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EDUCACIÓN | Los psicólogos tinerfeños destacan el papel de la familia en la adatapción de los alumnos a la escuela

EBFNoticias | Este curso 2020-2021 presenta con más novedades y más incertidumbres que nunca. Además, nos encontramos con el interrogante de cómo se van a desarrollar las clases, y qué sucederá a lo largo del curso o qué medidas se adoptarán. No obstante, la educación presencial es muy necesaria para la educación integral de los niños y las niñas. Asistir al colegio es un derecho fundamental, que va más allá del aprendizaje de conocimientos de carácter formal.

La escolarización es un pilar fundamental en el desarrollo de niños, niñas y jóvenes como elemento socializador y de transmisión de valores sociales y personales que marcarán el resto de sus vidas, como son el esfuerzo, la responsabilidad, el compañerismo, el respeto, la igualdad, la convivencia pacífica, y un largo etcétera. Por ello, debería evitarse, siempre que sea posible, un nuevo confinamiento y optar, llegado el caso, por limitar otros derechos antes que el derecho a la educación.

Lo que sí parece inevitable es la necesidad de tomar medidas puntuales con grupos de alumnos en caso de “positivos”, lo que supondrá pequeñas cuarentenas a lo largo del curso. Y para esto debemos prepararnos, sobre todo para afrontar nuevamente la educación online y la conciliación familiar.  Es cierto que esta modalidad nunca podrá sustituir a la presencial, pero debemos asumir que de forma “transitoria y breve” volveremos a encontrarnos con ella. En este sentido, se debe tener en cuenta que ésta solo es posible si garantizamos que los niños y niñas disponen de la tecnología necesaria, un espacio propio para el estudio y las tareas escolares, el apoyo de un maestro/profesor constante y diario, y la supervisión de un adulto en casa. Obviamente, sin cubrir todos estos aspectos, la modalidad online no es una opción, porque aumentaría no solo la ya conocida brecha digital, sino también la brecha social y educativa.

Por otro lado, el comienzo del curso supone afrontar nuevos retos, como es la desmotivación de los alumnos, la falta de concentración y la dificultad para retomar el hábito de estudio. Los niños no presentan una atracción innata por el estudio y prefieren invertir su tiempo en actividades más placenteras, por lo que adquirir un buen hábito supone muchos años de entrenamiento en el colegio y en casa. El confinamiento supuso un periodo de laxitud o incluso pérdida, dependiendo del contexto y las diferentes situaciones sociales y familiares, de esos hábitos y la adquisición de otros menos adecuados: aumento del tiempo de ocio y del uso de las pantallas, modificación de los horarios de acostarse y levantarse, disminución del tiempo dedicado al estudio, la desaparición de tareas complementarias, etc. Recuperar la atención de los alumnos y alumnas va a ser una tarea dura que requerirá del sobresfuerzo de toda la comunidad educativa para conseguirlo.

Igualmente, nos enfrentamos a la muy probable aparición de miedos y ansiedad en el alumnado, que puede influir en su nivel de adaptación en esta nueva vuelta al cole. Normalmente en la infancia suelen aparecer diferentes miedos que resultan completamente normales evolutivamente hablando, pero que en función del grado de preocupación que ha presentado su entorno familiar, pueden verse agravados, sobre todo aquellos relacionados con la enfermedad, el contagio o la muerte.

Transmitir tranquilidad

En este nuevo proceso de adaptación a la escuela es fundamental el papel de la familia  o de tutores de referencia de cada uno de los niños/as. Recordemos que la familia es el  primer modelo de referencia: como lo vivan las familias, lo vivirán sus hijos. Es importante, por tanto, la comunicación. Ofrecer una  explicación adecuada de la situación actual, con pautas, y acorde a la edad, y acompañar a los hijos en el proceso de  integración en la rutina de la escuela. Es decir, las familias deben también transmitir tranquilidad y confianza, no alarmismos.

Para abordar todos los aspectos aquí tratados, y muchos otros que surgirán con el trascurso de las próximas semanas y meses, resulta necesaria la figura de los y las profesionales de la psicología educativa a fin de garantizar la prevención y la atención de los problemas mencionados y un clima de convivencia seguro y adaptativo para los alumnos y alumnas de todos los niveles.

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