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OPINIÓN | El bar de Pepe | Ángel Víctor Torres ¿Un bluff? | Joaquín Hernández

El mismo Torres, nuevo y flamante presidente de la cosa autonómica de Canarias, lo expresó claramente en su discurso de investidura: “Canarias está a la cabeza de todo lo malo y en la cola de todo lo bueno”.

Con esta claridad meridiana se expresaba el que durante 4 años, como mínimo, será el timonel de este barco a la deriva llamado Archipiélago Canario.

El discurso de Ángel Víctor sonaba ilusionante, toda una retahíla de palabras que describían la cruda realidad de las islas Canarias. Desempleo, pobreza endémica, subcultura, precariedad en el empleo, caciquismo, falta de vivienda, etc., etc., etc. fueron algunos de los aspectos que, sin alarmismos pero con rotundidad, sirvió como base a su investidura.

Los que tuvimos la oportunidad de ver las caras de los vencidos, nos sorprendió ver la sonrisa de Paulino Rivero, con el clásico regocijo del totorota, mirando a Fernando Clavijo en plan “tejidos y novedades encima de tu piso” (versión: “te jodes y no ves nada y encima te piso) es decir que dentro de los “coalicioneros” se ve que el que más o el que menos le tenía y le tiene ganas de ver al ex presidente Clavijo de chico de los recados de la sede en la calle Galcerán.

Otro tema es la debacle de Coalición Canaria, del que parece no es culpable de nada el llamado “paulinato”, o sea que todos los males que han hecho derrumbar “el imperio de los mangantes” (frase de uno de los fundadores de ATI) la culpa es de Oramas, Clavijo y Alonso, los “otros”, los Hermoso, Martín, Zerolo, y muchos etcéteras, esos no han hecho nada y nada tienen que ver con la caída del régimen que durante más de 30 años dominó la política en las islas.

Volviendo al tema del nuevo estado de la política isleña, el resultado de las elecciones autonómicas, locales y de cabildos no deja lugar a dudas que fue el tsunami de Pedro Sánchez en las generales del 28-A tuvo consecuencia en las regionales del 26-M para el triunfo socialista en las islas Macaronésicas.

El Psoe arrasó en más de tres cuartas partes de las comunidades españolas, sacó votos de donde parecía imposible pudiera rascar un solo concejal o diputado, incluso en Cataluña donde fue la 2ª fuerza política detrás de Ezquerra Republicana, casi duplicando el número de votos obtenidos por los socialistas en el año 2015.

Eso quiere decir que con el mínimo esfuerzo y sin que un 75% de los electores del Psoe tuviera pajolera idea de quien era Ángel Víctor Torres y su cuadrilla, votara a su favor, con el aval del Psoe de la madrileña calle de Ferraz.
Ahora vendrá la prueba del algodón, dentro de 180 días podremos empezar a sentir que hay de cierto en las promesas del canarión de Arucas. Licenciado en Filosofía Hispánica por la Universidad de La Laguna, que lleva la friolera de 20 años metido en el rollo político primero municipal y luego sustituyendo al “capitán araña” el tristemente célebre, hoy defenestrado eurodiputado Juan Fernando López Aguilar, pasó a formar parte como diputado en el Congreso.

Es posible que la intención sea buena, no lo dudo, pero lo que ocurre, y lo debe saber Ángel Víctor, que los canarios estamos hartos de estar hartos de cantos de sirenas, de ayatolas padres de la patria, de mindundis roba gallinas y advenedizos trepas a los que les importa los problemas de la gente, de los canarios, una verdadera mierda.
No, Sr. Torres, no creemos en nada de lo que nos ha dicho, su discurso es, como el de todos sus anteriores colegas de presidencia, un rollo bananero muy parecido al discurso de investidura de Félix Tshisekedi.

El sr. Torres debe sabe muy bien que desmontar el tinglado de la cosa nostra canaria es, prácticamente, una utopía. La corrupción está encastrada entre los que dominan el cotarro del turismo, una veintena de empresarios se reparten la tarta y el aumento de beneficios en el sector se lo reparten entre ellos sin más escrúpulos que lo hiciera la familia Soprano.

Los canarios somos pasotas por naturaleza, pasamos de casi todo, pero cualquier día de estos, con el hartazgo de ver como nuestros jóvenes emigran por todo el mundo en busca de un futuro que se les niega en su tierra dejaremos el pasotismo a un lado y empezaremos a reclamar lo que en derecho nos pertenece. Le damos un voto de confianza, solo un voto, nos conformamos con poco, pero queremos ver ya en funcionamiento su programa de gobierno, las milongas sentimentales ya no nos sirven de consuelo.

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