FIRMAS Francisco Pomares

OPINIÓN | La paciencia del ‘mushasho’ | Francisco Pomares

Qué cosas: mientras Casado acumulaba aplausos por su decisión de aislar a Abascal y los suyos en el Congreso, el PP se quedaba sólo en el Parlamento de Canarias el pasado jueves, absteniéndose en la votación del Plan Reactiva. Ciudadanos acabó por apoyar el plan, después de que se aprobaran el noventa por ciento de sus enmiendas, en un ejercicio de prestidigitación (o ataque de generosidad, vaya usted a saber) del equipo dirigido por Antonio Olivera, dispuesto al parecer a transigir con todo con tal de lograr la unanimidad en torno al plan.

Un plan que tiene poco o nada que ver con lo que se adelantó en el pacto del 30 de mayo por la recuperación de las islas, y que –aún después de haber transitado por distintos presupuestos, desde los 18.000 millones de euros a menos de 6.000–, todavía carece de una ficha financiera realista. Que el plan haya sido aprobado con la única abstención del PP, demuestra cómo la política construye sus argumentos sobre la fantasía de lo que puede ser, más que sobre la realidad de lo que debiera hacerse.

El Plan Reactiva, aplaudido como un enorme esfuerzo de integración de posturas entre todas las fuerzas parlamentarias, no parece que pueda tener muchas posibilidades de reconducir las crisis económica y social que comienzan a agigantarse en el panorama del archipiélago (es como usar un modesto cubo de agua para apagar un gran incendio), pero sin duda nos va a ser perfectamente vendido como una demostración de la paciencia del presidente y su capacidad infinita para buscar el consenso.

Aún así, el jueves fue sin duda un día feliz para Torres. Además de rematar sin voto alguno en contra la fantasía del Plan Reactiva y sus 5.750 millones a repartir en cuatro años, Torres también se apuntó los acuerdos gemelos de Alemania y Reino Unido, que levantan las limitaciones a sus ciudadanos para viajar a Canarias. Eso probablemente no nos traerá los diez millones de visitantes que espera para el año que viene –con fiero optimismo– la consejera Yaiza Castilla. Pero al menos sí permitirá a las compañías aéreas y a los hoteles no cerrar el kiosco definitivamente. Que es de lo que se trata.

Torres ha peleado el levantamiento de las cuarentenas, y puede sentirse satisfecho de que su paciencia peleona de frutos. Aunque el viñetista Padylla, en la mejor reflexión del día, le recordara que lo que hemos cambiado realmente ha sido sólo nuestra posición dependiente en el mapa. Antes británicos y alemanes no venían porque en Canarias había más de 50 casos por mil habitantes y ellos tenían menos. Ahora, en Canarias hemos bajado de esa cifra, y son ellos quienes la superan. Y ahora somos nosotros quienes les dejamos venir, porque entre morir asfixiados o morir de inanición, optamos por lo primero, que a lo mejor le toca a menos gente. Al final, son los turistas los que van a decidir si vienen o no vienen, y son los países de Europa quienes tienen la sartén de su salud (y de la nuestra) por el mango, y así seguirá siendo mientras no rompamos con la dependencia de la economía canaria (algo que es probable no ocurra nunca).

Ángel Víctor Torres ha ganado sus dos primeras batallas en este tiempo de pandemia: ha conseguido que un plan sin recursos sea aprobado por unanimidad en el Parlamento –ya saben que la abstención se suma siempre a la mayoría–, y ha logrado también –con la ayuda de miles y miles de esfuerzos individuales– que los contagios se sitúen por debajo de la línea roja europea, y que Alemania y Reino Unido nos indulten. No es ganar la Luna, pero menos da una piedra.

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