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OPINIÓN | Coordinación y efectividad | Salvador García Llanos

Primeros datos de la entrada en vigor del decreto 17/2020 del Gobierno de Canarias relativo a las exigencias a los turistas de presentar una una prueba negativa de COVID-19. Resultados favorables, en términos generales. “Casi sin incidencias”, dice la patronal hotelera, Ashotel, en un comunicado.

De lo que hay que congratularse, naturalmente. No es que arribaran muchos clientes durante el pasado fin de semana –cuando ya se aplicaba el decreto aludido- pero algunos ya traían sus pruebas PCR realizadas desde sus lugares de origen, en tanto que otros disponían de test rápidos de antígenos, prueba también admitida por el Gobierno autónomo.

Según la organización empresarial, “quienes no portaban este documento de control negativo fueron remitidos a centros sanitarios concertados por las empresas hoteleras para su realización en el mismo momento de su llegada. Otros establecimientos han optado por ofrecer test gratuitos a sus clientes, con lo que una vez llegaban a las recepciones, se les informaba de la realización de estas pruebas rápidas, a través de acuerdos con centros sanitarios privados, que tenían desplazado personal e instrumental necesarios al propio establecimiento para llevarlos a cabo”.

Es alentador, desde luego, que estas primeras respuestas hayan resultado satisfactorias. Los cambios obligados en nuestra convivencia cotidiana y en los sistemas productivos a consecuencia de la pandemia deben ser asumidos con tranquilidad y con espíritu constructivo, a sabiendas de que mientras persistan las circunstancias no hay otra opción que prevenir y superarlas de manera racional y operativa. El turismo, y todo lo que significa en Canarias, no iba a ser una excepción: es un esfuerzo que deben hacer las empresas y al que los agentes sociales deben corresponder preparándose y ejecutando en consecuencia. Precisamente, la campaña de comunicación llevada a cabo en las semanas anteriores a esta llamemos ‘apertura’, por las empresas hoteleras a través de distintos canales, incluido el de las reservas directas, ha surtido, por lo que se ve, efectos positivos.

Los primeros pasos, entonces, han sido llevaderos, un hecho acaso facilitado porque la llegada de turistas no ha sido masiva. Pero es bueno que el engranaje haya empezado a funcionar pensando en fechas de normalización de la actividad o del negocio y en los preparativos que los clientes deben afrontar.

Ashotel insiste, por cierto, en que hay que unificar el criterio de control de llegadas de turistas y otros pasajeros, después de que tanto el Gobierno de Canarias, primero, como el Gobierno de España, después, hayan aprobado normativas en este sentido. Recuerda la patronal que “en el primer caso, en vigor desde este sábado, el decreto plantea que son los establecimientos hoteleros los que deberán controlar que los turistas traigan una prueba negativa o bien se la realicen en las siguientes horas de su llegada a Canarias; en el segundo caso, el del Gobierno de España, entrará en vigor el 23 de noviembre y exige PCR negativa en origen para todas aquellas personas que procedan de zonas de riesgo.

Asimismo, Ashotel ha reiterado al Estado que debe permitir también los test de antígenos “como pruebas de diagnóstico de infección activa y que deben hacerse extensivas a toda persona que entre en el Archipiélago a través de un aeropuerto canario o viaje entre islas”.

Lo importante es, en fin, que haya coordinación entre las partes y efectividad en la aplicación de las medidas adoptadas. Esas son señales de normalización. La que todo el mundo anhela.

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