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ENTREVISTA | Francisco González: «La lucha del pequeño agricultor está más en los despachos que en la tierra»

Francisco González en la finca El Cercado.FOTOS: Tachi Izquierdo

EBFNoticias | Tachi Izquierdo | Francisco González es capataz agrícola y enólogo, profesión que estudió en Valencia y que ejerció durante bastantes años, aunque en resumidas cuentas, este tacorontero es un agricultor de los pies a la cabeza. Lo lleva en la sangre, pues su padre lo fue hasta que decidió dejarle las fincas a él y sus hermanos, cuando, dice, «se le ocurrió la feliz idea de jubilarse», pues recuerda que fue una época en la que afrontaron una buena temporada el compromiso con unas unas tierras que estaban plantadas solo de viña y que fue en plena crisis del 2008, «cuando se plateó volver a la hortaliza».

Aquél fue un acto reflejo ante una previsión de complicación económica, gesto que ahora casi repite en otro nuevo momento de dificultades, en el que considera que hay que diversificarse puesto que la Covid ha tocado al campo de manera muy dura y cree que «hay que reinventarse y diversificar la actividad agrícola».

Por encima de todo, Francisco es alguien entusiasta, innovador, arriesgado y valiente, quien ha depositado todas sus esperanzas e ilusiones en la finca El Cercado, una forma de vida que transmite con la pasión que le da el trabajo duro, pero también las ganas de vivir y compartir.

¿El agricultor da la sensación de que va saltando e intentando superar crisis tras crisis?

Esta crisis es fija. Pero hay que reinventarse para que te castigue lo menos posible, y poder vivir de manera digna de la agricultura.

Pero, no tiene la sensación de que el agricultor no llega nunca a disfrutar plenamente de sus apuestas y novedades

Siempre pasa así. Cuando no es por los precios, es por el tiempo o porque el momento no fue el adecuado. Siempre son cosas con las que hay que contar. Siempre hay que ver la botella medio llena y reinventarse continuamente.

¿No cree que la mayor parte de la gente tiene una idea equivocada de lo que es la agricultura?

La agricultura es un mundo muy grande. Hay un concepto que es aquel que dice que, como eres agricultor tienes que vivir mal o mal vivir. De la agricultura se puede vivir muy dignamente, pero hay que ser consciente de que el trabajo te obliga. No hay que estancarse y es necesario buscar vías nuevas. Ahora mismo, nuestro mayor problema son las vías de distribución y de venta.

¿En qué les afecta?

Sobre todo, en que el precio de los productos entre el agricultor y el que paga el consumidor en el mercado, se multiplica por siete y casi nunca es culpa nuestra. Cuando sale el producto de la huerta pasa por varias manos, y cada una de ellas gana un 20%. Al final, nosotros ganamos un 30%, pero por el camino se incrementa el precio del producto en un 70%.

«Los mercadillos están dando un estatus mejor al agricultor. La venta directa es necesaria y hay que buscar otros canales de distribución»

¿Cree que algún día esos picos de ganancia se podrán evitar o nunca habrá unidad en el sector para superarlo?

Si lo habrá, lo que pasa es que no estamos unidos. Hay vías, como los mercadillos, que están dando un estatus mejor al agricultor. La venta directa es necesaria y hay que buscar otros canales de distribución, al margen de que puedan seguir ahí las grandes superficies, pero para las grandes empresas, que ya no serían agricultores.

¿Usted habla de un contacto más directo del agricultor con el consumidor, como el Mercadillo del Agricultor de Tacoronte, pionero en esa fórmula más razonable?

Efectivamente. Se reparte un poco más ese beneficio que se va por el camino. Todos ganamos un poco más. Po otro lado, la mercancía es fresca, del día anterior o del mismo día que se adquiere. Eso lo vio mi padre hace casi 40 años, cuando comenzó el mercadillo, porque fue uno de los fundadores, y porque creía que no podía ser que alguien ganara lo mismo que él, pero sin hacer nada, simplemente, por cambiar de sitio la mercancía.

Después de años intentando innovar y hacer cosas diferentes, ¿cuántas veces se acuerda de lo que le decía su padre y le ha dado la razón?

200.000 y se la sigo dando. Y esa es una cuestión generacional y al final tengo la misma lucha. Siempre hay disparidad de ideas y criterios y si estuviera aquí seguro que me diría cómo lo tendría que hacer.

Hay muchos avances al servicio de la agricultura, lo que la hace más llevadera, pero hemos hablado de algo que aún sigue ahí y que no es un asunto leve, pues hay quienes se llevan los beneficios del trabajo de otros.

