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ENTREVISTA | Cirilo Leal: “Creo que “Los lenguas cortadas” de ahora son aquellas personas que se sienten impotentes para reflejar y exponer lo que están pasando”

EBFNoticias | Tachi Izquierdo | 

Cirilo Leal habla y presenta su última obra, “Los lenguas cortadas”, con la misma modestia y sencillez con las que lo hace cuando se refiere a cualquiera de sus anteriores 20 libros, la mayoría de ellos, obras relacionadas con el género teatral, aunque en las mismas acoge un rigoroso trabajo en el que siempre busca la verdad que hay detrás de cada historia o cada drama que merece ser contado.

Su obra más reciente, que ya se puede encontrar en las librerías, cuenta con un epílogo realizado por el catedrático de la Universidad de La Laguna, Antonio Tejera Gaspar, en el que se recoge información histórica y rigurosa sobre los primeros pobladores de las islas provenientes del norte de África, después de la ocupación de sus territorios por el Imperio Romano en el año 146 A. C. El profesor refleja la persecución y los ataques del imperio a los pueblos bereberes, como es el caso de “los lenguas cortadas”, una práctica con las que se perseguía erradicar no solo la voluntad de los pueblos arrasados, sino que dichos actos no fueran jamás transmitidos por la población que escapaba de tan viles ataques.

Esta entrevista se convierte, precisamente, en un ejercicio de libertad de expresión y reflexión sobre la historia y la realidad de la sociedad en la que convivimos.

¿Qué Hay detrás de un título como el de su último libro, “Los Lenguas Cortadas”?

Esta novela es una reivindicación y una lucha contra el silencio. Encierra migraciones, destierros, exilios forzosos y también ese deseo de que todo eso salga a la luz. Esta historia surge a través de la indagación de una compañera de una productora, que estaba investigando sobre la vida de una maestra republicana que fue desterrada a una isla menor después de que le desaparecieran al marido. En esta obra parto de hechos reales, de la memoria viva, con lo que  luego creo un mundo de ficción. También refleja una mezcla de tiempo presente, de pasado inmediato, como puede ser la Guerra Civil y, también doy un salto al pasado, al siglo XIV, con la llegada de los mallorquines a Canarias o al Siglo I, cuando los bereberes luchaban en el Norte de áfrica contra Roma, imperio que los castigaba cortándoles la lengua y soltándolos en las islas como ganado.

¿Son muchos frentes históricos, no?

El esfuerzo imaginativo se produce cuando me sitúo en un barco de la época, después de mucha investigación y la documentación que aporta el catedrático Antonio Tejera Gaspar, para construir ese viaje desde África hasta llegar a Canarias.

¿Qué persigue con esta obra, arrojar más luz sobre el origen de los primeros pobladores de las islas?

Es una teoría, de la que nos estamos nutriendo, que es la leyenda de los “Los lenguas cortadas”. La finalidad última es despertar preguntas e inquietudes en el lector para indagar en la propia historia, porque somos unos desconocedores de nuestras leyendas y nuestros orígenes. Hay publicaciones muy interesantes que, a lo mejor, están en el ámbito científico, aunque creo que este tipo de trabajos te ofrecen una plataforma para hacer incursiones hacia un conocimiento más sosegado y científico.

«Esta novela es una reivindicación y una lucha contra el silencio. Encierra migraciones, destierros, exilios forzosos y ese deseo de que todo eso salga a la luz»

¿Se ha escrito lo suficiente y todo lo real posible sobre la historia de Canarias?

Hay un momento interesante para que eso se produzca. Porque se va a producir un empujón de los medios audiovisuales. Hay un proyecto sobre una serie basada en el primer siglo de la conquista, lo que ayudará mucho para que la gente se interese por la historia. Hay novelas que tratan el tema de Canarias y es en los últimos años cuando más se ha publicado. Pero me preocupa que la gente más joven, al leer una de estas historias, luego las difunda a través de los múltiples soportes audiovisuales que manejan. En las islas tenemos muchos “juegos de tronos”; muchos conflictos y dramas que merecen ser llevados a un suporte audiovisual de carácter universal, porque los conflictos que los generaron son de todas partes del mundo.

