FIRMAS Francisco Pomares

OPINIÓN | A Babor | El mejor hombre | Francisco Pomares

Esto va de una vieja peli de Franklin J. Schaffner, 1964, blanco y negro, con Henry Fonda, Cliff Robertson, Edie Adams, Margaret Leighton… allí va del mejor hombre para ser presidente de los USA, y la versión de aquí de una operación de desalojo y desescombro, montada por Asier Antona.

Una operación en la que -para acabar con lo que queda de Coalición Canaria-, el PP cierra acciones en cadena para darle al PSOE el poder, siguiendo el modelo de La Palma: en Lanzarote, en Telde, en Santa Cruz de Tenerife, en el Cabildo de Gran Canaria, en el de Tenerife, en el de Fuerteventura? el final es que el PSOE se hace con el control de seis de los siete Cabildos (sólo el imbatible Curbelo resiste en su amurallada aldea gala a Julio Cruz), y suma al poder de la pasta -el poder insular- el del voto: las dos capitales de provincia, La Laguna, Telde, San Bartolomé, Adeje, Arona -las tres cuartas partes de la población de Canarias-, más la otra docena de ayuntamientos en los que ha conseguido mayoría absoluta, y la quincena larga en los que logrará la alcaldía merced a pactos y acuerdos, y de remate el Gobierno de Canarias.

A cambio, Antona consigue la Alcaldía de Arrecife, que le crujan a Marco Aurelio en Tunte y un empute monumental en Génova, dónde no entienden qué hace este geniecillo de Bilbado entregándole a los socialistas su nueva Andalucía?

Entonces algún brillante cocoliso tiene la ocurrencia de ofrecerle al genio del PP la Presidencia del Gobierno de Canarias. A Antona, sí, a cambio de parar esa melé de pacto yenka izquierda/derecha y ese juego de disparos en la propia rodilla del que Antona se siente tan satisfecho. Y Antona se lo cree (quizá porque va en serio), y le llaman de Madrid (han ido a Madrid a cerrar la presidencial oferta con Casado), y le toca hacer de donde dije digo, y a Lope hablar aún más despacio, y a Ángel Llanos tragar saliva, y a María Australia, la más lista (más sabe el diablo, ejem?) darse cuenta de que a veces -sólo a veces- ocurren estas cosas, que se alinean los astros en conjunción planetaria y puede producirse lo de Zapatero y Obama, pero en versión local, como cuando Román Rodríguez pasó de ser un joven y prometedor servidor público en el Servicio Canario de Salud, a convertirse en el primer presidente grancanario por cuenta de Coalición Canaria.

¿Saldrá? Es difícil. A estas alturas el terreno está bastante pringoso por la sangre derramada, y resucitar de entre los muertos el Gobierno ése de centro-derecha es imposible sin desandar parte del caminito: ayer se reunieron los portavoces de la nueva alianza preferente -suman 12 entre gaviotas y naranjas ácidas- para vender la buena nueva de que serán capaces de entenderse con Carlos Alonso en el Cabildo tinerfeño. Puede. O quizá mañana tengan que decir que el hombre de moda ahora es Pedro Martín, como una Zambudio pastorcilla adorando a la virgen.

Cuecen habas en todas partes, pero desde que Fernando Clavijo se reunió con Casado para vender su propia piel al mejor precio, las decisiones ya no se toman aquí. Asier puede ser presidente si es capaz de saltar de espaldas un triple mortal: y si le dejan los de color naranja, Curbelo lo apoya, o Román Rodríguez decide responder a la traición de Telde y etcétera, etcétera con lo que le pide el cuerpo.

Es curioso: dicen que la avaricia rompe el saco. No siempre. A veces, si eres el mejor hombre (y además de Bilbado), hasta va y te lo llena.

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