FIRMAS Salvador García

OPINIÓN | Paliativos, no queda otra | Salvador García Llanos

Ha explicado la consejera de Economía, Conocimiento y Empleo del Gobierno de Canarias, Elena Máñez, la efectividad de los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo de fuerza mayor, de modo que su flexibilización fundamenta la protección del empleo y las empresas. En su opinión, de no haberse aplicado y de no haber procedido con agilidad en la tramitación, se podría estar hablando de la destrucción de unos ciento noventa mil puestos de trabajo, no suspendidos temporalmente.
Es difícil, desde luego, en las circunstancias que concurren, ofrecer un dato esperanzador o una visión con mínimos tintes de positividad. Máñez, con realismo, lo ha intentado, a partir de números significativos que nos acercan a la dimensión de la incidencia de la pandemia en la órbita del desempleo: hasta el pasado 10 de abril, la Dirección General de Trabajo del Gobierno de Canarias había registrado veintiséis mil doscientas sesenta y siete solicitudes de estos expedientes que afectan ni más ni menos que a ciento noventa y cinco mil ciento ochenta y tres trabajadores. Hay veinticinco mil cuatrocientos cincuenta y ocho expedientes que corresponden a solicitudes de empresas entre uno y cincuenta empleados, un 98,1 % del total de las solicitudes.
Y en el intento, advierte que es necesario dar un paso más y prolongar en el tiempo esta medida de regulación temporal de empleo por causa de fuerza mayor vinculada al sector turístico, de elevado peso en el Producto Interior Bruto (PIB) de las islas, un 35 % y un 40,4 % del empleo. Los efectos de la pandemia en Canarias, desde luego, son impactantes. La consejera Máñez señala que “el turismo no se va a recuperar de un día para otro y necesitará medidas de acompañamiento específicas mientras dure la recuperación”.
La consejera ha recordado, asimismo, que el ejecutivo autonómico ha encabezado en el marco de la Conferencia de Presidentes “una propuesta, respaldada por un informe detallado, para extender la flexibilización y agilización de los ERTE por fuerza mayor en el sector turístico más allá de la finalización del estado de alarma”. Concluye que “es una cuestión clave y una reivindicación estratégica del Archipiélago para mitigar el impacto económico y social de esta emergencia en nuestro territorio”.
Los paliativos, no queda otra por ahora.
Día 30 de la alarma
El perfil de la cordillera dorsal se aprecia nítido y despejado al empezar una nueva jornada, una nueva semana, una nueva etapa en el estado de alarma que se abre con medidas para estimular mínimamente una parte del sector productivo. Veamos las respuestas a la distribución y al uso de mascarillas. Estemos atentos también a la evolución de la curva de afectados o contagiados: siguen aconsejando prudencia, entre otras razones porque las cifras siguen siendo elevadas, bien es verdad que las tendencias hacen mirar el horizonte con esperanza, sobre todo en Canarias.
El doctor Javier González Pérez, que escribe cada día mejor, redacta un sabroso y crudo artículo que cuelga en el chat del Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias (IEHC), “dedicado a quienes definitivamente se van”. Tiene un punto de tristeza pero sirve para reflexionar sobre las incertidumbres que nos dominan pensando en el futuro.
En la farmacia dicen que el Jueves Santo por la tarde hubo tres clientes. José Carlos Marrero está contentísimo con las respuestas a su primera edición de canariasenpositivo.com, el Defensor del Lector de El País, Carlos Yárnoz, se hace eco de nuestra entrada de ayer y un policía local nos revela que la distribución reglada de la metadona acarrea una creciente preocupación toda vez que los usuarios ya especulan con las dosis que reciben. Duro también el diagnóstico de un colega, consciente de que la prestación por desempleo, “esos cuatrocientos y pico euros”, es el único ingreso para muchas familias de cuatro o cinco miembros.
Se anuncia que el pleno del Ayuntamiento portuense, con carácter extraordinario y urgente, se va a reunir mañana martes por primera vez de forma telemática y que podrá ser seguido por los canales oficiales de la institución. ¡Cómo será eso! No porque tengamos prejuicios o dudas sobre el funcionamiento tecnológico sino por las dificultades para coordinar y fluir el debate. Se supone que la Junta de Portavoces habrá alcanzado un acuerdo de mínimos para el mejor desarrollo de la sesión que empezará, por cierto, con una declaración institucional sobre la situación creada por la pandemia. Bien. Luego, aparte de la adhesión a la Asociación Canaria de Municipios Turísticos, se suceden varios expedientes de modificación extrajudicial de créditos. Veremos. En cualquier caso, una experiencia corporativa forzada por las circunstancias pero que pondrá a prueba el pulso político y la funcionalidad de la propia institución.
Fallece, por causas naturales, Landelino Lavilla. Adiós a un político que prestó importantes servicios a la España donde despertaba la democracia. Fue ministro de Justicia en los gobiernos de Adolfo Suárez (UCD) y presidente de las Cortes. Él presidía la sesión cuando el fracasado golpe de Estado de 1981. Su imagen de temple está asociada a la del gesto hosco del cabecilla de los golpistas. Luego, en 1982, fue candidato a la presidencia del Gobierno, cuando la consumación del desastre de los centristas. La noche electoral no pudo reprimir una lágrima en medio de la desconsoladora imagen de la derrota.
Por la tarde, la ministra Carolina Darias comparece junto a su compañero José Luis Ávalos para dar cuenta de medidas gubernamentales. Una confusión de fechas, acaso generada por la falta de entrenamiento pero oportunamente corregida, no empaña el desenvolvimiento de Darias, ya recuperada de su afección. Pronto estará en forma, sin rehuir nada de lo que tenga enfrente. Tiene palabras de aliento para reflexionar sobre la realidad de nuestros días y estimular el confinamiento. Adelante.
Un aguacero a la hora del aplauso. Palmas entre la lluvia, sería el título. Nadie se retrae. Es más, diríamos que se han sumado quienes confían desde ventanas y balcones que todo se andará.
Una sirena (policial, se supone) y el vuelo bajo de un helicóptero son los últimos sonidos de la jornada. Alguien ha movido el cono. Mañana será otro día.

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