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ECONOMÍA | La Industria que necesitamos

Miguel Iriberri, Presidente Consejo General de Ingenieros Industriales

EBFNoticias | La crisis generada por la pandemia de la COVID-19, ha situado a España en uno de los peores escenarios sanitarios, sociales y económicos de los últimos tiempos.

Comenzábamos el año 2020 con unas estructuras económicas sanas que, si bien no eran suficientes para alcanzar el objetivo propuesto por la Unión Europea de llegar este año al 20% del peso de la industria en el PIB, no hacían prever la situación que nos encontramos en el mes de mayo, con unas previsiones del BE de nivel de paro en el entorno del 17% y un descenso del PIB del 15,1%.

En 1980 el valor añadido bruto de la industria española era de un 25,9% respecto del total de la economía, contribuyendo actualmente la industria manufacturera con un 12,6% del PIB, muy lejos de los objetivos y del volumen de industria deseable para que un país sea competitivo en el mercado internacional y autosuficiente en los ciclos económicos negativos o en crisis sobrevenidas de forma tan imprevista y rápida como la sucedida en estos tres últimos meses.

Prueba de la relación que hay entre industria y crisis pudo verse en 2008, donde las regiones con una industria más desarrollada (centro y norte de España), sufrieron el impacto negativo de forma más leve y su capacidad de recuperación fue mayor que en las zonas volcadas en el sector terciario.

Han sido meses difíciles, con escasez de recursos en los que se ha demostrado que tenemos una industria creativa, formada por profesionales de diferentes ámbitos, con capacidad de construir y establecer grupos de investigación y desarrollo colaborativo que han ido dando soluciones a las grandes dificultades a las que este virus nos ha enfrentado, desde material puramente sanitario, a sistemas de telecomunicaciones, logística, o alimentación.

Pero también se ha hecho patente que, con un modelo productivo basado en servicios de bajo valor añadido como son la hostelería, el comercio y los servicios auxiliares, se hace necesario desarrollar un Plan de Reindustrialización que ayude a mantener y reforzar nuestro entramado industrial, y genere iniciativas de inversión para incrementar ese peso de la Industria en nuestro PIB.

En estos días nos enfrentamos a las importantísimas pérdidas de empleo  de Alcoa y Nissan, multinacionales que emplean a miles de españoles, pero en las que no hay capital español, cuyas  decisiones se toman a muchos kilómetros de nuestro país, y que no podemos por tanto considerar industria estratégica.

Se hace necesario poner en marcha una serie de políticas que hagan atractivo para las multinacionales instalarse en España, que animen a los inversores españoles a montar sus empresas e industrias aquí y que permitan crecer a las millones de PYMES que conforman nuestro tejido empresarial.

Algunas medidas necesarias, propuestas por el Consejo General de Colegios Oficiales de Ingenieros Industriales, son:

  • Infraestructuras de comunicación diseñadas pensando no solo en el turismo, sino también orientadas al transporte de mercancías.
  • Disminución de los costes energéticos, especialmente grave en el caso del sector electrointensivo por suponer en torno al 50% de los costes de producción.
  • Simplificación de la burocracia y unificación de trámites en todas las Comunidades Autónomas. No se trata de cambiar el sistema a declaraciones responsables ya que se deben garantizar la seguridad de los ciudadanos, las condiciones urbanísticas, medioambientales, etc necesarias, pero el sistema mismo no puede ser una barrera prácticamente infranqueable en muchos casos.
  • Incentivar la Formación Profesional, también desde un punto de vista de valoración social.
  • Establecer acciones que permitan conseguir unas empresas fuertes y sostenibles, a través de medidas que fomenten el incremento del tamaño de las PYMES y micro PYMES.
  • Potenciar la implantación de la tecnología 5G, para favorecer la ampliación de la transformación digital en todo el territorio, posibilitando el teletrabajo, los grupos de colaboradores, fabricación aditiva, inteligencia artificial, etc
  • Generar líneas de ayuda de nivel económico y laboral para la implantación de la Industria 4.0 en nuestras empresas.
  • Aplicar medidas de transformación digital al turismo, que da soporte a la economía del país, mediante la implementación de protocolos y planes de emergencia.

 

Los ingenieros industriales han sido protagonistas de las transformaciones tecnológicas llevadas a cabo a lo largo del pasado siglo, demostrando que nuestra profesión es un pilar fundamental en el desarrollo industrial y económico de nuestro país. Esta destacada solvencia profesional es la que ya en este siglo XXI está favoreciendo la incorporación de tecnología al tejido empresarial, la innovación y, en definitiva, la respuesta a los crecientes requerimientos de competitividad nacional e internacional.

Por todo ello resulta imprescindible que en las políticas que se establezcan por el Gobierno, en el urgente Plan de Medidas de Reindustrialización que se debería promover, se cuente con el apoyo, el buen hacer, el criterio y la colaboración de la Ingeniería Industrial, profesión generalista y multidisciplinar preparada para responder a los grandes retos que actualmente se deben abordar.