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OPINIÓN | Se pueden perder batallas, pero lo importante es ganar la guerra, y en esa estamos… | Eduardo Guerra B.

Foto: captura de pantalla de Youtube.

Al narco-régimen le ha salido bien la jugada, desmanteló otra amenaza a su poder.

Una operación llamada Gedeón en honor a Óscar Pérez, el joven oficial que fue acribillado por la dictadura, en el Junquito el 15 de enero de 2018, fue neutralizada al parecer sin mucho esfuerzo. Los acontecimientos todavía se están sucediendo, los números aún no están completos, hay muertos y detenidos por conocer.

Explicar todos los detalles y los por qué, no se puede, nadie los sabe con precisión.

Todo indica que esta acción ha sido mal planificada, con pocos recursos militares y económicos. Se entiende que han participado militares venezolanos juntos con algunos mercenarios extranjeros, y estos últimos regularmente se venden al mejor postor. Es de suponer que fueron delatados, y que su existencia era un secreto a voces. Seguramente cometieron varios errores, y una vez más subestimaron al G2 cubano.

Por una parte, Maduro hará una propaganda vulgar con su triunfo, mostrará a los detenidos como trofeos de caza, subirá la moral del chavismo radical, les toca disfrutar de un fresquito… Ahora vendrá más represión, sobre todo contra Guaidó y su gente.

De la otra parte, la de los dolientes, la de la mayoría de los venezolanos, la reacción será de frustración, de dolor, de decepción, caerán muchos en depresión y no querrán saber ninguna noticia, se escucharán frases como: “Ya no me digan más nada de Venezuela”, “Estoy asqueado de la política”, “La culpa es de la oposición”, ¿Qué le pasa a los EE.UU que no actúa de una vez?, etc, etc.

Pero a todas estas, a pesar del impacto de la mala noticia, la realidad es que Maduro y su mafia no pueden dormir todas las noche en un mismo sitio, la verdad es que si hay policías y militares jóvenes dispuestos a enfrentar a la narco-dictadura.

Es innegable que el régimen se está quedando sin recursos económicos, que los grandes apoyos internacionales los ha perdido, y que la posibilidad de que los aliados de la democracia le den otra vuelta a la tuerca, es cada vez más cierta.

De momento no queda otra cosa que recordar la frase: “Se pueden perder batallas, pero lo importante es ganar la guerra”, y en esa estamos…

 

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