Sobre todo, porque antes estaban acostumbrados a producir con menos medios y sacaban mucho más rendimiento a la tierra. La experiencia es mayor  ahora pero hay que seguir peleando esa cuantía que se queda por el camino.

Dentro de su pasión e inquietud, la finca El Cercado, de su mano, está apostando por marcar la diferencia, por innovar. ¿Qué es hoy en día esta finca?

Finca El Cercado es un compendio de cosas, porque hemos ido innovando e incorporando muchos conceptos. Hoy es la suma de hortalizas, frutales, viñedos, gallinas,..

¿Este concepto se acerca a la agricultura de la que hablábamos?

Efectivamente. Es sacarle todo el partido e intentar cerrar los círculos de la actividad. Por ejemplo: las gallinas aprovechan todo lo que sobra de las hortalizas y la hierba que sale de la finca, que es ecológica y vamos cerrando pequeños círculos, porque un producto apoya al otro. Así, cuando nos flaquea un producto, el otro nos mantiene. Eso nos ha ayudado a llegar donde estamos.

«Hay un proyecto que está funcionando, aunque el Covid nos ha fastidiado y muy duro. Consiste en el enoturismo y agroturimo, pero involucrando a la gente que participa, de manera que acaben conociendo cómo funcionamos»

Además, en El Cercado coquetean con otras actividades que al final se entienden y compaginan con la agricultura.

Hay un proyecto que está funcionando, aunque el Covid nos ha fastidiado y muy duro. Consiste en el enoturismo y agroturimo, pero involucrando a la gente que participa en los mismos, de manera que en sus visitas acaben conociendo cómo funcionamos y también que entren en contacto con nuestros productos. Intentamos que pasen una jornada en la que prueben nuestros vinos, los huevos, la fruta…Esta actividad comenzó como una visita a la finca y se ha transformado en un día en la finca, a petición de los clientes y sus experiencias.

Además, ustedes tienen mucho que aportar culturalmente. Por ejemplo, la cultura del vino…

Intentamos sacarle partido a algo que producimos más allá del objetivo de vender. Es intentar vender de otra manera. Con los vinos no hacen falta  grandes parafernalias. Yo, en El Cercado, estoy intentando volver, cada vez más, a los vinos tradicionales de listán, dignificando esta variedad que es la mayoritaria en la zona y elaborando vinos jóvenes o también afrutados. Creo que a quienes nos visitan, entre los que hay turistas y gente de la isla y de Canarias en su conjunto, les tenemos que dar algo distinto.

De hecho, con lo que nos cuenta, ya están en la senda de un turismo alternativo al de sol y playa.

Ahora mismo hay un diamante por pulir. Cada vez viene más turismo que demanda otras cosas. Quienes nos visitan, prefieren estar aquí que todo el día en la playa. Ese potencial hay que explotarlo de buena manera.

«Con el Covid hay aspectos como en el vino, donde el palo ha sido terrible. Hay bodegas que su resultado ha sido un cero este año»

¿Y los agricultores, tal vez han llegado a ese producto algo más exclusivo y de calidad?

Si, porque nunca se vio. Desde el campo nunca se contempló desde la perspectiva de un ingreso añadido. Nosotros no lo tenemos tampoco como un ingreso exclusivo. Es más, muchos veíamos esa actividad alternativa como un estorbo y una pérdida de tiempo. Estábamos acostumbrados a ese turismo que venía de paso, pero que al final no aportaba tanto. Esto es una apuesta distinta y que encierra una experiencia diferente para quien la vive. Es tan válida para el cliente de los turoperadores, como para el turista que viene por libre, donde hay un pequeño filón para nuestro sector.

¿Cuánto daño le ha hecho el Coronavirus al sector agrícola de nuestra isla?

Muchísimo. Las pérdidas son muy cuantiosas y con carácter general. En la agricultura, quizá no seamos de los más afectados, porque nuestros productos son de primera necesidad, pero con el Covid hay aspectos como el vino, donde el palo ha sido terrible. Hay bodegas que su resultado ha sido un cero este año.

¿Y qué puede hacer ahora el bodeguero que no vendió la cosecha del año pasado y que ha tenido una es año mucho mejor, cuyo vino lo tiene almacenado?

Esperar y verlas venir. Esperamos a que esta situación se aclare, para lograr sacar todos estos productos. Si viene otro confinamiento, va a ser muy grave. El producto embotellado lo ha sufrido muchísimo y habrá que reinventarse.

¿Y dónde está hoy en día la lucha del agricultor?

En las oficinas y los despachos, más que en la tierra. Ahí es donde se está peleando. Hay que lograr acortar lo canales de comercialización, que es donde está el futuro para la pequeña agricultura, que somos el 95% del sector. Ahora hay que intentar volver al campo y que se pueda compatibilizar para ganarnos la vida.