¿Tanto los conflictos históricos, como los contemporáneos?

Como hombre de teatro, siempre me ha interesado el conflicto humano, aquel que es universal. Shakespeare, el gran dramaturgo de todos los tiempos, que se seguirá representando hasta el final de este mundo, es universal porque los dramas, los conflictos y las pasiones que refleja son de todos los tiempos e inherentes al ser humano.

Y esos dramas, conflictos y pasiones se adaptan a cada tiempo.

Si. Con esos conflictos básicos y universales. Donde hay un ser humano y dos personas, hay esos enfrentamientos, y Shakespeare los reflejó. Teniéndolo a él como maestro, creo que somos capaces de alumbrar y darle otra dimensión a gran parte de nuestra historia. Tanto la oficial, la no oficial, la intrahistoria o la historia institucional. Sobre todo, lo que me ha interesado siempre es la historia silenciada.

¿Por cortar tantas lenguas, cuánto se ha callado de la historia?

Creo que la psicología del hombre canario, es la de un hombre introvertido. De hecho, muchos cronistas reflejaron al guanche que no hablaba y al que murió llevándose a la tumba todos sus secretos, por vergüenza o por temor a la opresión. Lo mismo ocurría cuando se produjo la Guerra Civil, que muchos ancianos no contaban a sus hijos o nietos donde habían estado. No contaban sí estuvieron retenidos en el barco prisión, en Fayffes o Gando. Eso nos hizo un daño a todos. Mi padre fue un emigrante clandestino, y me enteré muchos años después. Mi abuelo luchó con los cubanos en la Guerra de la independencia, de lo que también me enteré años después. Tenemos en nuestras familias muchísimas historias que no hemos contado.

¿Por qué cree que tiene más éxito la opresión, el abuso y la persecución que la verdad?

Porque cuando eres sometido, corre peligro tu vida y la de tus familiares. El miedo en estos casos es un escudo. Lo que pasa es que es un miedo que dura demasiados años y ahora tenemos la suerte de poder desvelar esas cortinas oscuras que nos han ensombrecido la mente para empezar a sacar a la luz todas estas historias. Hay muchos formatos creativos para acometer esta tarea. Tenemos la literatura, el teatro o el cine, que nos pueden ayudar con toda esta historia cargada de fragmentos y datos sueltos para darle una coherencia.

Sigue confiando en el formato escrito y en papel, ¿cree que tiene mucho futuro este medio frente a lo digital?

Cuando se inventó la imprenta, casi tuvo un siglo de coexistencia con la escritura, y convivieron. No sé si coexistiremos un  siglo más la impresión analógica y el mundo digital. Todavía somos muchos de la generación a la que le gusta tocar el papel.

Usted engloba muchas disciplinas, entre ellas la de escritor, historiador o periodista, ¿en cuál de ellas se siente más identificado?

Todos los perfiles conectan con una misma actitud e inquietud. Se trata de saber de dónde procede y a dónde va todo esto. El hecho de que mi padre haya sido emigrante clandestino y estuviera en la Guerra Civil o que mi abuelo emigrara a Cuba y estuviera en la guerra, y no te contaran nada, genera una responsabilidad para ir a buscar esas historias que, por las razones que fueran, no te las contaron o, cuando era el momento, ya uno estaba en otras batallitas. A mí me mueve la indagación y la búsqueda de esa memoria perdida. Eso le da sentido a una época y me da perspectiva para seguir indagando y poniendo en su sitio muchas cosas del presente. A lo mejor, restándole tanta relevancia a la que le doy a muchos acontecimientos que, a lo mejor, no merecen la pena, pero sí a otras historias contundentes que merecen ser rescatadas.

¿Y este país, ha afrontado bien su pasado y su presente, puesto que vemos a muchas personas que se los echan a la cara todavía?

