FIRMAS Francisco Pomares

OPINIÓN | La vida de muchos | Francisco Pomares

Pedro Sánchez anunció ayer la incorporación a los Presupuestos de un plan de choque de más de 18.000 millones de euros, un punto y medio del PIB nacional, uno de los más ambiciosos planteados en toda Europa, para frenar el coronavirus y combatir sus consecuencias. El plan incorpora 14.000 millones para dar liquidez a una economía que comienza a agonizar, 3.800 millones para reforzar la sanidad pública (de los que dos mil se destinan a las regiones) y otros 400 millones específicamente destinados a afrontar las pérdidas del turismo y el transporte. Sánchez, que ayer recibió sorpresivamente el apoyo de Inés Arrimadas para aprobar los presupuestos generales del Estado, y además aceptó inmediatamente el ofrecimiento, pidió a todos los partidos apoyar unos presupuestos a los que calificó no sólo de «apremiantes» sino también «de emergencia extrasocial», una curiosa expresión para orillar que los presupuestos no se centrarán en las políticas pactadas con Unidas Podemos, sino en intentar evitar el derrumbe de la economía española, que ayer sufrió nuevas caídas récord en las bolsas. El presidente, que ayer se sometió -como los reyes y todos los miembros del gobierno- al test para conocer si pudieron ser infectados por la ministra Irene Montero o por Pablo Iglesias, ella contagiada, él en cuarentena, compareció ante los medios en una conexión televisiva desde Moncloa, probablemente la más dramática que se le recuerda, para pedir a Europa que reaccione a la crisis económica que cabalga tras la crisis sanitaria: «no se pueden repetir errores pasados», dijo en referencia al control del déficit y el gasto, reclamando que se modifiquen los criterios para hacer frente a la pandemia y sus consecuencias económicas.

Sánchez advirtió también de la posibilidad de declarar en las próximas horas o días el ‘estado de alarma nacional’ que contemplan la Constitución y el Plan Nacional de Seguridad, y apelaba dramáticamente a la responsabilidad y disciplina social del país. Un país atónito y aturdido ante la velocidad de los acontecimientos, la propagación exponencial de contagios y muertes, y la catarata de decisiones que ayer, superados los tres mil diagnosticados y ya cerca del centenar de muertes, provocaban el cierre de los centros educativos de toda España, la interrupción del tráfico marítimo con Marruecos, la recomendación del alcalde de Madrid a sus vecinos de que permanezcan en sus casas, e incluso la suspensión de las elecciones regionales en Galicia y el País Vasco?

Ahora se trata de reducir el crecimiento del contagio, preservar la integridad del sistema sanitario y serenar a una población aterrada y fascinada por esta situación, inimaginable hace tan solo una semana. No parece que haya mucho espacio para el enfrentamiento partidario o para tonterías como esa ‘mesa virtual de diálogo’ pedida por el marciano Torra. Ahora lo que toca es volcar todos los esfuerzos en contener la expansión del patógeno, atender a los afectados más graves, y evitar que el pánico alimentado por los bulos y mentiras que continúan enseñoreadas en las redes e incluso contaminan de falsedad los medios, desestabilice aún más una situación potencialmente explosiva. Y el consejo más valioso, por encima de cualquier otro: reforzar la higiene, lavarse las manos, limpiar con desinfectantes las superficies de trabajo, comida y reposo, lavar la ropa con agua muy caliente? no acaparar alimentos, mantener a los niños y ancianos separados? y pasar todo el tiempo posible lejos de aglomeraciones y ambientes cerrados. Cada uno de nosotros debe hacer individualmente todo lo posible por retrasar el contagio. La vida de muchos depende de eso.

Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario