FIRMAS Salvador García

OPINIÓN | Entre vacas flacas | Salvador García Llanos

Exceltur, una asociación sin ánimo de lucro, en la que se integran treinta y tres de las más relevantes empresas de toda la cadena de valor turística y de los subsectores del transporte aéreo, ferroviario, marítimo y terrestre, alojamientos, agencias de viajes y turoperadores, medios de pago, alquiler de coches, hospitales turísticos y centrales de reservas, ha cerrado el pasado 1 de octubre su Encuesta de Confianza Empresarial de la que se desprende una situación límite.

En efecto, tras el desplome de la temporada de verano, las previsiones y las impresiones de los encuestados dan a entender que, ante el cuarto trimestre del año, la facturación de las empresas empeorará. Se estima una bajada de hasta un 77,66 % en las ventas de las compañías turísticas respecto al mismo período de 2019. Los rebrotes de la COVID-19 siguen causando estragos.

Exceltur revisa a la baja su estimación del PIB turístico –que incluye la actividad turística directa e indirecta- al cierre de 2020, con una caída del 69,6%, lo que supone un descenso de actividad de 106.159 millones de euros respecto de 2019. Representa un 67% del total de caída del PIB, que estima el Banco de España para el conjunto de la economía española en el actual ejercicio.

Este deterioro de las expectativas afecta a la totalidad de las empresas, subsectores y destinos. La agencias de viajes, por ejemplo, auguran un descenso en sus ventas del 82,7 % y los hoteles, tanto urbanos como vacacionales, del 82,5 %. Y aquí, el renglón de Canarias es significativo: en el archipiélago, que representa el 25 % de todo el impacto turístico de España en el último trimestre, el descenso previsto en los alojamientos se sitúa en el 77,8 %. Por destinos, el informe del lobby turístico señala que la mayor caída se concentra en Baleares (-82,6%), Catalunya, (-74,8%), la Comunidad de Madrid (-72,0%), la Comunidad de Valencia (-67,2%), Andalucía (-66,2%) y Canarias (-65,8%).

De confirmarse esta estimación, se registrarían 46.431 millones de euros de actividad en 2020, en los mismos niveles de 1995. Es decir, un retroceso de veinticinco años en la historia del sector turístico español. En este contexto, se producirá un proceso de destrucción masiva del empleo. Exceltur calcula que 750.000 empleos turísticos estarán en juego a fines del año 2020.

Así las cosas, las expectativas de recuperación de la actividad turística, a niveles pre-COVID-19, según la encuesta, se han demorado considerablemente. Solo un 10,2 % de los empresarios vislumbra dicha recuperación el año próximo. Un 46,1 % la vislumbra en 2022 y un 43,7 % para años posteriores.

¿Alternativas? Desde luego, no son fáciles, ni para el empresariado ni para los trabajadores ni para los poderes públicos. El vicepresidente ejecutivo de Exceltur, José Luis Zoreda, ha declarado que el Gobierno de España debe concretar con urgencia nuevas medidas para apoyar al sector. Propone un plan de rescate y consolidación competitiva de las empresas turísticas viables que, a su vez, facilite la salida gradual de las no viables. También demanda Exceltur una dotación presupuestaria para ayudas directas con el fin de salvaguardar la existencia del mayor número de empresas y negocios viables. Las peticiones al ejecutivo se completan con medidas sustitutorias de los préstamos ICO con el fin de solventar carencias de ingresos y con la introducción de bonos o fórmulas equivalentes que complementen los programas regionales de estímulo de demanda interna ya existentes, manteniendo su vigencia hasta junio del año próximo.

  • El sector empresarial, en fin, sigue aprendiendo lo que es moverse entre vacas flacas.

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