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OPINIÓN | Diseño de producto: claves y método | Momo Marrero

Un cliente al que estamos desarrollando su estrategia de expansión me preguntaba hace unos días si sería posible que le preparase, dada mi formación y experiencia en el sector del diseño y la industria, un guión para afrontar de forma ordenada el diseño, desarrollo y lanzamiento de nuevos productos. Una propuesta interesante que he recogido en el presente artículo, en el que expondré una metodología general a modo de orientación a la hora de abordar el diseño de un producto, de utilidad para los distintos sectores de actividad industrial.

Las claves

Afrontar la creación de un producto es una tarea laboriosa y compleja que puede llevar meses, incluso años, sobre la que planean el convencimiento de que tenemos una idea genial y la certeza de que el mercado no va a esperar por nosotros. La clave está en apostar por la innovación y la diferenciación y en crear un producto que permita atender una demanda insatisfecha; se trata de buscar nuestro particular océano azul, aunque esto no siempre sea posible (de hecho es realmente complicado).

Cuando nos enfrentamos a la decisión de crear o desarrollar un producto nuevo debemos dar respuesta a las siguientes cuestiones, pues en ellas reside buena parte del éxito:

  • Ser diferente y reconocible
  • Dar respuesta a una necesidad insatisfecha
  • Ser una alternativa superior o más económica

Si el producto resultante es innovador – según la definición de Everett Rogers, una idea, práctica u objeto que es percibido por un individuo como nuevo – debemos tener muy presente que el proceso de adopción por parte del mercado es más largo, tal y como describo en el artículo teoría de la difusión de la innovación.

Es importante considerar también la posibilidad de animar a los clientes a participar en este proceso, lo que nos permitirá ahorrar costes y acortar los tiempos de desarrollo. Pongamos a nuestros clientes a trabajar para nosotros y que sean ellos quienes den forma al producto final. Para ello podemos recurrir al lanzamiento de un PMV, que defino en el artículo Producto Mínimo Viable como la versión de un producto con limitadas funcionalidades, determinadas previamente, que permite su lanzamiento controlado a los early adopters (primeros adoptantes) con el objeto de adquirir información y datos avanzados sobre los potenciales futuros clientes, validando en cada fase este conocimiento.

El método

El método que utilizo para la creación de un producto, con independencia de su naturaleza, pasa por las siguientes etapas:

  • Concepto

En este punto existen dos posibilidades:

  1. Encargo. El cliente solicita un producto concreto, con unas determinadas características y funcionalidades, que deberá cubrir unas necesidades específicas. A partir del briefing inicial comenzaremos a desarrollar el producto en colaboración con el cliente.
  2. Desarrollo libre. El departamento de I+D, de desarrollo o diseño, en base a la experiencia, los datos acumulados y la observación, y siempre en colaboración con el departamento comercial (imprescindible), reconoce una oportunidad y establece la necesidad de desarrollar un producto orientado a atender una demanda específica, bien por estar insatisfecha, bien por aportar un valor extra a modo de mejora. (Las copias, por indignas, no cabe siquiera tenerlas en cuenta, aun reconociendo que pueden llegar a ser especialmente lucrativas).

Este es el momento creativo en el que se da forma a los conceptos y los criterios iniciales y se trabajan los textos y los bocetos.

Una parte imprescindible de esta etapa consiste en la investigación y la recopilación de una cantidad razonable de información que nos permita conocer si existen otras propuestas para atender esta demanda, qué soluciones aportan, cuál es su valor añadido, sus ventajas competitivas, sus características técnicas, su posicionamiento o su imagen de marca.

  • Materiales y Tecnología

Analizaremos cuáles son los materiales y la tecnología óptimos en función del segmento de mercado y de la utilidad deseada. No se trata de hacer el mejor producto (nunca he logrado saber cuál es el mejor, pero sí sé reconocer lo que es distinto, singular) sino aquel que el cliente final está dispuesto a pagar, con independencia del segmento al que vaya dirigido (dato que deberá venir señalado en el briefing).

  • Legislación

Hemos de considerar qué normativas y cómo afectan al producto que estamos diseñando y conocer con detalle cuáles son los condicionantes legales que lo constriñen.

  • Desarrollo

Probablemente la etapa más apasionante (al menos para mí lo es) en la que pasamos del proyecto a la ejecución, al proceso de moldeado (ya sea físico o digital) en el que damos forma al producto. Haremos todas las pruebas necesarias hasta obtener el PMV que mostraremos al cliente para que lo pruebe y su evolución irá asociada a su capacidad de cubrir sus necesidades y la demanda. La otra opción es el método de ensayo-error que ejecutaremos en estrecha colaboración con el departamento comercial, que se ha de convertir en la voz del cliente.

En esta fase afrontamos el diseño del producto, la aplicación de la identidad gráfica de la marca, el packaging y el embalaje logístico (particularmente importantes pues su coste repercutido puede llegar a dejarnos fuera del mercado).

  • Vida Útil

La vida útil de un producto la definiremos como la duración estimada que un producto puede tener en condiciones de uso estimadas y avaladas por estudios previos.

En esta etapa realizamos las pruebas necesarias con las correspondientes certificaciones que garanticen el plazo en el que se estima que el producto puede funcionar (o comerse, o ser utilizado, etc.) sin perder sus propiedades y/o cualidades, sin deteriorarse o dentro del cual se determina su obsolescencia programada.

  • Validación

La prueba de fuego. En esta etapa exponemos el producto ante un reducido grupo de consumidores para que lo prueben, lo evalúen y lo critiquen (en el bien entendido de examinar y juzgar una cosa, especialmente para determinar su bondad, verdad o belleza).

Esta etapa podemos afrontarla de dos formas:

  1. PMV. Presentaremos un producto mínimo que evolucionará según la validación en cada una de las fases de su desarrollo, acortando el ciclo de decisión basado en Construir > Medir > Aprender hasta convertirlo en Ideas > Productos > Datos. Este proceso se repetirá hasta obtener un producto con garantías de demanda o hasta la confirmación de su inviabilidad.
  2. Test de producto. Técnica de investigación de mercados que nos permite conocer las actitudes, el grado de aceptación y las opiniones de una muestra del segmento escogido sobre el prototipo o producto desarrollados.

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