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OPINIÓN | El bar de Pepe | Pfizer y el Alzheimer | Joaquín Hernández

Ian Read, ceo, siglas en inglés de chief executive officer (una especie de Director General Ejecutivo en España) debería estar siendo juzgado en el alto tribunal de la Haya por crímenes de Lesa Humanidad.

Pero puede estar tranquilo que esto, lo de juzgarle, nunca se producirá, aunque Mr. Read tenga sobre su conciencia la muerte de cientos de miles de personas, el sufrimiento de millones de enfermos de Alzheimer y sus familiares.

El motivo de mi afirmación se basa en la información que el pasado lunes lanzó el Washington Post en el sentido que “La farmacéutica americana Pfizer había reconocido que uno de sus medicamentos contra la artritis reumatoide, Enbrel, reducía el riesgo de padecer alzheimer en un 64 por ciento, pero que ocultaron el descubrimiento”.

Según ha desvelado The Washington Post, un equipo de investigadores de la compañía realizó el hallazgo en el año 2015, pero pese a que reportaron el descubrimiento, Pfizer rehusó llevar a cabo un ensayo clínico para confirmarlo científicamente.

Así, y siempre según el diario, un informe interno señalaba en 2018 que «Enbrel podría potencialmente prevenir, tratar y retardar la progresión de la enfermedad de Alzheimer de forma segura».

Pfizer ha señalado que el fármaco no se ha investigado debido al «resultado de un ejercicio de reasignación de gastos, para enfocarnos en aquellas áreas donde nuestra cartera de productos, y nuestra pericia científica, son más fuertes».

Además la industria farmacéutica norteamericana optó por no publicar sus datos debido a “sus dudas sobre los resultados”.

Justificar y echar la culpa a los “gastos” de investigación (apenas 90 millones de dolares es el coste de la investigación) en una “industria” cuyos beneficios del año 2018 ascendió a 11.500 millones de dolares parece patético y nauseabundo.

Hablar de «industria» cuando se trata de nuestra salud y nuestras vidas y la de nuestros hijos y de millones de seres humanos es patético, porque la investigación, si solo piensa en beneficios dejas de preocuparse por la salud humana. Se ha comprobado cómo, en algunos casos, los investigadores podrían haber encontrado medicamentos muy eficaces que hubieran erradicado una enfermedad y han paralizado dicha investigación, porque las farmacéuticas a menudo no están tan interesadas en curarle a usted como en sacarle dinero, así que esa investigación, de repente, es desviada hacia el descubrimiento de medicinas que no curan del todo, sino que cronifican la enfermedad y le hacen experimentar una mejoría que desaparece cuando deja de tomar el medicamento. Es habitual que las farmacéuticas estén interesadas en líneas de investigación no para curar sino sólo para cronificar dolencias con medicamentos cronificadores mucho más rentables que los que curan del todo y de una vez para siempre.

Mientras esto sucede los políticos miran hacia otro lado, en nuestro sistema, los políticos son meros empleados de los grandes capitales, que invierten lo necesario para que salgan elegidos sus chicos, y si no salen, compran a los que son elegidos. Al fin y al cabo al capital sólo le interesa multiplicarse. Casi todos los políticos –y sé de lo que hablo- dependen descaradamente de esas multinacionales farmacéuticas que financian sus campañas. Lo demás son palabras…

Pfizer podrá tener y ganar miles de cientos de millones de dolares, podrán sus accionistas ganar miles de millones de dolares, en el fondo, Satanás está presidiendo muchos consejos de administración que reparte dinero, muerte y miseria en Wall Street…

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