FIRMAS Marisol Ayala

OPINIÓN | Se hicieron hermanos | Marisol Ayala

Somos millones y millones las personas que lo primero que hacemos cada día es activar las redes para saber lo que ha pasado en el mundo y en tu mundo. Su atractivo es interactuar, comentar las noticas, compartir y en ocasiones llevarte una sorpresa como la que recibí el viernes. Hay internautas a los que sigues sin saber apenas de su vida y al contrario aunque detrás de la aceptación siempre hay algo común, la manera de expresarse, la chispa, el pensamiento.

Ese día un joven @MedinaRules escribió cinco tuits relatando una historia de emigración vivida en Gran Canaria que llamó mi atención. Ilustraba su texto una foto en la que veo a dos personas jóvenes, abrazados. Contaba Medina feliz su reencuentro con emoción. «Mas de 11 años después me vuelvo a encontrar con mi hermano Said, ya padre de familia? Fuah, inexplicable?».

Said es el hermano que llegó en patera y encontró en la familia de Medina ayuda y comprensión en los ratos que paraba de lavar coches en Miller Bajo. Segundos después el tuitero colgó otra foto de un reportaje, «mi padre», precisaba. El reportaje era mío. No lo recordaba. Ese padre contaba a finales de los 90 en la Plaza de la Feria que no tenía trabajo y se iba a la vendimia.

Said vino a Canarias en patera y fue a parar al Centro de Acogida de Miller: allí Medina y el forjaron una amistad inseparable. Said tuvo la suerte de que la familia de Medina fuera vecina del barrio. Ellos le abrieron la puerta de la casa. Aquel era su refugio y amparo de tal manera que cuando Said ahorró y obtuvo el carné de conducir, el padre de su amigo le regaló un coche que el chiquillo reparó de taller en taller. En fin, que en días como los que vivimos esta reflexión es necesaria por Tunte y tantos Tunte más.

 

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