FIRMAS Joaquín 'Quino' Hernández

OPINIÓN | El Bar de pepe | Tambores de guerra | Joaquín Hernández

Este loco mundo que nos toca vivir sigue girando violencia y maldad insolente que no hay quien lo cure, que decía Enrique Santos Discépolo e independientemente de lo que nos decía y dice Louis Armstrong en su famoso maravilloso mundo (watt a wonderfull World) esto es una mierda monumental.

El mundo puede ser maravilloso cuando los seres humanos acabemos con las injusticias, las diferencias, el racismo, el odio y el rencor, olvidando lo pasado y creando un nuevo orden mundial, donde premie la solidaridad al olvido, cuando la palabra guerra deje de existir.

Los tambores de guerra están tocando en todo el planeta. En la actualidad son más de 30 los países en guerra, mientras que los “niños soldados” que participan en las mismas se estiman en más de 450.000.

Afganistán, Argelia, Birmania, Chad, Colombia, Etiopia, Filipinas, India, Irak, Israel y Palestina, Nigeria, Pakistán, República Centroafricana, República del Congo, Rusia, Somalia, Siria, Sri Lanka, Sudan, Tailandia, Uganda y Yemen forman parte del club del horror donde no parece importar los muertos por gas sarín, gases asfixiantes, gases vesicantes como el gas mostaza denominado rey de los gases.  Su inhalación produce efectos asfixiantes y el contacto con la piel ampollas, en los ojos ceguera. Es absorbido a través de la piel, por ello las máscaras antigás no son una protección suficiente al mismo.

Los «gases paralizantes» ó «gases nerviosos»: son los más tóxicos que cualquier otra química. Estos gases paralizantes afectan los nervios que controlan los músculos e inhiben las enzimas orgánicas que eliminan las sustancias formadas por los impulsos nerviosos.

Los gases llamados G son el GA (tabún), el GB (sarín) y el GD (soman), cualquiera de ellos es capaz de causar la muerte con una sola inhalación.

Los gases V con una sola gota pequeña que resulta invisible puede matar fácilmente a un hombre. Estos gases también se absorben a través de la piel, por ello no es suficiente las máscaras antigás.

Toda una gama de “cosméticos” producidos en los grandes laboratorios propiedad de multinacionales creadas para la muerte de las personas que pueblan este “maravilloso mundo”.

Claro que tampoco importa mucho morir llenos de babas y ampollas de laboratorio o quemados por el efecto de una bomba incendiaria o un misil Tomahawk.

Pero todo es muy extraño cuando vemos que nuestra policía mundial, aquella que vela por la paz del mundo; los Estados Unidos de América, la gran y poderosa nación, la de las barras y estrellas, la democracia y los derechos humanos, la ley y el orden en el mundo, se preocupa mucho por los muertos de la guerra de Siria mientras abandona a su suerte a los muertos producidos por las guerras del Chad, Afganistán, Etiopia, Congo, República Centroafricana, el Congo, Sri Lanka, etc.

A lo mejor tendrán que esperar a morir víctimas de los gases tóxicos, de la guerra química algunos miles de norteamericanos (que todo sea dicho de paso producen multinacionales de laboratorios USA) para intervenir nuestros Sheriff mundiales, nuestros Supermanes y Batman de la “paz en el planeta Tierra”, no en vano el que fue Comandante en Jefe de la Guerra es un “premio nobel de la paz” todo sea para “salvar” el petróleo, gas natural, oro, diamante… ¡¡ Mundo de locos¡!

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