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OPINIÓN | Paco cuelga las botas | Marisol Ayala

Dicen que nadie como Paco mima los huesos mal amañados, esos que a veces se enfadan y duelen. No hay dolencia ósea que Francisco Sosa Alemán no sea capaz de reconducir de la mano de los traumatólogos, sus cómplices. Es el último de su especie, es decir, ortopédico hecho a sí mismo y el veterano de la profesión en Canarias que de hecho está armándose de valor para colgar las botas. En 1983 abrió su gabinete de ortopedia que llamó “7 Islas” por el que ha pasado media ciudad. En 1994 obtuvo la titulación de Técnico Ortopédico porque Paco es hijo de una Canarias que salía adelante por necesidad y sin apenas conocimientos pero tuvo buenos maestros y eso le ha llevado hasta aquí. Esa titulación reconocía su trabajo. Mide con precisión prótesis, botas para pies planos o calzas para corregir alguna cojera y tantas otras que prueba mil veces en el paciente «que para los huesos no hay regla fija”.

Todo lo que sabe del mundo de la ortopedia lo aprendió de médicos que son historia de la ortopedia en Canarias y que veían a un niñato revolotear entre yesos y vendajes. Debe ser que alguno se dio cuenta de dos cosas. Primero, que Paquito no era bobo y que tenía que ayudar en casa. Hace unos meses recuperé a Paco en su gabinete de Venegas. Un traumatólogo aconsejó una consulta con él sin yo saber quién era. Para mí traumatólogo el mejor. Desde luego si para ajustar huesos es tan bueno como para recordar, es un lince. En el encuentro que tuvimos fue tan efusivo que tuve la impresión de que algo nos unía. Entonces Paco contó que cuando la sanidad canaria no tenía las transferencias las pasó canutas. Madrid pagaba tarde sus trabajos ortopédicos lo que ponía en peligro su consulta y lo denunciamos en estas páginas.

Salió del bache y llegó hasta aquí.

Fuente: Blog de Marisol Ayala

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