FIRMAS Marisol Ayala

OPINIÓN | Nadie pudo con ella | Marisol Ayala

Yo no sabía que existía a pesar de vivir en el mismo barrio; tres calles nos separan. Ella conocía a uno de mis hijos, amigo de su pandilla, así que un día al escuchar su apellido le preguntó si tenía algo que ver con la periodista. La respuesta le ilusionó y convirtió a mi hijo en portador de piropos.

Yo entonces estaba ajena a lo que hoy cuento, lo supe años más tarde, el azar, la casualidad y la vida y la muerte se dieron la mano y se empeñaron en caminar juntas. Hoy tiene 47 años y la conozco hace unos seis. Un día una desconocida escribió en messenger una historia larga y bien escrita. No suelo entrar en ese espacio de FB pero ese día lo hice y el texto despertó mi curiosidad.

La remitente pedía que escribiera sobre el accidente que había sufrido en septiembre del 2015 de manera que reclamé su teléfono para conocer más datos de un suceso del que ella fue la única víctima. Aquel día estaba en la azotea de la casa que compartía con su pareja tendiendo ropa; de pronto el viento enredó las cuerdas del tendedero y la envolvió hasta dejarla colgada del tragaluz, tres pisos.

La caída fue brutal. Graves fracturas que la ataron durante cuatro meses en un hospital más cinco meses en tratamiento ambulatorio para recuperar su andar. Una compañía de seguros se puso remolona para pagar una indemnización porque a su compañero le pareció poco el estado de su pareja y declaró que su chica cayó al vacío porque había intentado suicidarse.

Más tarde rectificó argumentando que no recordaba nada. Pero Fátima Muñoz, así se llama esa valiente, no estaba dispuesta a que la caída que casi le cuesta la vida se sellara con la sospecha de un suicidio.

Hace nada recibió la sentencia que condena a la aseguradora a pagarle una suculenta indemnización.

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