FIRMAS Joaquín 'Quino' Hernández

OPINIÓN | El bar de Pepe | Nuevos tours operadores, turismo africano de pateras | Joaquín Hernández

La noticia la daba La Provincia de Las Palmas de G. Canaria: “El empresario que aloja a los migrantes en el Sur salva el empleo de 72 personas”

El empresario que ha puesto a disposición sus apartamentos para la acogida de inmigrantes en San Bartolomé de Tirajana, Domingo Espino, asegura que su decisión le ha posibilitado salvar los ingresos de su compañía, cuya marca comercial prefiere que no se mencione, en medio de la crisis turística. Y con ello ha podido mantener el empleo de los 72 trabajadores que tiene en su empresa. «Para nosotros es un alivio, porque creamos riqueza para la sociedad y mantenemos el trabajo y el bienestar», señaló ayer a las puertas del establecimiento, donde se alojan por ahora 265 migrantes que son «un modelo por su comportamiento ejemplar».

Hasta aquí la “novedosa noticia”, a partir de ahora habrá que observar el efecto búmeran de tan estupenda “solidaridad” con los migrantes africanos.

Porque lo más normal es que ante tan maravilloso destino el mayor “tour operador” del mundo se cuestione el puerto italiano de Lampedusa para apostar por las playas de Mogán, Los Cristianos, o el Cotillo, en realidad el coste del transporte de los migrantes subsaharianos y africanos hasta nuestras playas en general es mucho menor y el valor del “paquete turístico” se revaloriza de tal forma que de 1.000 o 2,000 euros per cápita por transporte, incluyendo “barco nodriza”, patera fiable y campamento de refugiados o casa de acogida, a los 4.000 o 5.000 euros incluyendo hotel de 4*, todo incluido, en las islas Canarias.

Hay muchas preguntas que contestar:

¿Cuánto nos cuesta la broma del hotelito en Maspalomas? ¿De quién es amigote el señor Domingo Espino para obtener el chollo del año, asegurándose el 100% de ocupación pagando la factura el erario con dinero público?

Cuando estamos inmerso en una crisis económica sin precedentes, cuando existe 350 mil canarios inmersos en el paro, más de 100 mil sin prestaciones de ningún tipo. Cuando estamos viendo como muchas familias están hacinadas viviendo abuelos, padres, hijos y nietos en un piso de apenas 60 metros cuadrados, ofrecer a los migrantes un hotel de 4* como muestra de nuestra solidaridad es, además de agravioso y esperpéntico, una incongruencia que nos reportará muchos problemas. En el fondo estamos beneficiando al tour operador más importante del mundo. Les invito a leer detenidamente este informe:

Gerard Ramfeld, periodista y escritor, experto en temas marítimos, me comentaba:

“Los traficantes siguen embarcando inmigrantes mientras las ONG de rescate no se retiren del Mediterráneo. Las mafias mueven en África a 3,5 millones de personas, más que cualquier tour operador global. En términos de número de viajeros, la mafia es el mayor tour operador del mundo. Nadie mueve a tanta gente en el planeta como los traficantes de la inmigración, nadie determina los flujos humanos tanto como su implantación en un determinado territorio, nadie tiene su flexibilidad para cambiar de planes y adaptarse a circunstancias cambiantes y nadie obtiene tantos beneficios”.

Creemos saberlo todo sobre los que llegan a nuestras costas, pero no sabemos nada sobre el que monta el viaje. Se habla mucho sobre el rescate de inmigrantes ilegales en el mar, frente a las costas de Libia, pero nadie sabe, o no quiere saber en profundidad, de cómo se produce todo este tinglado que parece más a un negocio que mueve miles de millones de dólares, que a una “obra de caridad”.

La pregunta que muchos nos hacemos: ¿son rescates o es ayudar al tráfico de seres humanos, de esclavos?

Porque si tenemos en cuenta que la protección de la vida humana en el mar está garantizada por los convenios marítimos internacionales (SOLAS) que establece la obligación que el capitán de cualquier buque tiene que rescatar a personas en peligro, incluso modificando la ruta de su embarcación, no es por tanto una obligación moral, sino también legal rescatar a las personas que estén en peligro en el mar.

Ramfeld, ponía el dedo en la llaga

“Además, el convenio de protección de los refugiados exige que, en caso de refugiados o solicitantes de asilo, las personas recogidas sean puestas a salvo en un puerto seguro, donde no vayan a ser perseguidas. Hasta ahí, todo en orden. ¿Por qué surge entonces todo este problema de los barcos de las ONG?”

La respuesta no puede ser más obvia: porque estos barcos no se encuentran navegando y por azar encuentran náufragos.

Parece como si los buques de estas Organizaciones “no gubernamentales” estuviesen patrullando por el mar a la espera que aparezcan las pateras con personas a rescatar. Es como si tuvieran la certeza que tal día, a tal hora y en las coordenadas X van a aparecer los pobres subsaharianos deshidratados y medio moribundos a la espera de sus salvadores. Todo está previsto, las provisiones tienen que durar lo suficiente hasta alcanzar el ansiado “salvamento marítimo” que, en aguas internacionales, está a la espera de rescatar a los inmigrantes.

Los traficantes, los tratantes de esclavos, solo tienen que embarcar a las personas en una especie de bote neumático ponerlas fuera del mar territorial de Libia y avisar a las organizaciones “benéficas”, que de esta forma se convierten en un servicio de ferry de personas y que actúan en connivencia con la mafia. Lo que no podemos decir es si esa “estrecha colaboración” corresponde a un acuerdo económico, eso nadie lo puede asegurar, pero que hay una concertación eso no se puede negar.

 

Todo el mundo sabe que existen Ong´s que están muy lejos de ser entidades sin ánimo de lucro, muy al contrario, son organizaciones con trabajadores y directivos que hacen de esa actividad su modus vivendi, de forma tal que es un buen negocio el rescate y transporte de inmigrantes, gracias a ello reciben subvenciones y donaciones millonarias.

Es sorprendente que el “barco de la salvación” siempre quiera dirigirse a un puerto de un país europeo, jamás toma rumbo al país de destino, o sea que el objetivo está en llegar a cualquier puerto de los países de la Unión Europea y dejar su “pasaje” instalado en España, Italia, Grecia, países más cercanos y más “permisivos” con los “náufragos”

Gerard me dice que él no tiene nada de racista yo lo conozco y se de sus múltiples escritos donde se manifiesta a favor de cortar el problema africano en la raíz, en origen: Si en lugar de esquilmar los recursos del continente africano,   se invirtieran en infraestructuras, una buena red de carreteras y autopistas, incentivar la agricultura, hospitales, colegios, viviendas, una especie de Plan Marshall a nivel africano, en menos de una década no solo no existiría la inmigración, seriamos muchos los europeos que emigraríamos a África.

 

El tema es el de siempre: money, de l´argent, soldi, geld, dinero, salvo excepciones, las ONG miran, ante todo, por sus propios intereses y hacen uso de mucho dinero, en muchas ocasiones de procedencia pública, con muy poco o nulo control. Que no os engañen. Lo de los “barcos salvadores” es un lucrativo negocio y un medio de vida para mucha gente.

Si no ponemos soluciones drásticas, que los países implicados reclamen la protección organizada de la vida en el mar, seguirá existiendo el negocio del tráfico de seres humanos.

Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario