FIRMAS Salvador García

OPINIÓN | Horrorosa tecla | Salvador García Llanos

Alguna tecla indebida debimos tocar, poco después de la medianoche, para que, ya concluida, la entrada de hoy desapareciera. No hubo manera de recuperarla, pese a numerosos intentos que terminaron cansando a los ojos, hasta desistir. Habíamos escrito sobre el consumo televisivo disparado por la pandemia, con datos de la consultora Barlovento Comunicación que había procesado la agencia de noticias Europa Press y que habrá que recuperar. Y después, la parte dedicada a las impresiones personales y locales en estos diez días ya de guardar casa, tal como han indicado las autoridades. Esa sí que no es recuperable. Lástima. No saben ustedes bien el dolor que sobresale cuando sucede una cosa así, sobre todo si el trabajo ya está terminado y queda programado para la visita de los fieles u ocasionales lectores (Entre nosotros: en otra época, la de venablos y denuestos que salían, asustaban. Ahora, sobrepasada la medianoche del décimo día de la alarma, los impulsos se pierden en el teclado y en el ejercicio mental de la repesca de lo escrito mientras vence el sueño reparador. Mañana será otro día).
Así que alguna tecla, horrorosa tecla, debimos tocar -indebidamente, claro- que la producción se evaporó en un santiamén. De lo que almacenó la memoria, queda
Día 10 de la alarma
La ausencia de niños en las calles entristece aún más su vacío. ¿No les echan de menos? Sus gritos, sus exclamaciones entre voces aflautadas que acentúan la ingenuidad y la inocencia, están entre paredes que las resguardan. Cuando salgan nuevamente parecerán conquistadores y los predios serán suyos, aptos para gozar de sus sonrisas. Así sea.
Los escenarios futuros, en cualquier caso, serán complicados. Pensamos en los profesionales del periodismo y la comunicación. Lanzamos, desde la Asociación de la Prensa de Tenerife (APT), un llamamiento para evitar la pérdida de empleo y el cierre de empresas. Se trata de demandar al Gobierno de Canarias un plan de ayudas específicas para alcanzar esas dos metas que, en realidad, entrañan un gran objetivo: mantener abiertos los canales de información durante la crisis. En situaciones así, lo hemos escrito, es cuando se mide la responsabilidad y la función social del periodismo. En tiempos de precariedad, de insuficiencia de recursos, de feroz competencia, y ahora, de penurias y dramas que afectan a la salud, a la vida misma, se hace más importante esa función.
Crisis en la consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias. En otras crisis y en otros conflictos, la unidad de acción era decisiva. Cuando se abrían fisuras, se ponía de relieve la debilidad. Hay que ver la facilidad con que se olvidan los antecedentes de la historia. Se ve que no aprendemos.
No habrá llama, no habrá Juegos Olímpicos. Los atletas tendrán que esperar. Es probable que sus programas de preparación se hayan hecho añicos.
Las cifras de la jornada siguen siendo desoladoras. La de personajes famosos, la de amigos y allegados que van cayendo y que no han podido resistir. Entretanto, las redes sociales son un hervidero, el escenario de una batalla que no esperó y donde se prolongan absurdos rencores en las circunstancias que concurren.
Horrorosa tecla. También puso a prueba la memoria. Retiró lo escrito. Ya solo quedan los restos del naufragio.

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