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SALUD | Bloquearse ante el dolor

Arturo Goicoechea

Un especialista en dolor considera «clave» la información que los profesionales sanitarios trasladan a los pacientes

EBFNoticias | Foto: Ramón de la Rocha | El doctor en Neurología Arturo Goicoechea expone que el factor cultural de cómo los pacientes se ven a sí mismos como enfermos es determinante para aceptar tratamientos que pondrían solución a sus problemas, como el ejercicio físico.

El dolor en el cuerpo no debe entenderse como un síntoma, sino como una alarma que nuestro organismo genera ante lo que entiende como una amenaza. A veces ocurre que esa amenaza no es real, porque no existe lesión ninguna, pero la información que los pacientes reciben de los profesionales sanitarios acaba bloqueando su capacidad de respuesta y aceptación de tratamientos que conllevan ejercicio terapéutico. Se trata de un error evaluativo del cerebro, en relación al estado de salud corporal.

Así lo explicó hoy en Tenerife el doctor Arturo Goicoechea, que fue jefe de servicio de la sección de Neurología del Hospital De Santiago, y ha dedicado su carrera al estudio del dolor, a los síntomas que tiene un paciente y a los que no se les consigue dar una explicación médica.

En el Congreso Internacional de Fisioterapia de Canarias, que hoy concluye en Santa Cruz de Tenerife, el doctor Goicoechea abundó ante los asistentes en la importancia que tiene la información que los profesionales sanitarios aportan a los pacientes, porque ésta es la base que acaba generando que, en muchos casos, un organismo sin patologías se bloquee o no acepte un tratamiento ante una dolencia.

«La información que le transmitimos los profesionales a los pacientes, en muchos casos es su única patología», afirmó este doctor, que ha intervenido en conferencias y ponencias por toda España por su enfoque sobre el origen de dolencias como las migrañas, principalmente «La mala información, sensibilizadora, o alarmista, hace que en el cerebro se instale en un estado de alerta y protección que es innecesario y que mortifica e invalida a los pacientes», incide.

Goicoechea aplaudió en el congreso que el colectivo de fisioterapeutas esté liderando en sector sanitario este enfoque en relación al dolor, en explicar que el dolor no debe entenderse como un síntoma, sino como una alarma que nuestro organismo genera, en ocasiones por no disponer de la información adecuada.

El neurólogo puso el ejemplo «cultural» de mucha gente que, aludiendo al dolor que padece en la columna vertebral, ni acepta ni soporta hacer el ejercicio que se les prescribe. «Le generamos a un paciente la idea de que tiene una columna vertebral vulnerable o degenerada, y que por eso le duele, cuando en realidad reside en un organismo más o menos sano, apto para la actividad y que además la necesita».

En su opinión, es esencial que los médicos y fisioterapeutas sean capaces de entender, asumir y luchar contra la realidad de que cuando un paciente interioriza la información de que su cuerpo es un organismo enfermo, «él mismo no va a aceptar que su cuerpo desarrolle cualquier ejercicio físico que se le prescriba para mejorar».

El objetivo, pues, es que se sepa informar a la población de que «todo cuerpo debe y puede hacer ejercicio», y que el dolor «no es un informador del estado del organismo, sino de cómo está evaluado o imaginado por el propio paciente».

«El dolor es la expresión de un estado de valoración del organismo: cuando sentimos dolor es porque ese organismo a través del cerebro, de la red neuronal, está en un estado de alerta y protección». Ante ello, lo que debe hacer el profesional es buscar el origen y, si éste proviene de una lesión, «lo que hay que hacer es colaborar con el cuerpo en la reorganización del mismo, en la sanación del tejido».  Sin embargo, «si el organismo está evaluando amenazas cuando realmente no la hay, la solución no es tratar el dolor, sino modificar ese error de valoración de la amenaza, y eso se haría a través de la educación a la población, a cada paciente».

En conclusión, Goicoechea trasladó a los fisioterapeutas que «lo que debe hacer el profesional es transmitir a la población cuando no tiene nada, que no tiene nada, y darle una explicación de por qué duele lo que le duele y que se trata de un error evaluativo del cerebro», especificó. En inglés, la posición de este doctor se explica en el concepto ‘no brain, no pain’ (no hay dolor sin cerebro), en el sentido del origen neuronal del dolor como ‘alarma’ para las amenazas que su cuerpo detecta o que la información recibida convierte en amenaza.

«Esto es como cuando nos ocurre que se nos dispara la alarma del coche una y otra vez, pero no nos lo han robado ni nadie le ha dado un golpe, pero aún así, nuestro cerebro codifica que nos han robado el coche», puso como ejemplo.

En el congreso que concluye hoy en Santa Cruz de Tenerife han participado AMA Seguros, la Universidad Fernando Pessoa Canarias, Nesa World, Biomapp y Elite Bags como principales patrocinadores, y además se ha contado como co-patrocinador a MedicAer Tecnología Respiratoria, y como empresas colaboradoras a Banco Sabadell, Capenergy, la Escuela de Osteopatía de Madrid, la Universidad Europea de Canarias, la Editorial Médica JIMS y Ortopedia Andrés Rodríguez Izquierdo.

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