FIRMAS Joaquín 'Quino' Hernández

OPINIÓN | El bar de Pepe | El implante Black Mirror o cambiamos el periodismo | Joaquín Hernández

Pere Camps es un joven periodista que cree que se equivocó de vocación y profesión. Pere es uno de los muchos colegas de esto de la comunicación  que está en el desempleo forzoso, me pide consejo y le digo que mientras existan editoriales y políticos nuestro oficio existirá con más o menos beneficio, pero que todo cambia a pasos agigantados y habrá que estar preparados.

Al analizar el futuro del trabajo en la era de la automatización, el periodismo es una de las actividades más afectadas por ese proceso.

La inteligencia artificial ya desplaza a diagramadores, editores y traductores. Y pronto lo intentará también con analistas y expertos. El reinado de algoritmos y métricas ha llegado para quedarse. La mesa de ayuda pasará a ser más clave que la redacción.

Hasta ahora ningún medio de comunicación ha desaparecido ante la irrupción de uno nuevo más potente. La historia de los últimos casi 120 años desde la aparición del cine en adelante, el advenimiento de los medios audiovisuales masivos (la radio y la TV, en el siglo XX, y la eclosión de Internet y las redes sociales, en lo que va de las dos primeras décadas del siglo XXI) demuestra que más bien se complementan y, en todo caso, pueden ceder la centralidad a lo novedoso porque el día sigue teniendo 24 horas, pero ya no es posible concentrar la atención ante la multiplicidad de impactos que recibimos al mismo tiempo. Por eso, cada día nos volvemos más selectivos y dispersos.

Frente a tantos estímulos, algunos formatos languidecen; otros persisten, se reacomodan, reformulan los cimientos de su sustentabilidad comercial y refrescan sus ofertas de servicios. Avanzan con reingenierías leves o profundas que se han tornado continuas, y que lo seguirán siendo en la medida en que la imparable versatilidad tecnológica se acelere y plantee nuevos desafíos cada vez con mayor frecuencia.

La «realidad aumentada» (información virtual que se puede añadir por medio de dispositivos diferentes al mundo real que se percibe) ya es algo que empieza a corporizarse. Los Google Glass pulen sucesivos prototipos y en este año 2020 Apple sorprenderá con sus propios anteojos recargados.

Hay temas mucho más concretos y acuciantes que el periodismo deberá procurar resolver en los años por venir. Erradicar las fake news -una verdadera pandemia planetaria que envenena a los públicos más diversos, sembrando confusión y discordia- debe ser una prioridad También resulta fácil deducir que avanzará hasta grados quirúrgicos la segmentación de contenidos de acuerdo al gusto del consumidor. Públicos más ensimismados, menos solidarios y más egoístas que solo piensan en su propia diversión e intereses, con la correspondiente App en mano que los guíe hacia la ruta, el restaurante o la pareja de sus sueños.

Algo deberá cambiar en los próximos años para restablecer lazos más solidarios a nivel mediático. Que no solo interesen el escándalo frívolo, la tragedia evitable o la exageración áspera que busca armar entuertos a cada paso, contenidos muy fatigados y con problemas crecientes de credibilidad y hastío. Un periodismo de cercanía, más humano y atento a las reales necesidades de cada usuario podría abrirse paso.

Pero, al mismo tiempo, ¿cuánto falta para que, al mejor (o peor) estilo Black Mirror, nos tentemos con diminutos implantes que conecten nuestros cerebros a bancos de datos específicos que nos permitan usar esa información, sin molestos intermediarios, con mayor velocidad y eficiencia?

 

Hay temas mucho más concretos y acuciantes que el periodismo deberá procurar resolver en los años por venir. Erradicar las fake news, una verdadera pandemia planetaria que envenena a los públicos más diversos, sembrando confusión y discordia debe ser una prioridad.

 

Mecanismos de auditorías constantes sobre los contenidos, al estilo de Chequeado y Reverso, deberían multiplicarse y perfeccionarse. Ídem con los tironeos entre medios tradicionales y mega plataformas que se aprovechan de los contenidos de aquellos sin hacerse cargo del costo que implica generarlos. Derechos de autor, monetización de trabajos periodísticos e imágenes alteradas son algunos de los temas que ya tratan las cámaras periodísticas en distintas latitudes y organizaciones internacionales, como la Unión Europea.

 

El 40% de los adultos del mundo sigue leyendo el diario en papel y el 46% de los 7395 millones de habitantes de este planeta usa Internet. El 51% son usuarios móviles y un 31% utiliza redes sociales. He aquí un potencial increíble para explorar hacia adelante. Dar en la tecla de lo que quieren y necesitan las audiencias será indispensable.

A Pere Camps le auguro un futuro perfecto en la política catalana, porque siempre que existan políticos al estilo Quim Torra o Puigdemont, que son la mayoría, existirán negros, así que al loro…

 

Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario