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OPINIÓN | El bar de Pepe | Los y las futbolistas | Joaquín Hernández

Ya, ya sé que ustedes, vosotros y vosotras, pensaréis que el tema tiene su razón de ser, pero si hay una cosa clara en el asunto de la discriminación salarial entre hombre y mujer, se hace mucho más evidente en el deporte.

También sé muy bien que en el deporte lo que se paga es el impacto publicitario, lo que no tengo tan seguro es que, motivado por el tema del marketing, las brechas económicas entre Serena Williams y Rafael Nadal llegue a superar en más de un 50% de diferencia el premio del ganador de cualquier máster de tenis ya sea hombre o mujer

El caso que expongo es más incomprensible toda vez que Serena Williams llena las canchas de tenis igual que lo hace Rafa Nadal, y la audiencia en televisión está muy igualada.

Podemos decir que la número 1 en el ranking de la A.T.P. masculino cobra de medía un 50% más que el ídem en la Asociación de Tenis Profesional femenino.

Si en todos los deportes de élite la mujer está totalmente discriminada con respecto al hombre, esta diferencia en el fútbol es abismal. Tanto es así que las actuales campeonas del fútbol femenino, la selección de fútbol femenino de Estados Unidos,  han puesto el dedo en la llaga y son las protagonistas de una batalla judicial que les permita recibir en igualdad de condiciones lo que reciben sus pares masculinos que, además, son muy inferiores en el juego, no en vano ellas han ganado cuatro copas del mundo y ellos ninguna, ellas han ganado 4 medallas de oro en los Juegos Olímpicos, ellos dos pero de plata y bronce, ellas cobran un sueldo mínimo de 16.538 dólares, ellos 70.250.

Por eso cuando las campeonas del mundo en Francia levantaron la copa, los espectadores, más de 60.000, que asistían a la final en el estadio de Lyon, gritaron “¡¡Equal pay!!, equal pay!!”, protestaban por la diferencia entre los emolumentos de jugadores de uno u otro sexo.

El 8 de marzo, día internacional de la mujer trabajadora, las futbolistas de la selección norteamericana de fútbol demandaban a su empleador, la Federación de Fútbol Norteamericana (USSF) por discriminación salarial.

En España, el balompié femenino está en alza, la prueba la tenemos en los más de 70.000 espectadores que asistieron al Wanda Metropolitano, para ver el partido entre el Atlético de Madrid contra el F.C. Barcelona.

Ya no se trata de un “fenómeno” deportivo, ahora y cada vez más, el juego desarrollado por las féminas se hace más atractivo llegando al punto de que más de un equipo de la división de honor masculina le agradaría poder fichar a cualquier jugadora del Atlético de Bilbao, Atlético de Madrid, Sevilla o del Tenerife Granadilla.

Las propias empresas se dan cuenta que el impacto en el patrocinio de los equipos femeninos comienza a tener efecto positivos, no sólo por la publicidad en sí, además por lo que significa de apoyo reivindicativo de la igualdad de género.

Sin embargo es posible encontrar a jugadores de la tercera división del fútbol regional que cobren mucho más que una jugadora de la primera división de la liga femenina. El esperpento salarial llega a tal situación que existen jugadoras que están siendo contratadas por horas, 15 horas semanales, 60 horas al mes, que cobran menos que el sueldo interprofesional mínimo, toda una cabronada para unas jugadoras que, en más de una ocasión, producen más y mejor fútbol y espectáculo que algunos equipos de hombres.

Claro que me dirán que el número de aficionados y el interés por el fútbol femenino no llega a ser lo suficientemente importante como para manejar las cifras que se manejan en el masculino, pero de los 3 o 4 millones por mes que cobra Leo Messi o Cristiano Ronaldo, a los 825,65 de euros, que viene cobrando de media de una jugadora de la liga “Iberdrola” va mucho trecho.

La Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) ha comenzado a citar a los clubs al objeto de empezar a concretar un convenio colectivo que resuelva o palíe el efecto de la, más que brecha abismo salarial entre unos y otros.

El asunto estriba en la mayor calidad del juego ofrecido por las jugadoras, se da el caso que un equipo como el Tenerife Granadilla Egatesa ha demostrado mejor juego y dedicación que los jugadores del equipo masculino y representativo isleño, que con sueldos millonarios pasean por el terreno del Estadio Heliodoro Rodríguez López como si estuvieran regando el césped.

Todo cambia y lo hace a pasos agigantados, es posible en menos de una década los nuevos Messi, Ronaldo, Neymar, etc. se llamen Janne, María José, Cristina o Susanne y se invierta el show bussiness futbolero, de momento ahí están sus reivindicaciones, ¡¡ojo al dato!!

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