FIRMAS Joaquín 'Quino' Hernández

OPINIÓN | El bar de Pepe | El golpe de Estado del pueblo, la abstención | Joaquín Hernández

Mao Tse-Tung, 1944

Cabreados, prostituidos, desilusionados, obligados por las circunstancias, sin nada que celebrar y temiéndonos lo peor, cerca de 36.900.000, en concreto 36.898.883 españoles, de los que 34.799.999 viven en España y 2.093.977 residen en el extranjero, serán llamados a ejercer su derecho, que no la obligación, de depositar su voto en las urnas el próximo 10 de noviembre de 2019.

En las pasadas elecciones de abril del presente año la participación alcanzó al 71,76%, los votos nulos el 0,76% y los en blanco el 1,05. quiere decir que 11 millones y medio electores pasaron de las elecciones, los políticos, la democracia, etc. etc., un huevo de Colón y otro de Clístenes de Atenas, en definitiva, a esa gente lo que ocurra en España parece que les importa lo dicho: un par de huevos.

En el fondo y en el principio parece que la palabra “democracia” (“el poder del pueblo”) es una mentira, un bluf, una idiotez pensada para captar idiotas que les sirvan de soporte para que más de un advenedizo se forre a costilla del “pueblo soberano”.
La decepción es unánime, el espectáculo ofrecido por los políticos españoles, en especial por Pablo Iglesias, es bochornoso e indignante, la falta de responsabilidad con los ciudadanos es manifiesta, nada les preocupa a menos que sea conseguir la poltrona y llegar a posar sus asquerosas posaderas en lo sillones de la Moncloa.

Los actos vandálicos que ocurren diariamente en Cataluña es el claro ejemplo de la manipulación a la gente, y es así como, los que estamos vacunados contra los lavados de cerebro de medios de comunicación al servicio del poder político y los poderes facticos, distinguimos que todo lo que nos prometen es humo lanzado dentro un espacio lleno de polución, contaminado por la corrupción.
El tema principal es saber la gran cantidad de personas que engrosaran el porcentaje de la abstención, porque, seamos serios, abstenerse no es siempre sinónimo de pasota, ni mucho menos, la gente cuando no se acerca a los colegios electorales ni por curiosidad lo hace porque son incrédulos ante las proclamas de tanto “salvador de la humanidad” que la historia ha demostrado que son los primeros en cargarse a la humanidad que dicen querer salvar.

Los españoles tenemos un “trilema” de conciencia, de cierta importancia, de cara al próximo domingo; o vamos a votar con todas las consecuencia y a sabiendas que seremos cómplices directos de otro episodio nauseabundo de esta comedia interminable para formar un gobierno estable para España, votamos en blanco, o nos quedamos en casita tan ricamente, o haciendo lo que nos de la real gana.

Otra cuestión será ¿a quién votar? ¿queremos repetir un gobierno de derecha similar al que tuvimos con el PP y M. Rajoy? ¿queremos seguir con la soga al cuello y pendiente de un hilo un gobierno débil que para gobernar? ¿será posible un gobierno de coalición PSOE/Unidas Podemos? ¿podrá gobernar el PSOE con el apoyo de Unidas Podemos desde la sombra?
Suceda lo que suceda, está clarísimo que no se podrá repetir jugada, o sea no hay posibilidad de ir a unas nuevas elecciones, entre otras cosas porque si sucediera, esta dictocracia que padecemos se iría al carajo matemáticamente.

Para acabar de matar el sistema, ya tocado de herida mortal, solo nos falta volver a repetir lo sucedido con el efímero gobierno de Pedro Sánchez y su fallida investidura, entonces con toda seguridad la abstención sería superior al 80% y el 20% de la población electoral no podría imponerse al rechazo del 80% restante que es una forma de golpe al estado de “derecho” ejercida por el pueblo, otra posibilidad es ejercer la soberanía popular al estilo del 23-F pero en lugar de ser la guardia civil y Tejero los protagonistas que sean los pensionistas, los parados, los desahuciados, los jóvenes si trabajo, en realidad que sean todos los desterrados de está dictocracia.

Si el 23-F tuvo algo positivo no fue otra cosa que demostrar a toda la caterva política del momento, que no se puede estar jugando siempre con el pueblo, mintiendo eternamente y que la cuerda se llegaría el momento se tendría que romper de uno u otro lado. Hubo un antes y un después del 23-F, González, Carrillo, Fraga y compañía aprendieron la lección y a las 48 horas siguientes al golpe de Estado, mientras que en la primera votación había ganado el No a la investidura de Calvo Sotelo como presidente del Gobierno de España en la segunda, y después de acabar con Tejero y sus socios detenidos y puestos a disposición judicial, salió investido el candidato de UCD propuesto por Adolfo Suárez tras su dimisión.

En el fondo, queridos lectores, ya lo dijo Mao Tse Tung “nunca podrá existir un cambio profundo en la sociedad, que no tenga derramamiento de sangre”.

Votare porque quiero ejercer mi derecho a equivocarme nuevamente, y lo haré convencido que por muy mala que sea esta dictocracia, siempre será mejor que vivir bajo el yugo y las flechas.

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