FIRMAS Salvador García

OPINIÓN | Nuevas palabras | Salvador García Llanos

Hablamos mucho e inventamos palabras que, con el paso del tiempo, terminan imponiéndose y son aceptadas por la Real Academia Española RAE).

La actualización 23.4 del Diccionario de la Lengua Española (DLE), presentada el pasado lunes, incorpora, en efecto, dos mil quinientas cincuenta y siete novedades, tanto enmiendas como adiciones, incluidas en la edición digital.

La crisis sanitaria, los avances en la medicina y el universo de internet son, entre otros, ámbitos de donde han sido extraídos los términos que ya son comunes y ahora pueden ser consultados lexicográficamente.

Por ejemplo, si de la pandemia o emergencia sanitaria se trata, COVID, desconfinar, distópico, coronavirus y desescalada ya son entradas del DLE. Sobre la palabra ‘coronavirus’, el DLE define desde ahora el término como un “virus que produce diversas enfermedades respiratorias en los seres humanos, desde el catarro a la neumonía o la COVID” mientras que COVID aparece como “síndrome respiratorio agudo producido por un coronavirus”. También se ha añadido desconfinamiento para definir el “levantar las medidas de confinamiento impuestas a una población, o a parte de ella, en un territorio u otro lugar”. Y desescalada se define como el descenso o disminución graduales en la extensión, intensidad o magnitud de una situación crítica, o de las medidas para combatirla.

La nueva actualización ha supuesto la entrada al diccionario de voces relacionadas con el mundo de la gastronomía como faláfel nacho. También de la medicina, con la adición de antirretroviralmelatonina vigorexia. Y la incorporación de voces surgidas en el ámbito digital, como emoji, trol, trolear y avatar. En cuanto a las adiciones de acepción, se define la palabra hilo como «En foros de internet o redes sociales, cadena de mensajes publicados sobre un mismo asunto». Hay otras incorporaciones al diccionario como emoticono, finde, fascistoide, animalismo, macho alfa, nacho o gastrobar.

El director de la RAE, Santiago Muñoz Machado, ha explicado el “severo” procedimiento que se lleva a cabo para añadir vocablos. Cualquier ciudadano o académico propone una modificación, se verifica que se usa intensamente sobre los corpus de la RAE y que se usa en la práctica totalidad del mundo hispanohablante. Entonces pasa a una de las comisiones del pleno, se manda a cada una de las veintidós academias y así ese año pasan al diccionario.

No le incomoda al español, una lengua mestiza, la incorporación de palabras en ’crudo”, ha dicho el director de la RAE en referencia a los anglicismos en materia de internet. Lo de “el inglés nos invade no es una cuestión de gran preocupación, las palabras se castellanizan y no significan mucho en la inmensidad del léxico castellano”, ha indicado Muñoz Machado. Desde 1726, la Academia revisa continuamente su Diccionario, que cuenta con cerca de cien mil entradas, más de dos mil quinientas novedades introducidas este año, la mitad son adiciones de nuevos términos y el resto son enmiendas, es decir términos que han sido corregidos como ocurre por ejemplo con ‘marmitako’, que antes solo figuraba como ‘marmitaco’ en el Diccionario.

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