FIRMAS Joaquín 'Quino' Hernández

OPINIÓN | El Bar de Pepe | Bandoleros del Siglo XXI | Joaquín Hernández

Cámara Baja

Sabido es que las dictaduras no crean partidos políticos por la misma razón que los calvos no tienen piojos: falta el ambiente. Es preciso que exista pelo y libertad para que puedan quedarse y proliferar los unos y los otros. No es cuestión de higiene. Cuando los parásitos forman parte del ecosistema, no hay muchacho que pueda considerarse a salvo de contagios por aseado que pretenda conservarse (salvo que se afeite la cabeza) ni democracia inmunizada a los políticos ladrones, salvo que renuncie a serlo.

Diputados, alcaldes, presidentes del gobierno y autonómicos, ministros, y ahora hasta la amiga íntima del Rey emérito está siendo investigada por un supuesto delito de cohecho y prevaricación.  El tema es que, si estos personajes que nos han representado en todos los estamentos e instituciones públicas, con los votos del pueblo son unos ladrones, el pueblo es un pueblo complice de ladrones, sin más.

España es un país de ladronicio, o sea un país acostumbrado a los ladrones, a los bandidos, desde «el Pernales» (1877-1907) último bandolero, hasta nuestros días la forma de robar ha ido modernizándose tanto que ha ido cambiado el caballo y el trabuco por el despacho y el bastón de mando, tanto es así que en lugar de llamarse «bandoleros» han pasado a llamarse » casta  de políticos».

Lo curioso es que los responsables de esta nueva clase de ladrones no se sienten cómplices de los delitos cometidos por su banda, por ejemplo: el PP habla de regeneración y en ese mismo instante en algún lugar de la sede de Génova un empresario está haciendo una «donación altruista» a favor de la «causa». Esto mismo le sucede a Pedro Sánchez con el Psoe en la sede de la calle de Ferraz en Madrid y no digo nada con la izquierda de toda la vida, mientras Alberto Garzón hablaba muy dignamente y solicitaba toda la fuerza de la ley en contra de cualquier tipo de corrupción sus compis estaban haciendo de las suyas en Bankia o en Comisiones Obreras.

El ventilador de la mierda se ha puesto en marcha y no sé porque me da la impresión que tendremos que habilitar en los Presupuestos Generales del Estado una importante partida para ampliar nuestras cárceles y así poder acoger a tanto mamón y ladrón encubierto. Claro que eso dependerá que la justicia funcione como debe, porque de funcionar como lo está haciendo hasta ahora, que llegan a tardar 18 años para juzgar a una docena de chorizos de perra chica, vamos de puto culo y cuesta abajo.

No sólo son las condenas para cumplir unos años en el trullo lo que acojona a los descendientes del “Pernales”, lo que de verdad les tiene que acojonar es saber que con sus propiedades tendrá que devolver, con intereses, todo el dinero robado.

El escarnio público debe ser apabullante y definitivo, al igual que hemos pedido la lista de pederastas, que existe una lista de los terroristas más buscados, que existe un listado de morosos donde te incluyen por impagar una factura de tu móvil, debe existir una lista negra donde figuren, con su fotografía, el político ladrón y corrupto, que se incluya a los corruptores como verdaderos instigadores a la corrupción.

Algunas razones tienen los europeos del norte al decir que el dinero para España a cuenta gotas, con luz y taquígrafos, ¿si desde el Rey emérito hasta el concejal de fiestas de Bollullos de la Serena están pringaos hasta la medula espinal, como no queremos estar en la lista de la mafia europea?

Tenemos que acabar con una de las plagas más peligrosas para una democracia real y la sociedad en su conjunto, debemos terminar con urgencia y contundencia esta forma de vivir en un Estado mafioso o acabaremos acostumbrándonos a pensar que lo que dignifica al ser humano no es el trabajo, es el robo.

 

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