Creo que es una asignatura que está ahí. Al decirlo, parece que nos sentamos en posiciones marginales. Hubo una transición muy pactada y muy cerrada, en la que había temas que no se podían tocar y se pactó el silencio. Han pasado unos 50 años y ahora empiezan a salir las cosas.

¿Y cree que la actual generación de españoles está capacitada para afrontar una  nueva transición que haga un país más tolerante y respetuoso con lo que ha pasado?

En estos momentos hay un retroceso. He visto una virulencia y un Parlamento convertido en un esperpento; casi un lugar de tragedia y muy terrible. Se ha perdido la capacidad de razonamiento, de diálogo y conversación. Ha ganado el Tánatos, el insulto y la agresividad; también la pasión. Todos los elementos irracionales que son imprescindibles en el ser humano, pero han ganado la partida a la cordura, la lógica, el razonamiento, al diálogo y la conversación.

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«En las islas tenemos muchos “juegos de tronos”; muchos conflictos y dramas que merecen ser llevados a un suporte audiovisual de carácter universal»

¿Qué le parece el resurgimiento de la extrema derecha, esa que se pasea por las calles de La Laguna con una bandera inconstitucional y provoca con ello?

Llega un momento en el que hay que habituarse a que en cualquier evento público, vecinal o cultural, hay personas con su bandera pegada en su mascarilla, lo que significa bastantes cosas. Hasta ahora no era lo habitual y creo que la gente progresista no reivindicó los asuntos institucionales, entre ellos, la bandera y han llegado las fuerzas oscuras y se han apoderado de esos símbolos. No sé cuándo se va a normalizar esta situación. Tal vez tengamos que irnos a El Hierro, donde, en cada Bajada, la bandera española está por todas partes y a nadie le hiere ese asunto.

¿Y esta situación en la que estamos inmersos daría para crear un nuevo libro?

Con este presente, creo que debemos distanciarnos un poco más. No sabemos a dónde nos va a conducir. Yo soy pesimista, en el sentido de que han sacado pecho y la transición está larvada por esta amenaza.

¿Y en su libro hay algo de esto de lo que hemos hablado?

Sí. Siempre ha habido una lucha entre las luces y las tinieblas. Precisamente ahora, las tinieblas tienen muchos medios de comunicación a su servicio y muchas redes y técnicas. Ahí están absolutamente con el pecho al aire.

¿Pero, este es un pulso entre la izquierda y la derecha?

No. Creo que es entre la reacción y el progreso. Las izquierdas también habría que analizarlas. Muchos libros ya la analizan y ahí se puede ver el papel que han jugado muchos intelectuales, el PCE o cómo ha acabado en catástrofe esa utopía del comunismo y el socialismo, que acabaron con más gente que los campos de concentración de Hitler. La historia debemos estudiarla y hay muchos historiadores que están en ello. Hay muchas publicaciones marginales que hablan de lo que pasó para poder volver a hablar de izquierdas y de derechas, porque creo que, en ese sentido, la izquierda no pueda tener la conciencia tranquila.

¿Quiénes son ahora mismo, “Los lenguas cortadas”?

Creo que son aquellas personas que perciben, captan, se instruyen más allá de los soportes públicos o masivos y se sienten impotentes para reflejar y exponer lo que está pasando. Esa gente que es temerosa y tiene miedo.

¿Cuántas historias rondan por su cabeza para nuevas novelas y textos?

En teatro bastantes proyectos, con bastantes dramas y tragedias, así como comedias dramáticas. A medida que te embarcas en una aventura de estas características, como “Los lenguas cortadas”, te das cuenta de que surgen muchos temas que te llaman.

Esta es su primera experiencia como novelista, ¿cómo le ha ido?

Si. Como texto largo es mi primera incursión, puesto que he realizado mucho teatro y en periodismo también tengo muchos textos publicados. Esta obra me ha permitido emplear las técnicas teatrales, pues me he metido en la piel de un personaje para poder empezar a escribir esta historia. Esta experiencia me ha servido para reunir otras historias para seguir.

 

 

 

 

 

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