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OPINIÓN | Scrum, la introducción (I) | Momo Marrero

Hace veinte años inventé Scrum, junto a Ken Schwaber, con el objeto de encontrar una forma más eficaz de crear software en el mundo tecnológico“. Con esta frase comienza uno de los libros más leídos (eso espero) de los últimos años entre los profesionales de la gestión de proyectos y, especialmente, entre quienes se dedican al desarrollo de software.

El libro lleva por título , escrito por Jeff Sutherland J.J. Sutherland, y en la primera página de su prefacio se refiere a scrum en estos términos: “Es un cambio radical respecto a los antiguos métodos de gestión de proyectos de arriba abajo. Scrum, al contrario que aquellos métodos, está en línea con los sistemas evolutivos, adaptativos, que se autocorrigen“.

Estas dos frases de presentación son determinantes para entender scrum, que podríamos definir como “una metodología enmarcada en las denominadas Agile de gestión de proyectos colaborativos, basada en la gestión de equipos a partir de iteraciones en periodos cortos de tiempo (de una a cuatro demandas) y centrada en ajustar los resultados a las necesidades y exigencias reales y el desarrollo incremental“.

Una definición más académica y amplia la encontramos en la Guía Scrum que define esta metodología como “una estructura en la que las personas pueden abordar complejos problemas adaptativos, siendo a la vez productivas y creativas para entregar productos finales de gran valor“.

El término scrum, acuñado por Ikujiro Nonaka e Hirotaka Takeuchi, está asociado a los avances en formación del rugby y se relaciona con la práctica de esta modalidad deportiva en la que el equipo intenta avanzar en bloque enviando el balón hacia atrás, para luego volver a plantear el avance.

Scrum tiene sus orígenes en el pensamiento y la práctica japonesa del concepto Shu Ha Ri, que se basa en la mejora constante, en el aprendizaje a través de la práctica, y que presenta varios niveles de dominio: en el estado Shu se conocen, se aprenden, se asimilan las reglas y se practican incansablemente sin modificarlas; en el estado Ha, una vez comprendidas, asimiladas y dominadas las reglas, se puede innovar, se pueden adaptar a tus circunstancias con el objeto de mejorarlas; y en el estado Ri, una vez se tiene el conocimiento y se adquiere el control y la maestría, se pueden dejar de lado las reglas anteriores, se ignoran y se adaptan a tu realidad sin traba alguna, con el fin de que las cosas fluyan de forma natural, pero siempre sobre la base de la práctica, la perseverancia, la exigencia y la formación constantes.

Como metodología de proyectos y de gestión, scrum está especialmente indicada para ser aplicada en entornos complejos, con requerimientos iniciales poco definidos, innovadores, de naturaleza flexibles y donde los resultados se han de obtener en un corto espacio de tiempo, maximizando la productividad.

Scrum, como todas las metodologías Agile, se fundamenta en cuatro principios:

  1. Valorar a los individuos y sus reiteraciones frente a procesos y herramientas.
  2. Valorar más el producto que funciona que una documentación exhaustiva.
  3. Valorar más la colaboración con el cliente que la negociación de un contrato.
  4. Valorar más la respuesta al cambio que el seguimiento de un plan.

En toda aplicación de scrum hay una serie de puntos clave que no podemos obviar:

  • Es imprescindible conocer el punto exacto en el que nos encontramos, lo que nos permitirá evaluar las distintas opciones, tomar la decisión óptima y ejecutar. Vacilar es morir.
  • Los sistemas adaptativos siguen unas pocas reglas que se aprenden del entorno y las circunstancias que las rodean. Mirar fuera en busca de respuestas.
  • Todo equipo de trabajo ha de tener como características básicas e irrenunciables el empoderamiento, la autonomía y la multidisciplinariedad.
  • Se debe trabajar con el siguiente ciclo: planificar, ejecutar, comprobar y actuar en consecuencia. El error no es el problema, lo es la parálisis y la falta de soluciones. Trabajar sin planificación no es una opción.
  • Aplicar el concepto Shu Ha Ri.

Tal como se indica en el libro de los Sutherland (padre e hijo) “los equipos son los que hacen girar el mundo” y en ellos se basa scrum.

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