FIRMAS Juan Miguel Munguía Torres

OPINIÓN | Engaño en las prácticas comerciales | Juan Miguel Munguía Torres

Cuando oímos hablar de las prácticas comerciales engañosas, normalmente tendemos a pensar, como consumidores, en falsa información o información que pueda inducir a error ofrecida respecto al producto o servicio que se oferta.

La palabra engañar se deriva del latín “ingannare” que se traduce como burlar. Se trata de dar a la mentira apariencia de verdad. Según la Real Academia Española se trata de una »Falta de verdad en lo que se dice, hace, cree o discurre. Inducir a alguien a tener por cierto lo que no lo es, valiéndose de palabras o de obras aparentes y fingidas».

Se entiende por práctica comercial engañosa “todo acto, omisión, conducta o manifestación, o comunicación comercial, incluidas la publicidad y la comercialización, procedente de un comerciante y directamente relacionado con la promoción, la venta o el suministro de un producto a los consumidores”.

Una omisión engañosa se puede llevar a cabo en dos supuestos:

1. Cuando hay una invitación a comprar (“comunicación comercial que indica las características del producto y su precio de una manera adecuada al medio de la comunicación comercial utilizado, y permite así al consumidor realizar una compra”)

2. Cuando no hay invitación a comprar.

Existe también la posibilidad de que seamos víctimas de una práctica comercial engañosa en supuestos conocidos como omisión engañosa, en el cual se omiten datos de carácter sustancial para tomar una decisión sobre la compra: en el mundo financiero algunas veces vemos anuncios que transitan en una frontera difuminada entre lo permitido y lo engañoso. Desde empresas que prometen desorbitadas rentabilidades invirtiendo en mercados de divisas o en otro tipo de mercados exóticos a grupos de empresas que avalan sus emisiones de deuda mediante marcas cuyo valor es, según ellos, incalculable.

Una práctica particular sería la publicidad señuelo: atraer al individuo hacia un producto con muy buenas condiciones, siendo la empresa consciente de que no podrá cumplir las mismas.

También en alguna ocasión se ha visto los carteles de ‘liquidación por traslado’ o ‘venta especial por reforma’ para luego comprobar que tan sólo una parte del género está rebajado y que la tienda nunca termina por mudarse o por reformarse.

En la Red abundan las páginas de las agencias ‘low cost’ con ofertas tipo «vuelos a París 30 euros€ sólo por 48 horas», «72 horas a menos de 39 euros», para luego comprobar que o ya no quedan plazas o las que se ofertan cuestan a partir de 30€euros.

También nos hemos acostumbrado al ‘spam telefónico’ realizado por compañías de telefonía, aseguradoras y bancos, principalmente.

Así, los anunciantes para atraer a los consumidores a sus establecimientos establecen lo que podemos denominar ‘ofertas vacías’ en donde se anuncian productos de nula o escasa disponibilidad y que actúan a modo de gancho o reclamo para que los consumidores acudan al establecimiento.

Concluyendo  la ignorancia de la ley, no exime de su cumplimiento. Esto viene a decir que si cometes una infracción no puedes excusarte ni defenderte con un «no lo sabía». Es importante reforzar la confianza del consumidor y a proteger a aquel consumidor más vulnerable, pero de nada sirven la Ley y las instituciones si no se invierte en la formación del consumidor, con el objetivo de que pueda tomar las decisiones con conocimiento de sus derechos y obligaciones. En el mundo actual podemos decir sin temor a equivocarnos que todo ciudadano es un consumidor. Mucho se ha hablado de la necesidad de la educación para la ciudadanía, pero echamos en falta una educación sobre consumo. Es imprescindible que los consumidores conozcan sus derechos y que tengan en cuenta siempre que, una práctica comercial engañosa, no sólo comprende la falsedad de información o la información que pueda resultar dudosa, existe además, la omisión, la cual hemos de tener presente en cualquier caso a la hora de decidirnos por la compra de uno u otro producto o la contratación de algún tipo de servicio.

munguia@munguiaabogados.com

Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario