FIRMAS Joaquín 'Quino' Hernández

OPINIÓN | El bar de Pepe | ¡¡Locos de mierda!! ¡¡Buitres carroñeros!! | Joaquín Hernández

Los españoles, al igual que los habitantes de todo el mundo, estamos luchando contra un virus del que nadie sabe nada y que la única solución que existe para evitar el contagio masivo es el confinamiento, el aislamiento.

En este sentido el estado de alarma nos ha dejado aislados en nuestros domicilios, insisto que el aislamiento, hasta tanto no exista una vacuna o antídoto eficaz, es la única solución.

El panorama del Covid-19 existen variados escenarios, unos más azotados por la pandemia y otros menos, Madrid y Barcelona, las dos grande capitales españolas han sido las más castigadas, casi un 60% de las personas infectadas por el coronavirus están en esas dos comunidades, los datos a día 15 de mayo 2020 son los siguientes:

Comunidad de Madrid : 65.693 infectados, 8.779 muertos

Comunidad Catalana: 55.482 infectados, 5.823 muertos

No existe ningún gobierno en el mundo, ninguno, que tenga formula mágicas para solucionar la pandemia, ninguno tiene una barita mágica que resuelva el problema. Se han suspendido la olimpiada, las finales de torneos futbolísticos como la Champions, las ligas de baloncesto, fútbol, etc., cines, teatros, parques, museos, en definitiva solo farmacias, gasolineras, supermercados y quioscos, son los que han estado abiertos al público y todo esto con restricciones de accesibilidad y guardando la distancia de seguridad aconsejada.

La gente lo estamos pasando muy mal, horriblemente mal. Llevamos 3 meses en un estado constante de alarma, de ansiedad, de separación de seres queridos, familia y amigos, ir al supermercado es toda una escena de película de zombis, mascarillas, guantes, recelo entre unos y otros, colas interminables para comprar un par de litros de agua o de leche y regresar a toda prisa a tu domicilio para volver a cerrar la puerta a cal y canto y procurar evitar los telediarios y cualquier noticia relacionada. Lo muertos conviven con nosotros de una manera cruel, y los aceptamos con una desfachatez increíble.

Con esta situación y con la incertidumbre de la crisis económica que se nos viene encima, la derecha y la ultra derecha española, en lugar de dar una lección de patriotismo, de valores humanos y de estado, apoyando la gestión del gobierno de turno, criticando constructivamente y darnos a entender al resto de los españoles que más allá de fobias y filias ahora lo único que hay que hacer es mostrarnos todos unidos.

Estamos en una guerra mundial contra unos enemigos invisibles, que nos atacan desde la más absoluta alevosía, sin piedad y para los que no existen armamento eficaz para combatirlo, solo podemos cerrar nuestras puertas a cal y canto y el que practique cualquier religión rogar a sus dioses por salir indemne de este caos.

Santiago Abascal y Pablo Casado es muy posible sean los culpables indirectos de los contagios que se puedan producir en esas manifestaciones, la falta de empatÍa con los que sufrimos esta tragedia, deja entrever la catadura humana de este par de buitres carroñeros, que por asaltar la Moncloa y hacerse dueño de la poltrona en la mesa del consejo de ministros. Provocar una moción de censura a un gobierno en estado de guerra, como mínimo insensato, grotesco y demuestra una falta indecente de responsabilidad.

Los otros insensatos, que aplauden tamaña cabronada, que quieren apropiarse de la insignia de todos, que quieren destrozar el sistema y cambiar esta semidemocracia por una dictocracia al mejor estilo de los últimos años del franquismo que ahora piden libertad para, en un estado de alarma sanitaria, manifestar su rabia y vomitar su carroña, no saben que, si alguna vez volviéramos al pasado, las libertades que ahora ellos reclaman no las volverían a tener en su vida.

La locura no es colectiva y espero que el día 23 de mayo no se produzca la idiotez de salir a la calle reclamando la dimisión de un gobierno que hace todo lo posible, con errores incluidos, para resolver de la manera mas eficaz posible este “tsunami” que amenaza con arrasar la economía mundial y la vida de los seres de este planeta.

Locos y locas de mierda, buitres carroñeros, gente sin piedad, malvados y malvadas para los que no podrá existir la paz. Ahora es cuando esta calaña nos demuestra que todos los políticos no son iguales, los hay sicarios del capital, mercenarios de la oligarquía capitalista a los que no les importa los muertos que provocan sus acciones.

Ahora es el momento de salvar vidas, después vendrá el problema de las consecuencias del parón económico sufrido en las economías de “todos” los países del mundo mundial. Ahora es el momento de enterrar a nuestros muertos y de intentar no volver abrir tanatorios ambulantes en pistas de hielo para almacenar los cadáveres de los miles de madrileños muertos y que mueren diariamente. ¿Estamos descerebrados? ¿queremos llegar a los cien mil muertos, al millón de intoxicados?. Si lo que queremos es un suicidio colectivo el día 23 todos a la calle, con cacerolas y sin mascarilla mejor…

 

 

 

 

 

 

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