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OPINIÓN | El bar de Pepe | Bailar, bailar, malditos | Joaquín Hernández

La imagen que nos ofrecen es denigrante. Del baile de los malditos no se salva nadie, ninguno de los danzantes de un aquelarre innecesario.

La reunión de brujas y brujos en torno al poder es tan asquerosamente nauseabunda que insulta la inteligencia y ataca gravemente a la conciencia ciudadana y deja con cara de imbéciles a los 26 millones de electores de esa caterva de casta indecente que nos domina.

El baile alrededor del poder, la danza de los malditos es lo que importa, lo importante es el sillón, la poltrona, cuanto más alto esté mejor, más excelentísimo, más dominio de las arcas públicas, más de todo para nada.

Da pánico detenerte en pensar en manos de qué clase de gentuza hemos ido a caer, de quienes son las personas que tendrán en sus manos el timón del barco que lleva el destino de tu vida y la de los tuyos.

Porque si alguna ilusión nos había ocasionado el Partido Socialista Español, omitamos lo de obrero, con Pedro Sánchez a la cabeza, estas ilusiones se desvanecen totalmente cuando observamos la inoperancia e incluso la incongruencia en su antes y después de la película de esta serie interminable de hoguera de las vanidades en versión española.

Pero si miramos más abajo de la izquierda nos encontramos con otro de los personajes más defenestrados (a la altura de M. Rajoy) políticamente hablando por la opinión pública. Porque si M. Rajoy fue un fraude absoluto y mentiroso compulsivo, de él, el ex presidente del gobierno de España y del Partido Popular, nos lo esperábamos todo, pero ¿de Pablo Iglesias?

Si hay un político del cual no creímos que su ambición por el poder pudiera llegar tan lejos como para asociarse con el Partido Popular, aquel 4 de marzo del año 2016, al votar en contra de la investidura de Sánchez como presidente, y que nos costó unas nuevas elecciones y soportar a M. Rajoy otros dos años más. La historia la conocemos todos y como, a partir de esa fecha, ha ido Podemos perdiendo la confianza del electorado hasta llegar al punto de perder más del 50% de los electores y quedarse como la 4ª fuerza política en el Congreso de los Diputados y desinflándose como un globo que parece perderse en el infinito de la pobreza y miseria de los gurús padres de la patria.

Pablo Iglesia no se equivoca, Pablo exige su premio por apoyar a un partido de izquierda, Pablo quiere su vicepresidencia del próximo gobierno, Pablo quiere el ministerio de Trabajo y el de Fomento y si le dejan, también, el de Hacienda. Todo por la pasta, que no por la patria.

Pablo no dice que quiere el poder para hacer tal o cual cosa, y si lo dice sabemos que miente de antemano.

Pedro no quiere dar ningún poder a Pablo, Pedro le quiere dar “migajas” que sirvan para dar calmar los buitres carroñeros podemitas, Pedro sabe muy bien que los empresarios, las grandes multinacionales, la banca le ha puesto el “cordón sanitario” a Pablo Iglesias y su coleta que no es bien recibida en el IBEX35.

El Partido Popular con un Pablo Casado más comedido, está en la misma postura que estuvo Pedro Sánchez cuando lo echaron del partido el clan de los “Susanistas”, el no es no y ¿qué parte del no no entiende?, es el reverso de la moneda que utiliza el chico mal criado y revoltoso del candidato al gobierno por el partido derechista, socio de Vox y de Cs.

El imberbe de Albert Rivera hace buena la ley de gravedad que en política dice que todo lo que sube con prisa, acaba bajando más rápido aún. La fuga de sus principales “intelectuales” ideológicos del partido naranja hace prever la desintegración de Cs y como una maldición de Rose Diez desaparecerá del hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo tal cual lo hizo Unión Progreso y Democracia. Rivera se esconde, no da la cara, Rivera quiere nuevas elecciones, él cree que es el momento de asestarle el descabello al Partido Popular y situarse como líder de la oposición y si puede arrebatarle la Moncloa al bueno de Pedro. Está claro que al PP y Cs la estrategia es forzar unas nuevas elecciones y dar la campanada.

Vox hace su papel y tiene su claqué asegurada, estoy seguro que con todo este entramado de asquerosas ambiciones, Abascal es el más beneficiado de todos. La salida al “mercado” y su entrada en la “cosa nostra” política con sus 2.5 millones de votos viene avalado por el detrimento de la política española, por la corrupción y el latrocinio del PP, Psoe, etc. y es muy posible que no baje ni un solo escalón de lo escaños del Parlamento español, y ojito al dato, en contra de las encuestas, todo esto que ocurre le beneficia y aumenta sus expectativa de votos a su favor en unas hipotéticas elecciones anticipadas

Los “perjudicados” en todo este conjuro de brujos y brujas son los partidos independentistas que huyen de la palabra “convocatoria”, son conscientes que una vuelta al pasado significaría un nuevo 155, la tropas del ejército español en las calles de Barcelona, y el exilio voluntario de otras dos docenas de miembros de ER y JuntXCat a Waterloo.

Con todo este compost de mierda politiquera es presumible una abstención superior al 70% lo que querrá decir el rechazo rotundo de la sociedad española a este aquelarre tremebundo de ambiciones sin escrúpulos de los que están llamados a administrar nuestra vida y hacienda. Conmigo que no cuenten… ya me harté.

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