«La vida del agricultor es esa: Arar y sembrar de nuevo, y esperar. Se trata de no almacenar»

¿Por qué el agricultor no ha sido capaz de unirse incluso en un momento tan dramático como el actual?

El agricultor ha sufrido mucho a lo largo de los tiempos con experiencias de uniones de empresas o cooperativas, un modelo que sigue funcionando, en algunos casos bien, pero del que se abusó mucho, tanto del concepto y dentro del concepto. Yo trabajé en una cooperativa y un señor mayor me decía (sin intención de ofender): «Una cooperativa es un muerto que llevan cuatro vivos».

Buena definición…

El agricultor es desconfiado por naturaleza. Y me incluyo. Es poner todo tu producto en manos de alguien y hay mucho ejemplo de gente que terminó con un mano delante y otra detrás. Hablas de uniones, y la gente se frena.

Hablar en un presente tan complicado, es complejo hablar del futuro de este sector.

Pero hay que hablar de ello. Hay que seguir. No podemos parar.

¿Pero, lo va a hacer el sector o cada agricultor por su cuenta?

Cada agricultor irá resolviendo su parte y el sector tendrá que resolver también lo suyo. El pequeño agricultor tiene sus vías de comercialización, pero las grandes empresas seguirán produciendo y consumiendo. Vamos a sufrir mucho, pero debemos prepararnos para la que viene. Al principio del confinamiento me preguntaron qué iba a hacer ahora, y mi respuesta fue que de momento arrancar y sembrar de nuevo, y no salió mal.

¿Y con lo rumores que hay ahora, cuál es la salida?

Pues quitar la parte vieja y los excedentes, para sembrar de nuevo, y esperar. La vida del agricultor es esa: Arar y sembrar de nuevo, y esperar. Se trata de no almacenar.

«Contamos con perspectivas y mucha inquietud por parte de gente joven que quiere empezar. Pero esto es como todo, hay muchas cosas que te pueden echar para atrás, como el sacrificio que implica esta profesión y sus escasos beneficios»

Estamos en Tacoronte, en la isla de Tenerife y en medio del Atlántico. Cuando escucha hablar de la agricultura a nivel europeo o de términos como POSEI, entre otros, ¿qué se le pasa por la cabeza?

Al final, al pequeño agricultor no nos llega esos discursos. Eso es para las ayudas a la viña, al plátano o al tomate, pero para el que está en la actividad de diario no le toca mucho. Eso no nos va a resolver nada.

Permítame la ironía, pero su caso es como el de un rey, vamos que heredó de su padre este reinado de El Cercado, y se lo planteo así, para preguntarle si en el campo habrá relevo generacional, y vocacional y con mucho ánimo de evolucionar e innovar como es su caso, o cada vez es más difícil que las nuevas generaciones se hagan cargo.

Ahora se habla mucho de la soberanía (permítame la ironía) alimentaria y el campo habrá que ayudarlo mucho más. Hay perspectivas y mucha inquietud por parte de gente joven que quiere empezar. Pero esto es como todo, hay muchas cosas que te pueden echar para atrás, como el sacrificio que implica esta profesión y sus escasos beneficios. Ahora hay varios caminos, y uno de ellos, como dije, es la soberanía alimentaria, que requerirá de más ayudas  y apoyo, y la agricultura ecológica, que crece a pasos agigantados y la tendencia a un consumo más sano, natural y directo.

La verdad, que estamos en medio de argumentos contradictorios, pero a la vez dependientes de los esfuerzo, como siempre. Por ello, me gustaría saber ¿qué finca de El Cercado nos podemos encontrar en unos años?

Como una finca que ha logrado cerrar el ciclo completo. Es decir, que hasta el producto se venda en la finca, con un contacto lo más directo posible con el consumidor. Eso va a ser el futuro más inmediato. También que logre vender todo lo que produce.

¿Es mejor esta agricultura o la que heredó?

Esta, sin duda. Vamos a ver, a mi me permite diversificar y tener alternativas. Antes no era posible, se hacía de otra manera, porque se dedicaba todo a un producto y dependía de si se vendía todo lo cosechado y se tenía que esperar. Ahora si no vendemos huevos, vendemos cebolla, papaya o vino.

¿Pero, no le parece paradójico que teniendo una actividad agrícola en una zona eminentemente agrícola, sus vecinos prefieran ir a las grandes superficies y no se decanten por una propuesta ecológica como la suya?

Un grupo de agricultores hemos creado una mercadillo de productos ecológicos, que montamos dos días a la semana en el mercado municipal y al principio venían clientes nuestros habituales, principalmente de las zonas urbanas. quizá, porque la gente está en el campo, siente menos esa necesidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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