FIRMAS Salvador García

OPINIÓN | Tensión evidente | Salvador García Llanos

Se han dicho cosas más graves sobre la Justicia que las manifestadas por el vicepresidente segundo del Gobierno, Iglesias Turrión, y no ha pasado gran cosa. Pero, claro, Iglesias es ahora vicepresidente de un ejecutivo que se estrena abriendo un contencioso con el poder judicial, como si el clima político no estuviera enrarecido, y ni la letra ni la música suenan igual. No, no es un arranque feliz. Y encima, con el examen de la propuesta de la nueva Fiscal General del Estado, anterior ministra de Justicia, Dolores Delgado, pendiente de examinar hoy mismo por el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).
El grado de gobernabilidad y de buen funcionamiento del sistema democrático depende del respeto a la división de poderes pero, sobre todo, de un clima de entendimiento y hasta de alejamiento de antagonismos entre partidos políticos. Hay que evitar las situaciones de tensión entre los poderes pues lo contrario acentuaría la desafección hacia la política y haría una convivencia cada vez más enrevesada.
De momento, la tirantez y el recelo se contrastan en la declaración de la comisión permanente del órgano de los jueces (que no oculta su malestar) solicitando “responsabilidad institucional” al vicepresidente; y en la réplica del ejecutivo, notablemente conciliadora (“tiempo de dialogar y aportar acuerdos que refuercen las instituciones”), reivindicando la “libertad de expresión” y reclamando la renovación de la dirección del Consejo General del Poder Judicial, en funciones desde 2018.
Pero es ahí donde se visibiliza mejor el conflicto porque la renovación requiere de un entendimiento entre los dos principales partidos. Ya el Partido Popular ha dicho que, de momento, no hay posibilidad de acuerdo.
Pues siga la tensión…

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