FIRMAS Joaquín 'Quino' Hernández

OPINIÓN | Facebook, la inquisición en Internet | Joaquín Hernández

La Declaración Universal de los Derechos Humanos es un documento que marca un hito en la historia de los derechos humanos. Elaborada por representantes de todas las regiones del mundo con diferentes antecedentes jurídicos y culturales, la Declaración fue proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en París, el 10 de diciembre de 1948 en su Resolución 217 A (III), como un ideal común para todos los pueblos y naciones. La Declaración establece, por primera vez, los derechos humanos fundamentales que deben protegerse en el mundo entero y ha sido traducida a más de 500 idiomas.

En su artículo 19, dice: «Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión»

En las Cartas Magnas de la mayoría de los países democráticos del mundo, también existen leyes que protegen el libre albedrio de los ciudadanos, su libertad de opinión y expresión, así la Constitución Española en su artículo 20 apartado 1, dice así:

1 «Se reconocen y protegen los derechos: a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción. b) A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica. c) A la libertad de cátedra. d) A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión.

La ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades.

  1. El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa.
  2. La ley regulará la organización y el control parlamentario de los medios de comunicación social dependientes del Estado o de cualquier ente público y garantizará el acceso a dichos medios de los grupos sociales y políticos significativos, respetando el pluralismo de la sociedad y de las diversas lenguas de España.
  3. Estas libertades tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las leyes que lo desarrollen y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia.
  4. Sólo podrá acordarse el secuestro de publicaciones, grabaciones y otros medios de información en virtud de resolución judicial.

Teniendo en cuenta que la Declaración  Universal de los Derechos Humanos, y la Carta Magna española, nuestra Constitución, amplia el concepto de la libertad de expresión y opinión, es obvio que la censura en cuanto a opiniones vertidas en cualquier medio de comunicación social, suponen menoscabar  el derecho intrínseco del individuo a opinar sobre cualquier tema, ya sea sexual, político, etc., exceptuando, por supuesto, los temas que menoscaben la dignidad del ser humano (homofobia, racismo, apología del nazismo o del fascismo, terrorismo, etc. etc.)

Como todos sabemos, Facebook es la red social más importante que existe. Son millones de usuarios en todo el planeta que se Inter comunican por medio de esa especie de «comuna» de internautas que ofrece innumerables ventajas al usuario.

Sin embargo, utiliza un sistema de control que raya en la más asquerosa y nauseabunda censura fascista o nazista. A Facebook le basta con que «publiques» una foto de un trasero masculino o femenino para que entres en la «cárcel» condenado a estar unos días, semanas o meses sin poder comunicarte desde tu muro con los cientos o miles de contactos que tienes.

Pero lo más irrisorio no es que apliquen la censura que aplicaban los censores de la dictadura, es que son los propios usuarios los que sirven a Facebook de controladores de la «moralidad» de la red. Basta con una denuncia de algún «amigo» para que entres de cabeza en el talego mediático.

Supongo que las normas de Facebook serán las lógicas limitaciones para evitar problemas de xenofobia, homofobia, Apología del terrorismo o del fascismo, pornografía, etc., no obstante, es curioso que muchas páginas o grupos están dedicados a la pornografía, a la estafa, a los antisistema, a la publicidad del nazismo y del fascismo.

Lo normal es que cada día recibas una solicitud de amistad de una «jovencita» en ropa interior que te invita a participar en «orgias de cibersexo», las constantes ofertas fraudulentas   de todo tipo, dejando, incluso, pese a las denuncias de los estafados que continúen abiertas esas páginas o bien sin control alguno que les permitan volver una y otra vez a cometer millones de estafas diarias.

Cuando el estafado se dirige Facebook para denunciar el timo, el chantaje, el soborno o el tocomocho, no hay contestación alguna, en ese aspecto la «censura» no existe, todo está bien.

Mala, muy mala la política de control del gigante multinacional creado por Mark Zuckerberg, Eduardo Saverin, Dustin Moskovitz y Chris Hughes. Facebook se ha convertido en una red antisocial y peligrosa, además del dominio de tu privacidad, te espía cual si fueras un delincuente común.

 

 

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