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OPINIÓN | Una candelita por aquí, otra más por allá, hasta el incendio final… | Eduardo

La dictadura está intentando poner en marcha alguna de las refinerías de petróleo que dejó morir de abandono, y al parecer busca establecer un puente aéreo entre Irán y Venezuela, para que desde allí le traigan piezas e insumos para reflotar las mismas, y de esta forma aliviar un poco la escasez de gasolina.

Claro, aprovechan el viaje de vuelta del avión para sacar todo lo que pueden, oro, divisas, drogas, quién sabe que otras cosas de las que se han robado.

Pero según expertos petroleros no lo tienen fácil. La tecnología de las refinerías es americana, y ni rusos, ni iraníes la manejan. Se le suma, que son equipos viejos cuyos repuestos se consiguen en EE.UU y lleva tiempo comprarlos por el mundo.

Para más inri, esos complejos refinadores necesitan de mucha agua y gran potencia de electricidad para operar, y ninguna de las dos cosas le sobran a Maduro. Poner a punto una fabrica de este calibre lleva meses regularmente. Lo que si tienen en cantidad, es  indolencia e ignorancia, la ruina es tal, que prácticamente producir gasolina será casi misión imposible…

Siguiendo en esa estrategia, los aviones rusos e iraníes dan una vuelta para tratar  de no toparse con la armada norteamericana, pero están atravesando el espacio aéreo de Europa; falta saber que harán los europeos, si seguirán permitiendo el paso de estos aviones.

Ahora bien, quizás en meses si logren seguir importando gasolina a escondidas y reflotar alguna refinería, pero hay otra cosa que no tienen, y es tiempo.

El jueves 23 la gente se echó a la calle en pequeños pueblos por todo el país, la represión no se hizo esperar, los colectivos armados salieron a hacer su trabajo, de un muerto se puede pasar a otro impunemente; esa película ya la hemos visto, pero nunca en las condiciones de hambre extrema, escasez de todo y con una pademia terrible como ocurre ahora.

A la dictadura se le acaba el tiempo. Parafraseando al creador de esta monstruosidad de régimen, el galáctico Hugo Chávez, diremos:

¡Maduro escucha, “tic tac, tic tac…”!

Llegó el momento de una candelita por aquí, otra por allí, mas por allá, hasta el incendio final…

 

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