FIRMAS Francisco Pomares

OPINIÓN | ¿Y si lo estamos haciendo mal? | Francisco Pomares

Miguel Gila.

Son las siete de la tarde, y escucho los aplausos mientras escribo. Son menos intensos que la semana pasada, quizá porque todo el mundo está cansado. Los primeros, los sanitarios. Los aplausos están muy bien, pero no salvan sus vidas. Las vidas se salvan con medidas adecuadas. Y cada vez tengo menos claro que las medidas que se están adoptando sean las correctas. Sánchez anunció ayer en el Congreso que está convencido de que dentro de quince días tendrá que pedir otra prórroga. Es bastante incomprensible que adelante un convencimiento así: cada vez que habla este hombre sube el pan, y su gobierno actúa como el ejército de Gila: ayer la ministra portavoz había anunciado que el día 26 de abril empezaría la normalidad.

Yo creo que la normalidad no volverá hasta que el cincuenta o sesenta por ciento de la población mundial haya desarrollado anticuerpos, o se haya sometido a vacunación. Con suerte, ambas cosas coincidirán más o menos dentro de año y medio o dos años. Pero hasta entonces no podemos seguir con el kiosco cerrado. Ya sabemos que la crisis económica va a ser más destructiva que la pandemia. También en términos de muertes, si contamos los millones de personas que se enfrentarán al hambre y al abandono tras la mayor recesión de la historia mundial, en todo el planeta, si no se le pone remedio. El confinamiento salva vidas hoy -básicamente evitando el colapso del sistema sanitario-, pero nos lleva al colapso del sistema económico y del Estado benefactor. Queremos salvar la vida del mayor número posible de ancianos, pero no sé qué clase de vidas van a tener esos ancianos si luego no podemos pagar sus pensiones. El confinamiento no cura la enfermedad, retrasa su expansión, pero la enfermedad ya está en todo el planeta: en América y África, donde no hay nada comparable a la sanidad europea, van a infectarse mil millones de personas y morir quizá millones. Por mucho encierro que nos recete el doctor Sánchez, por mucho que esto se frene, la enfermedad volverá. Quizá todos los años. Y no podremos encerrarnos permanentemente.

España tiene que volver a trabajar, como ya va a hacer Italia. Con cabeza y con cuidado. Para tomar decisiones, hace falta disponer de información: llevamos semanas con un gobierno que no se entera, y una oposición que no quiere enterarse?

Esta enfermedad mata también a jóvenes, sí. Lo mismo y en la misma cantidad que otras gripes. A quienes asesina salvaje e industrialmente el Covid-19 es a personas mayores. El 95 por ciento de los fallecidos tiene más de 70 años. Mantengamos la cuarentena para todos los mayores, pero dejemos que los demás se reincorporen a sus trabajos, con medidas de aislamiento social, higiene, mascarillas, test y controles rigurosos… Empecemos con los menores de 50. Y si funciona, si no hay colapso sanitario, luego los de 50 a 60, y si sale bien, luego los de 60 a 70. Protejamos de verdad a los mayores, haciendo que los que no lo son, trabajen y pongan el motor del país en marcha. Invirtamos los recursos extraordinarios que van a llegar en mantener el Estado de bienestar para evitar que quienes no puedan trabajar queden desprotegidos. Sería imposible salvar a los que lo necesiten sin trabajo, sin producción y sin comercio. Quizá podamos hacerlo unos meses con dinero prestado. Pero cuando se agote el dinero y el crédito, esto sería un sálvese quien pueda.

Dejemos ya de decirnos mentiras. Hay que ponerse a organizar cómo volver al tajo.

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