FIRMAS Francisco Pomares

OPINIÓN | A Babor | La otra opción | Francisco Pomares

Esquerra consultará hoy a sus militantes si -en lugar de abstenerse- sus diputados deben votar ‘no’ a la investidura de Sánchez, en el caso de que el PSOE no acepte que el conflicto catalán sea abordado en una mesa de negociación. Para evitar el culebreo de Sánchez, que ya se estaba despachando con la posibilidad de una mesa de diálogo sin más contenido, desde Esquerra le han aclarado que no se trata de verse a tomar café para hablar de cómo lo llevan el Barsa, que esto va de una mesa entre iguales, entre el Gobierno de España y el de Cataluña, para hablar de la autodeterminación y el referéndum.

Con semejante órdago, va a ser difícil para Sánchez conseguir que los partidos moderados apoyen el Gobierno con Podemos, si además depende de que se hagan concesiones a los independentistas. Dudo que los regionalistas de Cantabria, los de Teruel, o los propios canarios, estén dispuestos a apoyar sin más un acuerdo que se base en esas condiciones. Eso explicaría que ayer alguien hiciera desde Canarias las cuentas de la mayoría de otra manera: la opción de Sánchez, Podemos y el apoyo del ‘club de la moción de censura’, además de resultar poco fiable -la primera vez no aguantó ni un año- resulta que no es la única posible. Y precisamente por no ser la única es por lo que fue planteada con rapidez extrema, apenas dos días después de que Sánchez e Iglesias terminaran de ponerse a parir por los barrios y plazas de España, cuando aún al presidente en funciones no le había dado tiempo de recuperarse de sus terrores nocturnos a cuenta de la presencia de Pablo Iglesias en el Gobierno?

Lo que se propone desde Coalición Canaria es un acuerdo dejando fuera a los partidos radicales y a los independentistas, y que sumaría más votos ‘sí’ que ‘no’ gracias a la abstención del PP y Ciudadanos. 126 votos ‘sí’ frente a 125 ‘no’, en el caso de que esa opción fuera apoyada por Navarra Suma y el PNV se quedara fuera. Y 129 frente a 125, en el caso de que entrara el PNV y se quedara fuera Navarra Suma. Es una opción que permitiría un gobierno monocolor del PSOE -algo que Sánchez quiere-, y una legislatura de pactos y acuerdos entre los grandes partidos constitucionalistas, que dejaría fuera de juego a los más radicales -Podemos y Vox- y a toda la cuadra de partidos independentistas. Una fórmula con escaso coste para el país, respaldada por la mayoría de la población, y que permitiría una legislatura larga y sin sobresaltos capaz de hacer frente a los dos grandes desafíos que se nos vienen encima: el territorial y el fiscal, con un país que podía verse en el mismo límite de una intervención de Bruselas si no se asumen las reformas necesarias para contener el déficit, algo que traerá tensiones entre Podemos y sus socios del PSOE.

Sánchez sólo tiene un problema para explorar ese camino: la resistencia de su propia militancia, que el sábado fue consultada sobre el pacto con Podemos, y le dio un respaldo masivo, del 92 por ciento, con una participación bastante elevada -63 por ciento-, superior en 11 puntos a la consulta del acuerdo con Ciudadanos de febrero de 2016. Al final, sólo se verá obligado a ir a un acuerdo sin Podemos si no le salen las cuentas, y no le saldrán solo si a Coalición Canaria -o a cualquiera de los otros partidos regionalistas- no se le da lo que pida en las negociaciones de este viernes próximo. Por eso tengo cierta curiosidad por saber qué van a pedirle Barragán y Román Rodríguez a Sánchez en esta ocasión. Suponiendo que sea lo mismo.

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