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ECONOMÍA | Canarias ha dejado de recaudar más de 35 millones del impuesto de combustibles por la crisis de la Covid-19

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EBFNoticias | Según las estimaciones del informe ‘COVID-19: Impacto sobre el consumo de energía y sobre la movilidad’, realizado por Corporación 5, y que cuenta con la colaboración de Cepsa, la Comunidad Autónoma de Canarias dejó de recaudar en abril y mayo 35,6 millones de euros del impuesto de combustibles derivados del petróleo (impuesto que representa el 4,5% del presupuesto de ingresos de Canarias), debido a las restricciones de movilidad provocada por la crisis sanitaria.

El documento ha sido presentado hoy en el Club Oliver de la capital tinerfeña por el director de la compañía energética en las Islas, José Manuel Fernández-Sabugo, y por el presidente de la consultora canaria, José Carlos Francisco, acompañados por el director de Consultoría de Corporación 5 y responsable de la elaboración del informe, José Miguel González.

Continuando con la filosofía de ediciones anteriores de la colección de estudios Papeles de Economía Canaria, el objetivo de este séptimo informe ha sido realizar un diagnóstico de la situación económica y social del Archipiélago a raíz de los efectos de la pandemia en el consumo energético y en la movilidad en las Islas.

El suministro de derivados del petróleo a usuarios finales (sin tener en cuenta, por tanto, los empleados en la generación eléctrica) suponía antes de la crisis sanitaria, según las últimas cifras actualizadas del Gobierno de Canarias correspondientes a 2018, el 80,2% del consumo energético del Archipiélago. El resto se divide entre electricidad (19,3%) y solar térmica (0,47%).

El estudio hoy presentado recoge una fuerte caída interanual en el consumo de productos petrolíferos en Canarias, del 56,67% de media en el mes de abril y del 51,38% en mayo. Por su parte, la demanda de energía eléctrica se vio reducida en un 21,5% en abril y en un 19,5% en mayo, respecto a los mismos meses del año anterior.

En cuanto a los consumos de energía final por sectores, el transporte (imprescindible para garantizar la movilidad de las personas, y para la distribución de mercancías, la exportación de bienes y el desarrollo de la industria turística) en sus tres modalidades (terrestre, aéreo y marítimo) es el destinatario del 75% de la misma, con especial relevancia del transporte terrestre (34%) y del aéreo (33%). El informe revela que durante el estado de alarma, Canarias registró un importante descenso del tráfico de vehículos, del 80%, cifra que llegó al 90% en el caso del transporte público, y que alcanzó el 95% de reducción en el tráfico aéreo. Por poner solo algunos ejemplos, el 6 de abril hubo 40 vuelos en Canarias, frente a los 1.048 del mismo mes del año anterior; y entre el 18 y el 26 de marzo los aeropuertos canarios registraron 8.623 pasajeros, frente a los 187.654 de la misma semana de 2019.

Las restricciones a la movilidad durante el confinamiento provocaron un notable descenso del consumo de combustibles de automoción en España, de un 59,1% en abril respecto al del mismo mes del año anterior, el mínimo consumo desde que se dispone de datos (enero de 1996). Durante la fase 0 del confinamiento, el tráfico de vehículos ligeros se redujo en España en un 80%. Esta disminución alcanzó el 60% en la fase 1, el 50% en la fase 2, y el 30% en la fase 3, comparando siempre con datos anteriores a las restricciones impuestas a la movilidad por la COVID-19. En todas estas fases se priorizó el teletrabajo y los centros escolares permanecieron cerrados. A pesar de que no continúa vigente el estado de alarma, se sigue dando prioridad en las empresas y administraciones públicas al mantenimiento de esta forma de trabajo y reuniones por medios telemáticos, por lo que el tráfico aún no ha recuperado las cifras anteriores a la pandemia.

La reducción de la actividad comercial, industrial y principalmente turística, debida a la crisis de laCOVID-19, provocó también una reducción del consumo eléctrico. En este sentido, el documento estima una pérdida de ingresos para las arcas canarias de 1,6 millones de euros provenientes del impuesto sobre la electricidad en tan solo dos meses, abril y mayo, debido a las limitaciones sobrevenidas del estado de alarma decretado por el Gobierno central.

Las cifras reflejan que el impacto de la crisis será de mayor intensidad en Canarias debido a su dependencia y vulnerabilidad, por una parte por su condición de Región Ultraperiférica junto a condicionantes estructurales relacionados con la pequeña dimensión del Archipiélago, la lejanía y la insularidad, y por otra, por la distribución sectorial de su economía, donde el sector servicios es predominante.

La paralización de la actividad económica no ha sido homogénea en todos los sectores; en concreto, el impacto directo sobre el sector turístico ha generado la paralización total de su actividad, alcanzando el denominado `cero turístico´, que ha influido también enormemente en que sectores como el transporte o el comercio hayan visto muy reducida su actividad.

No obstante, y a pesar de las cifras negativas, la consultora Corporación 5 destaca entre sus conclusiones que la crisis de la COVID-19 supone también una oportunidad para replantear la movilidad y promover el teletrabajo y la educación a través de medios online.