FIRMAS Salvador García

OPINIÓN | Calidad o pérdida de enteros | Salvador García Llanos

Si no recordamos mal, se han cumplido ya cinco años de aquel acuerdo alcanzado tras la edición correspondiente de FITUR, consistente en convertir el Puerto de la Cruz en un destino a incluir en el Sistema Integral de Calidad Turística Española en Destinos (SICTED), una iniciativa de la Secretaría de Estado de Turismo y la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) que debería desarrollarse con empresas y servicios turísticos con el objetivo de mejorar la experiencia y la satisfacción del turista. Se trataba de una metodología que proporcionaba un sistema integral y permanente de gestión de la calidad en un destino turístico con una nueva concepción de los resultados esperados, es decir, un trabajo enfocado hacia la mejora continua a partir de una actitud de recuperación y puesta en valor de los recursos y del espacio.

Damos por sobreentendido que, con las variables operativas y los matices propios de la experiencia acumulada, el Consorcio Turístico para la Rehabilitación del Puerto de la Cruz prosigue esta andadura con una nueva convocatoria de adhesión al programa de Impulso de la Calidad que ha sido dada a conocer hace escasas fechas. Interesante: estas iniciativas solo cuajan o resultan eficaces cuando tienen continuidad.

Claro que habrá que aguardar la respuesta de empresas y profesionales del sector. Confiemos en que no tengan una actitud indiferente. El programa es gratuito, está financiado por el Consorcio y desarrollado por Excelencia Turística de Tenerife. Se pretende analizar con rigor y pragmatismo tanto las tendencias empresariales como los diferentes modelos de actuación, de manera que sea factible su adaptación al perfil de cada organización.

No nos cansamos de repetir que el Puerto de la Cruz debe ser un destino turístico diferenciado. Con su propia personalidad y con recursos que acopian la historia y la experiencia, aptos para afrontar actuaciones que, una vez encuadradas en el modelo aceptado y consensuado, revelen una dinámica innovadora y modernista. Esto no puede ser obra exclusiva de las administraciones públicas: han de involucrarse los agentes sectoriales y sociales, tal como comentábamos hace unas fechas en este mismo sitio digital.

Este Programa de Impulso tiene espacios abiertos para las empresas del ramo, desde hoteles y apartamentos a agencias de viajes, pasando por establecimientos de restauración, comerciales, cooperativas de transporte público (taxis), centros y oficinas especializadas así como pequeñas y medianas empresas y profesionales cuyos titulares estén dispuestos a desempeñar un papel activo y vanguardista.

Un doble concepto en el que venimos insistiendo desde más de dos décadas: innovar y cualificar la oferta turística, única manera de marcar tendencia y de disponer de un producto atractivo que despierte interés en los mercados,. Que sea, pues, competitivo. El Puerto, acaso demasiado tiempo dormido en los laureles, tiene opciones -y la obligación conjunta- de revitalizarse. No puede desaprovechar recursos y oportunidades. O el sector es valiente y se decide conscientemente, o perderá muchos enteros.

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