FIRMAS Joaquín 'Quino' Hernández

OPINIÓN | Hipocresía y cinismo, pandemia mundial | Joaquín Hernández

Desde hace tres meses, día tras día, minuto tras minuto, en cada emisora de radio, en cada cadena de televisión, en el periódico o revista digital o impresa, en definitiva en cualquier medio de comunicación en todo el mundo, se hacen eco de las noticias que, segundo a segundo, está dando el asunto de la mal llamada “pandemia del covid-19 o coronavirus”. Diariamente se ofrecen ruedas de prensa del Ministro de Sanidad de todos los países de este planeta llamado Tierra, información detallada del proceso de contagio de la enfermedad que, por su sintomatología, no es más que una gripe con una nueva patología, pero no más letal que las gripe que soportamos año tras año en la época invernal.

Sabemos que este nuevo virus, el llamado Covid-19, es uno de los mucho virus que se fabrican en laboratorios de todo el mundo. Hoy en día está más que comprobado que la guerra química es la más rentable de todas las confrontaciones bélicas, mata pero no destruye, elimina la economía del enemigo sin invadir el territorio, no perjudica el eco sistema del país invadido y la ocupación se puede llevar a cabo para tomar “medidas humanitarias y de solidaridad”.

Si tenemos en cuenta que la población mundial supera los 7.200 millones de habitantes, que los afectados por la pandemia,  casi tres meses después de la aparición del Covid-19, son 91.372 los infectados y 3.513 casos de muerte.

Por lo visto, y según informes de la OMS (Organización Mundial de la Salud) la pandemia durará no más de 6 a 9 meses, fechas que, suponen los epidemiólogos, estará lista la vacuna.

Teniendo en cuenta estos datos, es de prever que el resultado total de toda este montaje de alarma sanitaria se acabe, en el peor de los casos, con 1.500.000 mil infestados por el Covid-19 y unos 216.000 fallecidos.

O sea que el 0,0002% de la población mundial se verán afectados y solo el 0,00003% habrán fallecidos.

Cuando pasamos página de la “rabiosa actualidad del coronavirus” y su impacto mediático en la sociedad terrícola y vemos la realidad, el verdadero problema, la verdadera pandemia que azota la humanidad y de la que poco o casi nada se dice, se comenta, se informa, observamos que las 33 guerras que existen, hoy por hoy, en todo el planeta arroja un saldo de 4.5 millones de muertos y casi 14 millones de refugiados.

Siria, Afganistán, Sudan del Sur, Somalia, Sudán, República Democrática del Congo, Myanmar, Eritrea, Burundi, etc. etc. son algunos de estos países que “exportan” obligatoriamente refugiados.

Las fabricas de armamento necesitan guerras para vender su mortífera producción bélica, las grandes multinacionales farmacéuticas necesitan pandemia de enfermedades para vender sus “panaceas”.

Nadie informa exhaustivamente sobre la hambruna en el mundo, ningún medio nos dice que 12.500 niños mueren cada día de desnutrición y según las estimaciones de Unicef, el Banco Mundial, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la División de Población de Naciones Unidas, se calcula que 9,3 millones de niños menores de 10 años murieron en 2018 por causas, en su mayoría, previsibles.  Ningún medio de comunicación informa que por tercer año consecutivo, más de cien millones de personas sufrían la forma más grave de hambre, según datos relativos a 2018. Además, otros 143 millones de personas en el mundo estaban a un paso de ese destino. El clima y los desastres naturales condujeron a 29 millones de personas a esta situación. En América Latina, 4,2 millones de personas no tienen qué comer. El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, los países que forman el llamado corredor seco, albergan 1,6 millones.

Aunque la cifra de 113 millones es ligeramente inferior a los 124 millones que se registraron en 2017, se trata del tercer año consecutivo que esta categoría máxima de la crisis alimentaria se sitúa por encima de los cien millones de personas y los altos niveles de desnutrición aguda en los niños que viven en situaciones de emergencia “continúa siendo de grave preocupación”, señala el informe.

Además, otros 142 millones en todo el mundo están en la antesala de igual destino. En total, 821 millones de personas sufrían hambre de forma crónica en 2018.

Los tantos por cientos varían; por hambre mueren anualmente en este asqueroso mundo un 12% de la población mundial y nadie dice nada. Poca o nula publicidad se le da a la verdadera pandemia de la humanidad: EL HAMBRE.

Asco de mundo!!

 

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