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REPORTAJE | «La Dolce Vita»: ¿Ha renacido o nunca murió?

El legado de glamour que exhibió hace décadas la Vía Veneto de Roma, inspiradora del film más célebre de Fellini, nunca se extinguió. Su poder evocador sigue aún vivo en algunos locales como el famoso «Harry’s Bar»

EBFNoticias | Francisco Gavilán | Fotos: Rino Barillari / Harry´s Bar |El clásico film  La dolce vita, de Federico Fellini, inmortalizó la vía Veneto  de Roma. Una calle –la tercera más famosa del mundo– que simbolizó la influencia y el esplendor de la capital italiana a finales de los años 50 y en las décadas de los 60 y 70.

Un largo período de indiscutible dominio del cine italiano en el mundo que se entrecruza inevitablemente con Vía Veneto. En sus hoteles y restaurantes de lujo, locales de dulce perdición, con música en vivo de las orquestas que no sonaban nunca a la luz del sol, se gestaban miles de historias de amor inventadas o reales.

Eran lugares frecuentados por celebridades mundialmente famosas: actores y actrices de cine, modelos, cantantes, productores, y políticos poderosos…


Ava Gardner, Marlon Brando, Claudia Schiffer, Alberto Sordi, Sofia Loren, Audrey Hepburn, Marcelo Mastroiani o Domenico Modugno, son sólo algunos ejemplos, entre cientos, de los  personajes de aquella época que solían pasar su tiempo de ocio nocturno y celebrar sus fiestas exclusivas en Café de Paris o Harry´s Bar.

Hasta Frank Sinatra llegó a cantar y tocar el piano en este último, mientras la exuberante y erótica sueca Anita Ekberg, junto a actrices y modelos vestidas al último alarido de la moda, tomaban  explosivos cócteles en medio de la blanca humareda de sus cigarrillos.

Brigitte Bardot | Foto: cedida

Actualmente, en el 60º aniversario del mítico film de Fellini, famosos actores y actrices, así como modelos como Kim Kardhasian o Carla Bruni, siguen hechizados por Harry´s Bar, leyenda viva reminiscente de la época dorada de La Dolce Vita  al que acuden “para ser vistos”

Sofía Loren | Foto: cedida.

Todos confluían en esos elegantes lugares mientras en sus puertas de salida se agolpaban expectantes numerosos e insaciables paparazzi hasta altas horas de la madrugada –dormir para ellos era sólo una opción– para destellar sus flases y  proporcionar escandalosos titulares a sus periódicos en blanco y negro. También aguardaban pacientemente en la calle gentes curiosas  para ver de cerca a sus ídolos. Francesco Lepore, propietario de Harry´s Bar,  resume así aquella época: “Italia soñaba y el sueño se mezclaba dulcemente con la realidad de un enriquecimiento inesperado sin igual en la historia” “No fue un sueño para todos –agrega–, pero todos querían soñar”.

Barillari (derecha) con Marcelo Mastroianni 
| Año '70 | Foto: cedida

 “El rey de los paparazzi”

La historia de La dolce vita en Vía Veneto estaría incompleta sin los paparazzi. Pero el más célebre paparazzo fue –y es– Rino Barillari. Él es la memoria viviente de aquella época. Se le consideró “el rey” porque a su Leica no se le resistió ningún personaje.

Aunque su intrepidez profesional le costara múltiples incidentes y agresiones por parte del propio objeto de deseo o de sus  guardaespaldas.

La primera trifulca que le mandó al hospital fue con Ava Gardner. Pero fue  la de Peter O´Toole la que catapultó a Rino a la notoriedad. En 1963 el actor le partió una oreja y el padre de Barillari presentó una denuncia porque el joven fotógrafo aún era menor.

Claudia Schiffer | Foto: cedida.

Fueron también muy sonados los casos con la modelo Claudia Schiffer, Sonya Romanoff  o  el de la violenta agresión que sufrió por parte del actor Franco Nero. El propio Barillari confiesa sin ambages: “He sido el más odiado, el más amado, pero también el más buscado, aunque no me libré de tener que acudir al hospital en más de 160 ocasiones a causa de fracturas, lesiones y otras “heridas de guerra””.

Barillari fue, sin duda,  el paparazzo más exitoso. El mítico reportero cita a Dalí para explicar el reconocimiento social que alcanzó por su trabajo en aquella época dorada: “El éxito nunca se entiende si no eres atacado violenta, y, sobre todo, continuamente”.

Vía Veneto | Foto: cedida.

Para algunos Rino fue incluso “la conciencia de la capital”. El que ponía al desnudo las contradicciones de la sociedad a través de la óptica siempre lúcida y apasionada de su fotografía. Sus imágenes dieron la vuelta al mundo. Pero, para muchos otros, Rino también era la persona deseada con la que hubieran querido compartir sus vivencias.

