FIRMAS Francisco Pomares

OPINIÓN | De canto | Francisco Pomares

Hay días en que escribir una tira de opinión requiere el esfuerzo de encontrar un asunto del que hablar. Muchos plumíferos hemos muerto de melancolía contemplando el desierto noticioso que a veces rodea nuestro patio de monipodio. Por suerte, hay también días en los que hay tantos asuntos, que el problema es elegir de cual se ocupa uno.

Ayer fue uno de esos días. Después de despachar las previsiones de desplome económico, la decisión del Gobierno regional de endeudarse en 500 millones (más), las cifras alarmantes del coronavirus y el manifiesto de los intelectuales estadounidenses contra la deriva autoritaria de la izquierda, me encuentro con dos opciones de actualidad ineludible: o escribir sobre la auditoria que le sobra a Zambudio, o hacerlo sobre las últimas novedades de Arona. Incapaz de decidirme, tiro una moneda al aire: si cae cara (qué cara), será la mala pata de la Zambudio, que encarga un informe sobre corrupción a un tipo que estuvo en la cárcel por corrupto. Y si cae cruz (qué cruz) serán las tribulaciones del alcalde Mena en el lodazal del urbanismo aronero y sus circunstancias. Tiro la moneda. Cae de canto.

Zambudio pues: la doña contrata con dinero de la Sociedad de Desarrollo un informe que advierte que el 95 por ciento de las contrataciones de la Sociedad que ahora ella dirige se realizaron masivamente de la misma manera. Es curioso que a ese informe doña Zambudio lo califique de auditoría cuando no lo es. Es otra cosa: un encargo ad hoc para decir lo que la concejala quiere que se diga, presentado con urgencia, y en que un consultor que tuvo que pagar 150.000 euros para salir de la cárcel, se olvida incluso de rubricar con su número. Es curioso que Zambudio encargue una auditoría a una gestoría, pero es de ese tipo de personas que no se para en minucias: un consultor catalán como ella, favorecido por Puigdemont cuando era alcalde de Girona, investigado por Anticorrupción de Cataluña€ el tipo ideal para hacer un informe sobre contratos fraudulentos en la sociedad de Desarrollo, y entregarlo antes de votar la censura.

Y lo de Mena: las grabaciones truculentas de los empresarios dan paso a los documentos técnicos. Todo apunta a que lo de Arona no ha hecho más que empezar, y se mueve en dos planos paralelos: uno es el de los juzgados, con la Fiscalía recibiendo papeles y grabaciones digitales. Es inevitable: tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe, y de la fuente a la alcaldía, de la alcaldía al salón del barbero y de la barbería a la sede del PSOE. Luego está el otro plano, que es el de la crisis política abierta por el cese del concejal que llevó este asunto ante la justicia. La mayoría se ha partido en dos, y en la federal y regional del PSOE siguen deshojando la margarita de cómo resolver esto, porque las opciones son quirúrgicas: cortar al PSOE local un brazo y una pierna. O al contrario, cortarle una pierna y un brazo. Hagan lo que hagan, el resultado va a ser un desastre. Quizá por eso no se deciden ni en Ferraz ni en Las Palmas. Esperan que una última filtración de grabaciones o papeles haga inevitable el camino que Ángel Víctor quiere pero no se atreve (aún) a seguir.

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