FIRMAS Joaquín 'Quino' Hernández

OPINIÓN | El bar de Pepe | Marruecos, tan cerca y tan lejos | Joaquín Hernández

El Ramadán en este año se inició la tarde del 5 de mayo y finalizó el lunes 3 de junio. El mes de Ramadán es el noveno mes lunar y empieza con la aparición de la luna a finales de Sha’ban (octavo mes en el calendario lunar islámico).

Durante el Ramadán, los musulmanes de todo el mundo realizan un ayuno diario desde antes del alba hasta la puesta del sol, tomando su primer comida al acercarse la oración del anochecer. El objetivo del ayuno es enseñar a los musulmanes la paciencia y la humildad, así como recordarles lo afortunados que son y hacer hincapié en la ayuda al necesitado y aquellos con menos suerte.

La teoría de la religión islamita está muy bien como eso, mera teoría. La realidad del pueblo marroquí es bien distinta a la solidaridad que proclama su Ramadán, en un país con una población cercana a los 12 millones de personas, solo el 13.1% tiene en su poder el 90% de la riqueza del país vecino.

El sueldo mínimo ronda los 290 € de media al mes que suponen la inmensa mayoría de la población trabajadora, se puede decir que los más afortunados no llegan a los 650 € mes. En relación a lo que llamamos en la UE pobreza severa, Marruecos tiene unas cifras demoledoras, cerca del 60% de la población está bajo el umbral de la de pobreza y más del 20% en gran pobreza o pobreza severa.

Los marroquíes están acostumbrados a sentirse vasallos y avasallados por un monarca que, primero el padre y luego el hijo, sigue obviando la realidad social que le rodea, la cercanía a Europa y lo que en realidad significa la palabra democracia. Pese a los partidos políticos (USFP, PARTIDO ISTIQLAL, PJD, RNI, MP, etc.) verdaderos títeres en manos de una monarquía absolutista disfrazada de parlamentaria, la población continúa sometida a los decretos de su Rey, tanto es así que es muy raro entrar en la casa de un súbdito sin encontrar una fotografía de su anterior monarca Hassan II y su hijo y actual Rey del Reino de Marruecos Mohamed VI.

Es el 18º monarca de la dinastía alauí que reina en Marruecos desde 1.666 y que al mismo tiempo es el líder religioso del pueblo.

El estallido social en Marruecos, en contra de la dictadura impuesta durante siglos por la saga dinástica alauí, es imposible o por lo menos dificilísimo. Las fuerzas de seguridad del Estado son superiores en número a las de países de su entorno, los servicios de inteligencia marroquí están catalogados como los que manejan mayor información del terrorismo islamita e infiltrados en organizaciones clandestinas en contra de la monarquía alauita. La justicia social y libertad en un país donde los Derechos Humanos no cuentan para nada.

Sangrante es la historia del pueblo Saharaui, vendido cobardemente por España a Hassan II, masacrado, asesinado en una guerra suicida y ahora cercado en los campamentos de Tinduf al suroeste de Argelia, donde se estima que dos tercios de las mujeres sufren anemia y un tercio de los niños de desnutrición crónica. Las paredes de las cárceles marroquí son fieles testigos del sufrimiento de miles de presos políticos abandonados a su suerte por luchar contra la política de un Soberano déspota. No, no creo que se pueda llevar a cabo la revolución de un pueblo que prefiere callar y mirar su ombligo antes de arriesgar la nada que tienen por un poco de futuro.

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