FIRMAS Francisco Pomares

OPINIÓN | A Babor | Cuadrando agendas | Francisco Pomares

El presidente en funciones del Gobierno anda cuadrando su agenda con la agenda vasca, la agenda gallega, la agenda valenciana, la canaria, la cántabra, la turolense y -por supuesto- la agenda catalana, que debiera ser la más difícil de cuadrar, pero cualquiera sabe.

Es curioso que el Gobierno del abrazo del oso, en vez de estar pensando ahora en los asuntos generales del país, tenga que dedicar sus primeros esfuerzos a encajar las agendas de tanto diputado suelto. No va a ser sencillo meter las reivindicaciones económicas de los partidos y partidillos locales que venden su alma al diablo del sanchismo a cambio de una mordida en el presupuesto. Con una rebaja en la recaudación que este año podría perfectamente situarse en los 10.000 millones, más los 6.600 millones de recortes que exige Bruselas para cumplir con el déficit pactado, encontrar de dónde va Sánchez a sacar para contentar a tantos va a ser algo complicado. Aún así, creo que al final Sánchez será capaz de hacerlo: pagarán el pato los ciudadanos de las regiones y provincias que no han tenido la perspicacia de crear partidos regionalistas o provinciales. Castellanos, madrileños, riojanos, extremeños, aragoneses (menos los de Teruel), murcianos, andaluces de Jaén y aceituneros altivos, tendrán que conformarse con pagar los impuestos como todo hijo de vecino, y a ver si aprenden y para la próxima se sacan algún partido local de la manga.

Otra cosa es lo de Cataluña. Esquerra ya ha advertido que, de momento, toca votar no a la investidura de Pedro Sánchez. Si Sánchez quiere que el no cambie a sí, tendrá que sentarse y negociar, porque Esquerra no se va a fiar de las buenas intenciones del PSOE, como hizo en julio: «o hay negociación política, o no podemos abstenernos». En castellano, negociación política significa tres cosas: 1.- aceptar discutir la autodeterminación. 2.- indultar a los presos políticos que fueron condenados por el Supremo. 3.- olvidarse de seguir con la investigación de la Fiscalía por el desafío del Parlament al aprobar el lunes una declaración autodeterminista.

A partir de ahí, lo que vamos a ver en los próximos días va a producirse a dos niveles: en el frente de los partidos no independentistas, se trata de mercar votos por pasta, y como no hay mucha pasta, habrá que hilar fino, pero es más que posible que se encuentre la fórmula, quitándole al vecino. En el frente independentista, lo que nos vamos a encontrar va a ser un paulatino estiramiento del lenguaje, una barroquización de los conceptos, y un pixelado de las ideas fundamentales. No se sorprendan si en los días que vienen lo que hacen Sánchez y los negociadores con el discurso se parece mucho a lo que el Código Penal define como abusos. La abstención de Esquerra (y/o Bildu) dependerá de la imaginación creadora (y/o cinismo) de Iván Redondo en la definición de lo que a partir de ahora debemos entender por diálogo político, autodeterminación e indulto.

La política española se divide entre lo real -la pasta- y lo imaginario -el discurso-. Pero ocurra lo que ocurra, la investidura de Sánchez y la formación del nuevo Gobierno, se juega en el terreno del chantaje. Del de quienes quieren una Cataluña independiente. Y una parte de ellos están ya dentro. Cuadrando las agendas del resto.

Añade un comentario

Clic aquí para publicar un comentario