FIRMAS Juan Miguel Munguía Torres

OPINIÓN | Los contratos deportivos | Juan Miguel Munguía Torres

La noticia deportiva del verano, el anuncio de Leo Messi de su deseo de abandonar el Fútbol Club Barcelona, se ha convertido en un culebrón jurídico. La controversia no es menor. Y de la vigencia o no de la cláusula liberatoria suscrita por ambas partes depende que el astro argentino sea libre para marcharse del Barça o, en su lugar, tenga que abonar los 700 millones de euros de su cláusula de rescisión. Casi nada.

Pero ¿tan enrevesada es la redacción de los contratos de las estrellas del fútbol o? La respuesta por parte de los especialistas es unánime: en absoluto. De hecho los expertos  aseveran que estos documentos son más bien sencillos: El vínculo de un futbolista profesional con su club, sea de Primera División o de Tercera, es el mismo: una relación laboral especial. El gran cambio es lo que ganan cada uno».

La normativa que rige los contratos de los futbolistas no es el Estatuto de los Trabajadores, sino el Real Decreto 1006/1985, que regula la relación laboral especial de los deportistas profesionales. Un texto que establece varias diferencias sustanciales con los contratos de trabajo. Así se define como  deportistas profesionales, a quienes, en virtud de una relación establecida con carácter regular, se dediquen voluntariamente a la práctica del deporte por cuenta y dentro del ámbito de organización y dirección de un club o entidad deportiva a cambio de una retribución

Las más relevantes son que el vínculo laboral entre el profesional y la entidad será siempre de duración determinada (no existen los contratos indefinidos); la existencia de una indemnización en caso de que el contrato se extinga por voluntad del deportista (la conocida como cláusula de rescisión); una indemnización por despido superior a la del resto de trabajadores; y la regulación de los derechos de imagen.

Otra cuestión que complica el contrato es cuando hay que redactar la vertiente fiscal, donde en ocasiones, haya varias páginas del contrato dedicadas exclusivamente a detallar la fiscalidad. Y ello resulta más difícil si se trata, por ejemplo, de un jugador que mantiene su residencia fiscal en otro país, con lo cual en España tributa como un no residente, pero en su lugar de origen debe abonar a la Hacienda  por las rentas mundiales.

Junto con las cifras, el otro gran elemento que distingue los contratos de las estrellas del fútbol es la presión social y mediática que suele acompañar la negociación.

Finalmente, en caso de que el desencuentro entre un jugador y su club acabe en litigio, este puede sustanciarse ante los juzgados de lo social o ante los órganos de la FIFA, cada uno con su propio procedimiento.

En todo caso, y dado lo corta que es la vida deportiva de un futbolista, la mejor solución a un conflicto siempre será alcanzar un acuerdo. Lo contrario, o bien puede paralizar durante un tiempo precioso al profesional, o bien puede provocar que un club se encuentre, años después, que tiene que pagar una cantidad multimillonaria con la que no contaba.

 

munguia@munguiaabogados.com

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