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OPINIÓN | El bar de Pepe | Tsunami catalán | Joaquín Hernández

Yo no sé si dentro de 20 ó 40 años Cataluña será independiente, lo que si me atrevo a vaticinar es que recibirán un país destrozado por ellos mismos, por los que dicen que la República Catalana es la panacea, el país idílico para «todos» los catalanes.

El tsunami que se avecina a Cataluña no se producirá por consecuencia de un maremoto en el mar mediterráneo, será motivado por los que quieren imponer su criterio sobre el resto, la mayoría de la población.

Las normas de convivencia, las leyes cuando se transgreden, cuando se traspasan las líneas rojas que marcan el límite de permisividad garantizada por la

Constitución española, entra en funcionamiento el código penal y no puede ni debe existir ninguna persona que se salve de ser condenado por lo delitos cometidos.

Se ha dictado sentencia contra unas personas que han cometido el delito probado de sedición y malversación de caudales públicos, las condenas impuestas se deben acatar por todos, por los unos y los otros y las penas cumplidas en su totalidad, contemplando la igualdad de deberes y derechos de los sentenciados con respecto a los beneficios penitenciarios que hubiera a lugar, no se trata de diferenciar a unos reclusos con otros, se trata de aplicar la justicia en igualdad de condiciones.

Las competencias penitenciarias les corresponde a la Generalitat, si se aplica tal y como está previsto en la ley, si no se modifica la normativa vigente en cuanto a beneficios penitenciarios, los presos catalanes sentenciados por delitos graves podrán optar a este tipo de beneficios penitenciarios.

En la legislación penal y penitenciaria actualmente en vigor, desde la reforma de la Ley Orgánica 10/1995 de 23 de noviembre, los beneficios penitenciarios anteriores a dicha ley han desaparecido, la redención ordinaria en parte ha sido acogida ya por el legislador al operar una reducción los límites de la pena de prisión sistemáticamente en un tercio respecto de los límites máximos de cumplimiento anteriores, tanto los ordinarios como los extraordinarios, quedando ahora limitados estos beneficios al adelantamiento de la libertad condicional y a la proposición de indulto parcial en el caso de condenados que hayan mantenido en prisión una conducta muy favorable, según se verá.

Los políticos catalanes, inmersos en el proyecto independentistas, tienen que aprender a respetar las normas democráticas que hemos aprobado todos, ellos incluidos.

Aquí no se trata de impedir el proyecto secesionistas, ni las ideas de la gente que ve en la República Catalana la panacea para sus habitantes, se trata de que se utilicen los cauces legales para conseguir la ansiada independencia. Reformar la Constitución española tiene que ser un primer paso para que se incluya el referéndum para la autodeterminación de los pueblos de España, pero que se realice con todas las garantías, con un mínimo de quórum de participación y que el sí supere el 75% de la población para poder optar a la segregación de una región del resto del Estado español.

Quizás la solución esté en el proyecto socialista de hacer de España una Federación de Estados, tipo Estados Unidos, con amplia autonomía, aun mayor que la existente, donde se puedan tener las máximas competencias aun mayores que las que tienen actualmente dentro del estado de las autonomías.

Cualquier solución basada en el dialogo, consensuada por todas las partes, puede ser la ideal para terminar con esta situación que se agrava cada día.

El peligro existente se agrava día a día, lo que ha ocurrido en Cataluña no es cuestión de tomarlo como unos actos de vandalismos de unos exaltados, todo fue programado con violencia extrema.

Algo o alguien está intentando desestabilizar Europa y empieza por el talón de Aquiles de España, por el lugar más débil, por Cataluña.

Las últimas investigaciones nos están llevando a conocer la existencia de cedulas terroristas internacionales  infiltradas dentro del entramado de redes independentistas, adiestrando a personas, no solo catalanes, en la guerra de guerrilla urbana y en el manejo de explosivos. Todo nos hace pensar que se está fraguando, si no lo está ya, una especie de ETA catalana capaz de cometer las mismas o mayores atrocidades que lo hizo la banda terrorista etarra. El tsunami no tiene nada de democrático y si tiene mucho de terror, de horror.

Convertir Cataluña en un estado independiente es dudoso que lo consigan pero conseguir una Cataluña empobrecida, negra y violenta al estilo del Ulster o de Euskadi en sus “mejores” épocas seguro que lo van a conseguir, eso si dejando por el camino alguno miles de muertos, miles de victimas y un reguero de miseria y pobreza de la que tardaremos décadas en intentar empezar a olvidar. Será entonces cuando la sociedad muestre su hartazgo de sangre inocente, su deseo de vivir libremente y el ansía de paz alcance una fuerza incontenible, los terroristas independentistas no tendrán más remedio que decidir por seguir matando impunemente, o bien instalarse entre las mallas legales diseñadas bajo el respeto a la libertad.

 

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