Para comprender cuánto de serio y de banal se escondía detrás de aquel torbellino enloquecido de hombres y mujeres, hedonistas por antonomasia, rebosantes de fama, belleza, poder y misterio, y cuyos imponentes automóviles los esperaban con los motores en marcha, sin conocer nunca la necesidad del ahorro, en aquel teatro de excesos y sucesos que era Vía Veneto, el templo de la dolce vita.

Harry´s Bar,  la leyenda viva de vía Veneto

Actualmente, Harry´s Bar, como en la época dorada de La dolce vita, en la que fue escenario de muchas secuencias del film, sigue siendo hoy el punto de encuentro nocturno de famosos personajes porque su leyenda sigue viva. Atrae por igual a gente del cine mundial (Anthony Hopkins o Woody Allen), que  a políticas como Hillary Clinton, que lo hizo en calidad de Secretario de Estado, o Ivana Trump, asesora de su polémico padre.

Y las que siempre hacen acto de presencia son modelos como Carla Bruni o Kim Kardhasian.  Hechizados por la leyenda del icónico Harry´s Bar, lleguen a Roma por motivos de rodajes, vacaciones, o pasarelas, ningún personaje quiere perderse la ocasión de formar parte de la exhaustiva exposición fotográfica que se halla en la Saletta de Exposizione del piso inferior del célebre establecimiento. Los famosos sólo temen una cosa: no salir lo bastante en los medios. Y persiguen un objetivo común: exhibirse para que la gente de la calle se identifique con ellos y corra tras sus pasos de un lugar a otro para admirarlos.

Anthony Hopkins.

Hillary Clinton.

Asimismo, miles de turistas a lo largo del año, especialmente extranjeros, no dejan de visitar este histórico lugar. Según Lapore, “A los extranjeros, especialmente estadounidenses, les fascina la leyenda viva del Harry´s Bar. Esperan atisbar en él a alguna celebridad de su país, aunque no sea demasiado conocida en Europa. En cambio la expectativa del visitante italiano es descubrir y disfrutar de la belleza de  la  decoración y ambientación de su interior”

Carla Bruni.

En este sentido, me explica Lapore que el local fue fundado en 1918  por una californiana, como elegante Salón de Té, con el nombre de Golden Gate Bridge, cuya antigua decoración, mobiliario y tapicería se conservan intactas. De hecho, por tal circunstancia, este establecimiento fue elegido en 2013 para rodar algunas secuencias del oscarizado film La Gran Belleza, de Paolo Sorrentino.


Un film de escándalo

Pero el film al que le debe tanto la fama Via Veneto es, sin lugar a dudas,  La dolce vita, de Federico Fellini (la leyenda urbana se ha extendido hasta el punto de augurar que ¡pisar esta calle atrae la suerte!). La película suscitó en su día un fuerte debate entre los distintos sectores de la sociedad italiana. Algunos medios conservadores la consideraron inmoral y vergonzosa porque, según ellos, Fellini hacía “un retrato demoledor de una burguesía enferma, vacía de valores, cuyo objetivo en la vida era gozarla sin límite”. Y la escena de la actriz sueca Anita Ekberg bañándose ¡vestida! en la Fontana de Trevi, junto a Marcelo Mastroiani, incendió el alma de los guardianes de la moral.

Según recogía la prensa italiana de la época, cuando Fellini y Marcelo Mastroiani (foto superior) asistían en Milán, en 1960,  al estreno de La Dolce Vita, ambos fueron perseguidos e insultados  por un grupo de exaltados espectadores. Al director le escupieron en la cara y al actor le dedicaron epítetos como calavera”, “cretinoy “comunista”  La sociedad milanesa, conservadora, se sintió agraviada por la degradación moral  de la alta burguesía italiana que reflejaba el  film.

El periódico del Vaticano, L´Osservatore Romano, según relata el cronista de cine Alberto Gil, fue el más beligerante al calificar la película de “La vida obscena” y reclamaba que se prohibiera porque “arroja una sombra calumniosa sobre el pueblo romano y la dignidad de Roma y el Catolicismo”. Sin embargo, intelectuales como Alberto Moravia o Indro Montanelli, calificaron el film de “obra maestra”. Una película que fue prohibida en España y que sólo pudo estrenarse seis años después de la muerte del dictador. ¡Con 21 años de retraso!

Hace algunos años, Il Messaggero titulaba en primera página el retorno de la “dolce vita” en Roma. Se refería a las nuevas generaciones de famosos que siguen hoy la estela de los divos de aquella época dorada que quizá nunca murió.  Porque, como si fuera un vívido flashback de escenas del film de Fellini, Harry´s Bar, entre otros, ha conservado siempre la esplendorosa reminiscencia de una dolce vita que se resiste a morir. No en vano, el director italiano, para justificar el sentido de su polémica película, decía que “la vida tiene una dulzura profunda e innegable”.

La Dolce Vita | V.O.

Reportaje original publicado en Diario Deia (ON), el 13 de julio de 2019
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Publicado bajo licencia de Francisco Gavilán
www.franciscogavilan.net

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