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OPINIÓN | Quieren parar la reconstrucción | Óscar Izquierdo

Los mismos de siempre, que según les convenga, un día se presentan como verdes, otro como rojos, también multicolores y siempre como morados, siguen emperrados, desde su populismo retrógrado y fracasado, en obstaculizar la estabilidad económica, la creación de empleo y el bienestar social en nuestra tierra. Desde su atalaya de superioridad ética, que se arrogan con total impunidad, sin vergüenza y con mucha desvergüenza, están siempre dando lecciones de moralidad, comportamientos íntegros y salvadores de la humanidad. Su altanería les hace olvidar que son simplemente humanos, llenos de errores, como todos e imperfectos como cualquier persona. Están continuamente pontificando y los que se atreven a contradecir sus consignas, son espoleados, porque no les entra en sus cabezas iluminadas, que haya gente que no los entienda o rechace sus planteamientos ideológicos.

Lo que se dice hacer, hacen poquito, pero hablar, hablan demasiado. Continuamente repiten la matraquilla de cambiar el modelo productivo de Canarias, sin dar alternativas, serias, racionales o viables. Las soluciones que proponen son meras quimeras ideológicas, carentes de sustento empírico y fuera de la realidad. En un nuevo intento, son bastante repetitivos, de desprestigiar al sector de la construcción, se han apresurado a advertir al presidente del Gobierno de Canarias, que los fondos que vengan de Europa no se destinen a autopistas, auditorios, puertos innecesarios, miradores o polideportivos, para que sirvan en implantar la renta ciudadana y propiciar el mantra del cambio de sistema económico. Quieren una sociedad subordinada, dependiente, acrítica y sobre todo, infantilizada, subordinándola a una élite dirigente, que como no podría ser de otro modo, la formarían ellos mismos, poniéndose morados de prebendas a costa de la pobreza generalizada de la ciudadanía.

Dicen los sesudos eruditos podemitas, que los fondos europeos deben tener como objetivos tanto nuestra recuperación económica, como avanzar hacia la transición ecológica, la digitalización, la movilidad sostenible y el desarrollo de la economía de los ciudadanos, además de continuar recuperando derechos y reconstruir lo público. Este programa, vacío, ideológico y sentimental, es un canto al sol, que no es lo mismo que el Cara al Sol, aunque los extremos se acercan más que lo que se separan. Habría que aplicarles la famosa frase del presidente norteamericano Abraham Lincoln: “puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”.

Con demagogia no saldremos adelante, retrocederemos a niveles preocupantes, es más, se instaurará la pobreza como distintivo de las políticas populistas, siempre perjudiciales para la gran mayoría y sólo beneficiosa para la casta del partido. Los morados no es que se equivoquen, sino que, en su cosmovisión ideológica, sus referentes son Venezuela e Irán y por eso no comprenden las políticas europeas de modernización. No se enteran, porque viven obnubilados en su autocomplacencia.

Desde Europa se propone para superar la crisis, una unión de los planes previos al COVID-19, es decir, el Pacto Verde y la Agenda Digital, planificándolos en un Plan de Reconstrucción, palabreja que les da grima, cuyo objetivo es concretar la inversión en sectores o actividades de proyección futura que permitan conseguir los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030. Y en esa ambiciosa proposición, aunque no les guste, se señala como actividades para conseguir los objetivos, la construcción, la digitalización de servicios y una ola de renovación inmobiliaria, para implantar la descarbonización, la eficiencia energética, la accesibilidad universal, habitabilidad eficiente y renovación urbana. Es decir, se quiere aprovechar la potencialidad de la construcción, para levantar de nuevo la producción, crear actividad económica, dignificando a las personas con un trabajo digno y asegurando un futuro estable para el conjunto de la sociedad.

 

Óscar Izquierdo es Presidente de FEPECO

 

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