FIRMAS Francisco Pomares

OPINIÓN | El relato de la culpa | Francisco Pomares

Sánchez y Rajoy
La culpa es del Gobierno. En Italia, hasta cuando llueve también es culpa del Gobierno: «Piove, porco governo!», dicen los italianos. Y en eso no somos en absoluto distintos. La tendencia de todos es culpar al Gobierno de cualquier cosa que ocurra que no nos convenga, no nos guste o nos incomode. Es por eso lógico que exista cierta unanimidad en considerar al Gobierno responsable del desastre que estamos viviendo, unanimidad sólo rota por quienes forman parte del Gobierno, que es considerar responsable de todo lo malo que sucede a la oposición.

Es poco discutible que este Gobierno ha cometido muchísimos errores al plantearse cómo afrontar la enfermedad, pero esos errores no son en absoluto diferentes de los que –creo– habría cometido cualquier otro Gobierno al que le hubiera tocado lidiar con una situación tan compleja y sin precedentes. Esa percepción mía es meramente especulativa, pero se basa en que la mayor parte de los gobiernos del mundo han adoptado decisiones parecidas y han cometido errores similares. Y quienes no lo han hecho inicialmente al final se han visto forzados por los acontecimientos a imitar básicamente lo que hacían los demás.
En este maremágnum de estudiadísimas improvisaciones que ha sido el combate de las administraciones de todo el planeta contra la enfermedad, hay gobiernos que lo han hecho mejor y logrado mejores resultados y hay gobiernos que han tardado más en reaccionar, se han equivocado, no han logrado movilizar los recursos necesarios o incluso han creído que la quiebra de la economía podía llegar a ser un problema más grave para quienes pueblan sus naciones, que la mortandad producida por el virus. Es una reflexión brutal, pero aún no sabemos las consecuencias que tendrá la quiebra económica sobre la vida de los ciudadanos más pobres de los países más pobres.
El Gobierno de Sánchez e Iglesias no es un buen Gobierno. Y además creo que se ha equivocado en muchas cosas, ha improvisado, ha mentido y ha tomado decisiones basadas más en el rédito político que en resolver los problemas. Creo que eso le ha pasado a muchos otros gobiernos, y creo que es lo que habría ocurrido si este país hubiera estado dirigido por un Gobierno ideológicamente distinto. No creo que el Gobierno sea responsable de los muertos de esta pandemia. Ni siquiera que sean responsables de que en España haya muerto en proporción más gente que en otros lugares.
El error que yo le atribuyo al Gobierno de Sánchez e Iglesias no se mide en enfermos o en muertos. Se mide en el sectarismo desatado, en la ausencia de búsqueda de consenso para actuar, en colocar el frentismo y la pelea en el centro del patio, en el abuso de la propaganda, el aumento de la tensión y una estrategia constante que profundiza la división de la nación en bloques inconciliables. No creo que la oposición convenza más que a los ya convencidos con el relato de quien es culpable de los muertos y la paralización económica del país: ese relato de la culpa es pésimo. Si el Gobierno es culpable de algo no es de haber matado a más o de haber permitido que la enfermedad se desbocara. Es de haberse preocupado más de seguir en el machito que de unir al país en su crisis más grave.

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