FIRMAS Francisco Pomares

OPINIÓN | O nosotros o el caos | Francisco Pomares

En 1815, en el contexto de la revuelta contra los aranceles a los cereales, Lord Byron publicó su más sañuda crítica al falso patriotismo de las élites terratenientes británicas, su libro La Edad de Bronce. De él son los versos «sangre, sudor y lágrimas arrancados a millones? ¿por qué? ¡por la renta!». Repitiéndolos un siglo después, Churchill conseguiría inflamar a los súbditos de Su Graciosa Majestad en la hora más oscura de la guerra contra los nazis. De los versos de Byron no se acuerda casi nadie, pero su plagio por Churchill en uno de sus mejores discursos bélicos ha pasado a la historia de la oratoria y de la épica civil.

Nadie recuerda tampoco el origen de la expresión «¡O nosotros o el caos!», recuperada por Pedro Sánchez y Pablo Iglesias para invalidar los argumentos de Rajoy contra su censura en mayo de 2018. Durante el debate, Sánchez se encaró a Rajoy: «¿Es o yo o el caos, señor Rajoy?» Y se contestó a sí mismo: «Como decía el chiste de El Roto. usted, señor Rajoy, es el caos». En realidad, la dicotomía de tener que elegir entre Guatemala y Guatepeor era la alternativa guerrera de los tardofranquistas aferrados al poder, en los meses previos a la muerte del dictador, cuando los vientos de cambio y libertad soplaban ya sobre España. En agosto de 1975, con Franco ya muy enfermo y encerrado en El Pardo, Hermano Lobo publicó en portada una viñeta de Ramón (Sánchez se equivocó, el chiste no era de Andrés Rabago, alias El Roto), en la que un político retaba al pueblo: «¡O nosotros o el caos!», a lo que un ciudadano replicaba «¡El caos, el caos!», y el político respondía: «Da igual, también somos nosotros».

En fin, que resulta que los ministros Illa y Ábalos secundaron ayer la presentación sanchista en el Aló presidente del sábado y volvieron a plantear el caos como única opción a la continuidad del estado de alarma: «El estado de alarma es imprescindible. (?) No hagamos experimentos que podrían acabar en el caos», dijo Illa. Y Ábalos remató asegurando que oponerse a una nueva prórroga sería «como condenarnos al caos».

Puede que sea cierto. Puede que el Gobierno carezca de la convicción churchilliana para que sus medidas sean aceptadas por los ciudadanos si no mantiene la situación de excepcionalidad. Puede que sea necesario mantener en plena desescalada la ausencia de controles al Gobierno. Y que el PP se haya equivocado al oponerse a la continuidad de un poder de naturaleza temporal y extraordinaria, ejercido por Sánchez con nula voluntad de entendimiento y acuerdo con la oposición y las autonomías. Pero lo que no es cierto es que la alternativa a la prórroga del estado de alarma sea el caos. El caos se parece mucho a lo que hemos vivido estos últimos 50 días: miles de fallecidos abandonados sin atención, contagio masivo entre los sanitarios, recursos clínicos sobrepasados y otros infrautilizados, compras de material bordeando el ridículo o la estafa, reparto desastroso de los medios de protección, manipulación grosera de los estudios del CIS, intento de Sánchez de escamotear las preguntas de los medios, limitación del control parlamentario al Gobierno, cerrojazo a las normas de transparencia, instrucciones ilegales a Policía y Guardia Civil, contrataciones a dedo con empresas sin domicilio conocido, informaciones erróneas o directamente falsas ofrecidas por el presidente, planes que cambian de un día para otro, negativa a asumir ninguna responsabilidad? como en la portada de Ramón: si se trata de elegir entre este estado de alarma y el caos, no me queda muy clara cuál es la diferencia?

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