FIRMAS Salvador García

OPINIÓN | Emergencia climática y ambiental | Salvador García Llanos

Se debería prestar más atención a la Declaración aprobada por el Consejo de Ministros relativa a la Emergencia Climática y Ambiental en nuestro país. La cosa va en serio, de modo que se quiere pulsar los efectos en el curso de los primeros cien días del nuevo Gobierno en respuesta al consenso generalizado de la comunidad científica que demanda una acción urgente para salvaguardar el medio ambiente, la salud y la seguridad de la ciudadanía. Los agentes sociales deben estar atentos y proactivos: esto nos afecta a todos, luego hay que ser consecuentes no solo proveyéndonos de una información adecuada sino participando en aquellas iniciativas que contribuyan a crear conciencia y aplicar medidas que sean beneficiosas para la sociedad del presente y del futuro.
Se trata, pues, de combatir el cambio climático con políticas transversales. De momento, el Gobierno elevará al Parlamento el proyecto de Ley de Cambio Climático, la definición de la senda de descarbonización a largo plazo para asegurar la neutralidad climática dentro de treinta años y la creación de una Asamblea Ciudadana del Cambio Climático que incluirá la participación de los jóvenes.
La Declaración gubernamental, por otro lado, recoge la necesidad de adoptar la Estrategia de Economía Circular en la que mucho tienen que decir, por cierto, los ayuntamientos pues se trata de sentar las bases de un modelo de desarrollo más innovador, competitivo y sostenible mediante un uso eficiente de los recursos naturales y la reducción de la generación de residuos.
Ya está elaborado un decálogo básico para impulsar y aplicar la economía circular. Las corporaciones tienen un amplio campo en el que trabajar teniendo en cuenta el contenido:
· Ahorrar energía.
· Optimizar y reducir el uso de agua.
· Fomentar el ciclo de los materiales.
· Reducir residuos y favorecer el reciclaje.
· Uso racional del suelo.
· Garantizar el acceso a la vivienda.
· Favorecer la movilidad sostenible.
· Fomentar la cohesión social.
· Revitalizar la ciudad.
· Fomentar la innovación digital.
Parece una obviedad pero hay que decirlo: no hay tiempo que perder.

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