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OPINIÓN | A Babor | Esos tuits que carga el diablo | Francisco Pomares

Imagen de Leroy Skalstad en Pixabay

Al hasta hace unos días subdelegado del Gobierno en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, Guillermo Díaz Guerra, ahora candidato a la Alcaldía capitalina por el Partido Popular, se le suele calentar el pico (y a veces hasta el dedo). Lo demostró de nuevo con la publicación de un tuit en el que, para referirse a los problemas de exceso de ocupación del Albergue Municipal de Santa Cruz de Tenerife, dijo que «no puede tener los mismos derechos un inmigrante o un grancanario que un chicharrero».

Pretendía referirse el hombre, con poca fortuna, a la situación de colapso que vive el albergue municipal, como consecuencia de ser el único de estas características en Tenerife, y recibir muchas visitas de emigrantes, además de mendigos y sintecho de otras localidades de las Islas. Es un asunto recurrente que ya ha provocado algún debate en la Casa de los Dragos, aunque no siempre ha trascendido públicamente: las autoridades municipales han detectado que personas sin hogar de otras islas acuden regularmente al albergue chicharrero. De hecho, hace algunos años, los responsables del albergue llegaron a plantear que desde el Ayuntamiento de Las Palmas se financiaba a los mendigos para que vinieran a hospedarse a Tenerife. El asunto nunca fue probado, por supuesto.

El tuit del candidato ha provocado una airada reacción en las redes. Más de ciudadanos isleños (grancanarios o no) que de emigrantes, todo hay que decirlo. Y -por supuesto- una inmediata rectificación ante la metedura de gamba, que no se sostiene. Díaz Guerra afirma que lo que quiso decir es que el albergue está saturado y no se puede atender dignamente a las personas que se hospedan en él. Eso es cierto, y tiene razón al denunciarlo, y al reclamar que el Cabildo invierta en nuevos albergues comarcales. Pero la cuestión es que Díaz no habla en su tuit de personas, habla de derechos, y afirma que los derechos de unas personas son más derechos que los de otras.

Es cierto que el albergue se financia fundamentalmente con impuestos que pagan los vecinos de Santa Cruz de Tenerife, pero su objetivo es evitar que quienes no tienen donde acogerse puedan pernoctar bajo techo. Cualquier persona con dificultades, sea de donde sea, si está en Santa Cruz de Tenerife, debe ser tratada igual, tiene el mismo derecho a ser acogida. Es su situación la que le otorga ese derecho, no su procedencia o nacionalidad. Y esa es la confusión que no se sostiene en los argumentos de Díaz Guerra. La misma confusión que hace que se disculpe por haber citado a los grancanarios, pero no a los inmigrantes. A los efectos, una persona necesitada de refugio debiera ser tratada como una persona necesitada de refugio sea del Toscal, de Escaleritas o de la comuna de Sébikotane, en la ciudad de Dakar. Y es en eso en lo que falla Díaz Guerra. Supongo que si el PP -su partido- se presentara a las elecciones municipales en Dakar, también habría pedido disculpas a los inmigrantes.

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