FIRMAS Joaquín 'Quino' Hernández

OPINIÓN | El bar de Pepe (a puerta cerrada) | La otra pandemia que nos llega | Joaquín Hernández

El Reino | Foto: captura RTVE

La política es el arte de servirse de los hombres haciéndoles creer que se les sirve a ellos.

Sin embargo expertos en el tema dicen «es un mal necesario». El problema de los políticos no es otro que, en lugar de creerse servidores públicos, se creen los dueños de lo público, de nuestro dinero, o sea; los reyes del mambo.

Recuerdo hace algún tiempo, por errores de la administración periférica del Gobierno central, me tenían que devolver una importante cantidad de dinero, el alto funcionario muy cabreado me dijo: «Yo no le voy hacer un cheque por ese importe jamás», a lo que le contesté: “Usted no me tiene que hacer ningún cheque, el Estado, que es el depositario de NUESTRO dinero me tiene que devolver lo que YO he pagado de más por un error del mismo, así que no siga diciendo pollabobadas y firme la orden de pago».

El muy cretino, indignado por mi respuesta me amenazó con llamar a la seguridad si no me iba de su despacho.

Lógicamente encima de cada uno de estos capullos existe otro capullo y así sucesivamente hasta llegar al súper capullo que es el que decide. Antes tuve que utilizar mis «influencias» de tal forma que la bronca al capullo 5 fue de tal magnitud que a las 48 horas tenía ingresada en mi cuenta la pasta gansa más los intereses de 3 años,
cuestión esta que me sirvió para demostrarme que esta gentuza, un 80% mínimo, cree que lo nuestro, lo de todos es suyo.

Al terminar de ver la gran película española El Reino, recordaba la frase de Churchill :»lo que este país necesita son más políticos desempleados y menos ladrones disfrazados»

La trama de la película está basada en la corrupción de unos personajes pertenecientes a un partido político  donde la corrupción está al alcance de todos, da la impresión que el guión está basado en el caso Gürtel y  el gansterismo del PP valenciano.

En estos momentos de sufrimiento, de pandemia sanitaria, los golfos de siempre están haciendo su mes de “agosto”. Infiltrados entre las redes del poder no dudan en utilizar métodos si no ilegales si alegales e inmorales, para llevarse una buena mordida. Es el caso de las mascarillas, batas, espirometros, test del virus, etc el estraperlo de mano en mano ha sido increíble, el trapicheo inmoral con bienes y servicios esenciales para salvar vidas demuestra, una vez más, en que clase de sociedad estamos viviendo.

Otra de las mayores cabronadas históricas, que parece hemos olvidado, ha sido el gran espolio que hizo el gobierno de Mpunto Rajoy a la sanidad pública.

Ahora nos encontraremos de nuevo con otra pandemia, esta vez  los muertos serán de otra índole En España se producen suicidios a diario. La crisis arruinará enfermará y puede llegar a matar, pero el incremento de suicidios en España motivados por las crisis económicas apenas se menciona; ningún responsable político suele hablar del aumento de suicidios en España. Se trata de no provocar alarma social y de atenuar la tragedia, pero el silencio no impide una realidad que se da con demasiada frecuencia e incide en todos los miembros de la familia. También los suicidios de adolescentes han aumentado en los últimos años; el aumento puede tener relación con las adversidades socio económicas del grupo familiar, sumado a la falta de expectativas laborales de la propia juventud.

En las personas más vulnerables a la frustración, el desempleo puede ser uno de los factores de mayor riesgo que empuje al suicidio. Se da la cifra oficial de 11 suicidios diarios y se estima que la mitad se deben a los desahucios, pero el psiquiatra, Joseba Achotegui advierte que en España muchos suicidios no se contabilizan como tales debido a su mala imagen social (es un pecado… hasta hace poco se enterraba a los suicidas fuera del camposanto…). Una muerte por infarto parece muy digna; un suicidio, un oprobio».

La Asociación Española de Psiquiatría Privada (Asepp) también observa un repunte de la tasa de suicidios en España, desde los 10 casos por 100.000 habitantes que se registraban hace tres décadas hasta los 22 casos actuales, un aumento del 120% que se ha producido de forma progresiva, que se ha agravado como consecuencia de los efectos de la crisis económica. Lo que nos espera después del día de la victoria al covid19, será empezar una nueva guerra, esta vez se llamará: la pandemia del hambre.

 

Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario